martes, septiembre 02, 2008
Her navel is clearly an outtie
Antes de que los toque el fuego, antes de que el aroma inconfundible del fósforo preludie el final tipicón, la cajita vomita las facturas de los momentos.
Dos tickets a un conocido complejo de cines, rodeado de muertos enterrados y de vivillos con ramitos. Función de viernes trasnoche, probablemente post primera cena algo incómoda. Una comedia olvidable, generalista, algo para hacer pasar el tiempo hasta que uno de los dos se abalance sobre el otro.
Dos tickets a un teatrucho de varieté de Congreso, con sillones tapizados de borravino y olor a humedad y polvo de alfombra, asentándose hace años. Un señor que cree haber hallado el secreto de la hilaridad incontenible en la aliteración constante de palabras soeces y el desfile tristón, ajado, de dos travestis que intentan ponerle una cuota de exotismo a la deslucida locación. Algunos realmente se divierten con esas muletillas desgastadas y ese timbre de voz aguardentoso. Otros, visiblemente fuera de su zona de confort, esbozan sonrisas que acompañan carcajadas y por dentro se fuman la ocasión con estoicismo.
Dos tickets a un recital de banda local de proyección internacional (…latinoamericana, vamos, en NY no los conocen), al siempre convocante Parque de la Luna. Lo que se entiende como campo es una marea cadenciosa de cuerpitos adolescentes y no tanto, que arrecian contra la orilla de la valla cada vez que la sucesión armónica lo amerita. Algunos adoran nadar allí. Otros lo consideran una mera sopa y no logran abstraerse del contexto para entender lo que sucede sobre las tablas.
Dos tickets a un complejo habitacional, en algún pueblo de mediano reconocimiento de la Provincia de Buenos Aires. Un lunes feriado que automáticamente insta a la escapada bovina, a la naturaleza de anafe y cama cucheta, al asombro prefabricado de los foráneos ante la demostración de la particularidad del lugar (la paella más grande, el dulce de leche más dulce, la bola de fraile más turgente, las enredaderas más pegajosas, you name it). Algunos adquieren navajas suizas antes de la partida, mientras preparan con meticuloso afán el equipo de mate. Otros, prefieren comprar analgésicos y un par de libros.
Mientras todas las parejitas arden, se achicharran y ennegrecen, mientras van desapareciendo entre brasas minúsculas y chisporroteos casi imperceptibles, la obvia conclusión se va dibujando en un ticket aéreo a una ciudad desconocida, el único que queda, solito.
Intentar que el otro cambie nunca es una buena salida.
Tonight's song: Ticket to ride - The Beatles. Best served with: una canción que cuadra al dedillo, that hardly ever happens.
miércoles, junio 18, 2008
Pequeña Diatriba Escapista
O de cómo Blogger te salva de perder tu trabajo debido a una explosión de mala onda que supura por todos los orificios de tu cuerpo y amenaza con inundar de insultos y ascos contenidos todo el recinto.
Odio a la gente que vocifera resultados futbolísticos un lunes por la mañana cerca del sparkling. Odio a la gente que hace ruidos molestos con el cuerpo para llamar la atención, del tipo tamborileo, bostezos exagerados, tronadura de huesos y demás sonidos infumables. Odio a la gente que se pone nicks alusivos a onomásticos de amigos, a frases hechas del cuadro deportivo de su preferencia y a relaciones amorosas que llegan a durar X cantidad de tiempo y de repente eso es susceptible de ser festejado en una minúscula ventanita de su computadora. Odio a la gente que esconde intencionalidades ulteriores y se aprovecha de las superioridades jerárquicas para imponer sus deseos apenas velados. Por carácter transitivo, odio a la gente que dice “Bebé”, “Primor”, “Dulce”, “Linda”, “Princesa” y demás mierdas, cuando no son ni tu pareja con serios problemas de identificación relacional o tu padre que claramente siempre te tuvo de prefe, aunque no lo diga. Odio a la gente que empuja para subirse al tren, la que acapara el espacio que cedés para el paso y no para el asentamiento, la que zarandea el sogán en las inmediaciones de mi hombro como si éste fuera una huevera y no una parte de mi anatomía. Odio a la gente que procrastina y ni siquiera es tan buena laburando bajo presión, sólo entorpecen la sana labor y me dan ganas de patearles la cabeza con un botín caro. Odio a la gente chata, lenta, falta de ironía, de inteligencia, pagada de sí misma sin ningún tipo de razón, porque son el vivo recuerdo de lo que nunca quiero ser pero siempre existe el peligro de aburguesarse y de repente estamos, como bien dijo Kate, “living in the suburbs and talking in puns”. Odio a la gente que no lee, que no va a museos, al cine, al teatro, que no canta bien, que no canta at all, que no sabe palabras en otros idiomas, que tiene faltas de ortografía. Odio a la gente que odia, también, me parece un sentimiento exagerado y muy pocas cosas lo ameritan, y de última, para odiar tenés la vida misma, no hace falta que lo escribas en un coso de éstos que ya perdió la gracia hace rato.
But we´ll always love a good drama, won´t we.
Tonight´s song: I´m fed up - Alizée. Best served with: un petit hommage pour un grand sentiment, para Bestialina con amor y sordidez.
miércoles, abril 23, 2008
Sheisse frei Dusche
Abrió la ducha, que escupía agua helada en un chorro finito y molesto, mientras se sacaba la bombacha “de menstruación” (grandota, deshilachada, beige y con capacidad de soportar una Siempre -com-Presa de algodón hedionda de la noche anterior). Se prendió un pucho, mientras hurgaba sus ojos, desterrando residuos biológicos de sueño. Las lagañas la atacaban sólo si lloraba dormida. Se ve que estuvo mariconeando un rato largo en la madrugada, sin darse cuenta consciente.
Se golpeó la rodilla mientras corría la silla con la ropa de ayer. Se le cayó el pucho a la alfombra raída, gastada, con manchas de previas eternas, con migas de pan, con aureolas de tomate huidizo, empujado por mayonesa de segunda marca. Lo levantó rápido, ya de mal humor porque donde antes había una casita de ácaros, ahora había un agujero de madera vieja. Lo volvió a tirar, lo aplastó con su talón reseco y regresó al baño.
Se desvistió y se metió en la bañera, descolgando la ropa interior de la canilla y apoyándola sobre el barral. Ya estaba mojada otra vez. El agua seguía saliendo congelada, como agujitas de acupuntura demasiado afiladas. Puso la coronilla a tiro de chorro y cerró los ojos.
Y se limpió por fuera.
Desde la improbable juntura de los parietales hasta las puntas de las uñas un tanto largas de sus dedos gordos de los pies que bajaban de sus tobillos de pajarito, de sus pantorrillas laxas, de sus rodillas vencidas, de sus muslos de piel de gallina, de sus caderas introspectivas, de su estómago consumido, de su ombligo outtie, de su cintura breve, de su tórax huesudo y amarillento, de sus pechos tímidos, de sus hombros encorvados, de su duro cuello como de ortopedia, de su nuca sin perfume, del nacimiento de sus cabellos que ya necesitaban tintura, de su coronilla horadada por el tiro de chorro.
No necesitó jabón, loción, shampoo ni acondicionador. Ni siquiera necesitó un toallón. Cerró la canilla, salió de la ducha y se paró en el medio del baño. Respiró hondo y abrió los ojos.
Ya no le dolían las palabras al viento. Las bolas de pasto seco y bichitos nómades que son los rumores. Los dibujos del pasado que su cabecita de negras raíces se empeñaba en delinear. Las añoranzas, las nostalgias, esas manitos voladoras de garras aceradas que le rascaban la garganta y se la amasaban hasta hacerla una bola, una masa enharinada. Las costumbres, los ritos, los pequeños dogmas autoimpuestos que sólo lograban condicionar lo incondicional, la vida entera.
No le dolía nada, salvo esa inmanejable, inmensa sensación de sentirlo todo. Sentir cada gotita resbalando por sus poros abultados, abriéndose camino entre pliegues, pelos y huecos, quedándose en sus clavículas, en sus pestañas, en la caracola vacía de sus orejas, dejándose ir hasta el charco que se formaba en el piso. Sentir la brisa pesada pero todavía fría que entraba por el ventanuco roto, sentir el olor penetrante del café del departamento de al lado, sentir el ruidito ahora no tan infame de su celular repitiéndose una y otra y otra vez. Se le llenó el pecho, de todo eso y de tantas otras cosas.
Y se limpió por dentro.
Tonight's song: All cleaned out - Elliott Smith. Best served with: spiky clean, lemony fresh loif.
viernes, abril 18, 2008
Lost
Como el boleto del tren, cuando es obvio que en Palermo te lo piden y hasta son capaces de pararte porque no lo tenés, arriesgándose a un mental breakdown con escupida al chancho incluida.
O los primeros quince minutos de un recital trascendental, ansiado y esperado por meses, de un artista que te canta solo y exclusivamente a vos. Llegar y que la canción se desgrane sola, sin que estés vos para darle un sentido, mientras las gordas fans hacen brillas sus vinchitas decoradas y sus fotos manoseadas y transpiradas.
Otras cosas perdidas te dan una patada en el cuádriceps, dejándote paralítica durante un buen rato. El cerebro corta sinapsis por un par de minutos, un par de días, una ola blanca te tapa sin ahogarte, te deja flotando en un mar de paja mental.
Como la primera vez que la ponés, que suponés debería ser genial, mágica, con pétalos de rosa en sábanas de algodón egipcio y flores húmedas delicadamente recogidas del monte (sí, es una metáfora, deal with it), pero termina en un baile arrítmico de frotaduras inexpertas y besos torpes.
O la última vez que te ignoran, te reducen a una compañía barata y prescindible de jadeos más experimentados y cuatro paredes demasiado estrechas, con endebles excusas que ni un inocente chiquito de holy colegio marianista tragaría.
Y, por último, las más peligrosas. Las cosas que se pierden y no se recuperan jamás. Las intangibles. Que te dejan sin aire en los pulmones, calientes por la falta de oxígeno. Que te vencen los hombros, te lanzan con desidia una bolsa de arpillera rellena de bulones, que te pegan en los labios secos y te hacen tragar mierda y sangre, metálica y a borbotones.
Como la confianza. Sentimiento ciego y pedorro, digno de minorados espirituales, embotante y estupidizante y todo lo que termine en antes, aunque sea demasiado tarde. Esa seguridad infundada y desnuda de conocer algo profundamente, hasta que se da vuelta como un soquete en un lavarropas, y ya no sabés si es tu media o la de otro.
O la magia. Un concepto huidizo y casi imposible de categorizar sin caer en la imagen de un chisporroteo grisáceo de Chaskiboom®, una levitación de tanza, una paloma maltratada. La enterrada capacidad de creación de un momento particular, una situación inesperada, un texto sólido, una reflexión iluminadora, una melodía que se hace fragancia y vuelve a ser melodía en un par de segundos, un par de acordes, un par de colores.
Al margen de las circunstancias, o quizás gracias a ellas, aún abrigo una esperanza chiquita, humilde y aterida de encontrar esa magia de vuelta. Al fin de cuentas, la mejor manera de recuperar lo perdido es desandar los pasos.
Tonight’s song: The Past Recedes – John Frusciante. Best served with: volver.
viernes, marzo 14, 2008
Retrato del artista puchero
La gente sufriente se vuelve más observadora, introspectiva, profunda y punzante. Como me dijo un amigo una vez: "El gato, encerrado, tiene que arañar hasta lo más profundo de la caja".
Y no estoy hablando de esos linyeras de loft que pueblan Plaza Francia con sus anotadores de cuero y sus lapiceras caras, plasmando una y otra vez el colorido de las peonias, que pierden su mirada hacia el cementerio y cavilan, entre cabizbajos y meditabundos, si la luz grisácea del otoño estará resaltando su melancolía impostada y sus ínfulas de tragedia ambulante o necesitan un poco más de palidez para encarnar vivamente (permítanme la contradicción) el estado de inminente muerte terminal que los aqueja inconscientemente.
No, estoy hablando de la gente común que descubre, de un momento a otro, que de las lágrimas nacen cosas más interesantes que del cuchareo y la simpatía constante. Gente que no sabe bien cómo, pero interfiere con la lógica común de la vida (esa que dice que una persona feliz hace lo que se propone y lo hace perfectamente) y se defeca en los convencionalismos del amor y la libertad.
Con lo cual, y visto y considerando que estoy soltera de vuelta, este blog probablemente reabra sus puertas. Nada como la falta de un peneportante fijo para estimular las formas más interesantes de catarsis y elaboración de pensamiento. Consideren esto un trailer super interesante y manténganse conectados. Quiero erradicar a las 17 personas que siguen entrando por Celina Rucci y volver a las bases de este blog: las que nunca tuvo.
Tonight's song: Sick Sad Little World - Incubus. Best served with: elegir cualquier canción de Nick Cueva y regodearte en lo que va a salir de tus dedos, pero poner Incubus para que tu familia no piense que estás por gilettearte la aorta.
jueves, junio 21, 2007
Las cosas que me pasan IV
"Qué hacés para ganarte la guita? Escribís 'propagandas'?"
"Dale, Maru, es una boludez, tenés que escribir seis páginas de información dura y precisa, vos armá la estructura que después los demás completan toda la información dura y precisa que falta".
Es hora que el mundo sepa que el chamuyo, si bien es un arma valiosa, necesita balas. No pidan trucos de magia.
Si hubiera nacido hombre, o mínimamente hermafrodita, ya me habría volteado hasta a la Madre Teresa. Pero no, acá me ven, envaginada y fastidiosísima.
*Disclaimer: que este blog se mantenga a puro chamuyo sólo significa que uso los únicos cartuchos que conozco, así que no puede ser utilizado como evidencia para la refutación de este post.
lunes, junio 18, 2007
Las cosas que me pasan III
Sus grititos deformes, ultradecibélicos, su respiración jadeante y entrecortada de adolescente calientapavas, sus dientes de ratón tan tan bajables de un bife, su cara común, redonda, ese maquillaje líquido, esos pelos agrupados con grasa. Me da bruxismo. En serio.
Si tuviera una sola bala, una sola chance, una escalera a través de esa pared que separa a estos monos de la gente común, ya tengo más que decidido a quién le iría.

miércoles, junio 13, 2007
Las cosas que me pasan II
Estoy harta de agarrarme gastroenteritis (sí, la que hace que llores sentada en el inodoro, decidiendo por cuál orificio perder tu dignidad) todos los meses, porque me bajan las defensas -según mi abuela- porque estoy preocupada por la guita que no gano a mis 24 años.
Si estoy efectivamente involucionando, quiere decir que dentro de los próximos 24 años voy a lograr, de una vez por todas, gatear hasta el útero de mi madre y flotar? Complicado, no sé el life span que le quede si sigue fumando como lo hace.
lunes, junio 11, 2007
Las cosas que me pasan I
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Próximamente, el blog vuelve a ser un vertedero de sentimientos post adolescentes mezclados con la injusticia de la vida cotidiana y un par de insights para que quienes me tienen linkeada no reconsideren borrarme.
Ah, porque no estás borrada ya.
jueves, febrero 08, 2007
Postcard / 8 for $1
Pero no se ve gente. No hay una señora cocinando en medio de una nube de vapor, o un chico mirando los dibujitos antes de cenar. Un soltero hojeando una revista Maxim, un abuelo languideciendo en un sillón ocre, un Homero siguiendo los highlights del Superbowl. Acá la gente es una ilusión, un espejismo, son figuras que aparecen para venderte un ticket al MOMA o para servirte un Hot Chocolate en vaso de plástico reciclado que poco tiene que ver con el que preparaba tu tía de enfrente.
La película entra en su apogeo cuando uno camina por la quinta avenida, llena de ejecutivas en botas hasta la rodilla y costosos abrigos de pieles y hombres de negocios con sobretodos y ojos azules, dolorosamente azules. Marchan con paso apurado, hablan en un inglés ajeno, extraño, como si vivieran en una serie de Sony.
Hace un rato de uno de los edificios salía una luz intermitente, como el flash de una cámara. Prefiero pensar que es una persona, un náufrago en esta isla gris, pidiendo ayuda, y que no es sólo una indicación para que los aviones dejen de estrellarse contra estas inocuas torres.
Toda la belleza contenida en los museos no alcanza para embellecer este invierno crudo, de fuentes congeladas y humo saliendo de las alcantarillas, de amigos de amigos que no son mis amigos y de comidas extrañas, picantes, con tanta pimienta y tan poco gusto a mío.
En la esquina de los tiempos hay pantallas del tamaño de departamentos para indigentes argentinos, con los mismos millones de colores que ofrecen los celulares última generación que todos usan. Son tan imponentes como insustanciales los mensajes que transmiten. Arcoiris y palabras simples, modelos retocadas en fotochot y campañas básicas para mentes básicas. Explíquenme cómo hacer una potencia de una caterva de mulas rubias, de obesos obsesos que mastican mi cabeza todos los días.
Las calles tienen números, la bolsa tiene números, Barnes y Noble no tiene las letras que busco, el subterráneo tiene 15 líneas y ninguna me deja cerca de la experiencia que todavía espero vivir.
Esta ciudad es muy linda, pero es ajena. Es nueva pero es sucia, es joven pero ya está gris, los grandes monumentos alaban momentos negros de la historia, el pozo de las torres gemelas es una atracción turística y en el subte los negros cantan gospel, y los chinos tocan arpas gigantes. Es pintoresco, sí, pero es soportable on a daily basis? No para esta servidora que creía que encontraría en un viaje a la manzana paposa un lugar de ensueño y maravillas por doquier, y que aún espera que esta cultura la sorprenda.
No sé, denme unos días más, me está por venir y eso influye en mi córnea de manera radical.
Tonight’s song: Under my skin – Frank Sinatra. Best served with: el East Village de noche, ahí puede ser que.
miércoles, diciembre 20, 2006
El mutismo y su expliqueta
Y cuando llegue ese momento, como detesto hablar de mí y buscarle la quinta pata al gato, la voy a direccionar amablemente a mi blog para que saque sus propias conclusiones sin cobrarme $40 la hora, y sin tener que vestirse con trajecitos color pastel y hacerse un detestable brushing en su flequillo ochentoso.
Entonces, como no quiero auto encanarme aún más, posteando los frutos podridos de mi ya disecada imaginación, no escribo más hasta nuevo aviso.
No le voy a dar el gusto a esa turra, bastante que va a poder trabajarme en pantuflas, bata y a las dos de la mañana a través de la interné. Y que agradezca que no tengo un fotolog.
Encontrémonos en el Empire State Building, con nieve. Saludos cordiales.
lunes, octubre 02, 2006
168.
no aludía exclusivamente a lo terrible
sino básicamente a lo inexorable.
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Agustina Sibemhart se despertó esperando encontrar un manchón sanguinolento en el medio del sommier. Nada. Blanco como la nieve. Era el noveno día de atraso y no podía con sus nervios. Lo único que me falta, pensaba, tener un hijo del chupacirios católico, del Innombrable, del Novio/Némesis de papá Samuel. Se resignó, se dio un baño de inmersión, se relajó y se vistió. Juntó los apuntes de Teoría de las Organizaciones, las muestras de tela con el feo logo familiar y apuntó derechito a la facultad, donde aprendería a llevar adelante el próspero negocio textil.
En el camino a la parada, decidió tres cosas: dejar la carrera a fin de cuatrimestre y dedicarse a la filosofía, comprar un Evatest a la salida de la clase y, de dar positivo, escapar de su casa.
Cuando sube al colectivo, musita un buenosdíasseñor al chofer y paga con una moneda de un peso.
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La cuarta de siete hermanos, Jésica Garrido viaja en el segundo asiento de la derecha. Lleva a su hija al jardín de infantes que queda a dos cuadras de la mercería donde trabaja. Solange, 3 añitos, sala verde turno mañana, tironea del hilo que de a poco le enseña su nombre, bordado en su bolsita, mientras hace puchero que amenaza quebrarse en llanto cuando Jésica le niega el upa. Fastidiosa, se da vuelta en el asiento y chupa con fruición el reborde de cuero, manoseado hasta el hartazgo, mientras un moco de resfrío cae indiscreto de su nariz.
Jésica sigue tejiendo al crochet, pensando en el aumento que le prometieron a fin de mes y el arreglo de la tele del comedor. Por fin va a demostrarle a su madre que puede arreglarse sola, que no fue un error no abortar, que en sus zapatos entra también un padre, que los pantalones de la casa no le quedan grandes. Sonríe triunfal y acomoda a Solange mirando al frente.
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Alfredo Spano nació en Trieste. No sabe bien si es esloveno o italiano, sólo recuerda que fue escupido por la Guerra a este país ahora ingrato. Herrero de profesión, artista de vocación, jubilado de cuerpo, joven de alma, tiene la cadera casi tan quebrada como la voluntad. Como todos los martes, enfila para Chacarita a dejarle flores a Stella Maris, y a contarle que por fin aumentaron su jubilación y que ahora va a dejar de comprar la morfina genérica.
Para el colectivo con el bastón, acepta la ayuda de un muchacho joven que lo empuja desde atrás para subir, resuella y pregunta, como todos los martes, cuánto sale el boleto al cementerio. Le cuesta poner las moneditas de 10 centavos en esa máquina que aún no entiende.
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Portador de acné juvenil severo y fanático de Intoxicados, Nicolás Ferrero trabaja de cadete administrativo de La Caja. No entiende por qué la casa central está tan a trasmano del microcentro, hacia donde debe ir cada dos por tres. Menos mal que ahora está volviendo y no tiene que salir más hasta la tarde, así le pide la computadora a Rivera, el de Seguridad, para chatear con Nan y bajar un par de “fotos pícaras”, como las llama el policía gigantón con cara de bueno.
En la parada hay un viejito con bastón esperando el colectivo. Nicolás putea por dentro, anticipando que habrá un asiento menos a ser ocupado porque el viejo seguro se va a querer sentar. De todas maneras, lo ayuda a subirse. Nicolás putea de vuelta porque el viejo se toma 6 minutos para sacar el boleto. Finalmente, se sienta y sube el volumen de su walkman. Se queda dormido, la cabeza contra la ventanilla, y sueña con Nan. En el sueño, se anima a confesarle su amor.
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Esteban Carreras es hijo y nieto de choferes, todos de la línea 168. Novato y a disgusto, todavía sueña con ponerse un negocio de comics. Detesta que lo llamen bondilero. Lo cagan a trompadas en el baño de la Terminal porque todavía es lento y muy respetuoso-temeroso con el tránsito, entonces retranquea y roba pasajeros del chofer que le sigue. Si su padre estuviera vivo, no le tocarían ni un pelo, no le escupirían la campera, no le trabarían la máquina con ganchitos de metal.
Ayer le pegaron una patada en el hígado que todavía le duele. Le recuerda con puntadas cada segundo que pasa, como si le hubieran encastrado un reloj para que no se atrase. Por eso hoy viene haciendo muy buen tiempo: los semáforos se pintan de verde a su paso, los taxis no se paran a recoger pasajeros y parece que nadie se baja hasta Chacarita.
‘Tamadre, voy a agarrar la barrera, será de Dios, otra vez tarrrrrde me-cago-en-la-hostia. Esteban acelera a fondo y decide cruzar las vías del San Martín, son las nuevecatorce y el tren que viene de San Miguel todavía no está cerca: no ve su reflejo en los ventanales de vidrio del edificio hermoso de La Caja de Ahorro y Seguro. Tensa los hombros, respira hondo y gira con resolución el volante, eludiendo la barrera.
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Juan Severino es maquinista desde que recuerda. A sus 51 años, se jacta de su manejo intachable, de su puntualidad y de su lucidez al frente de la formación. Las únicas veces que no cumple con el horario es por culpa de los mecánicos, que tardan en revisar que el tren esté listo para salir; o por culpa de la empresa, que cancela servicios sin razón aparente. Todos los días empieza su labor con el Retiro-San Miguel de las 09:00 horas.
Juan cumplió años ayer, y lo festejó en su casa con un asado delicioso, bien regado con vino tinto. Remató la comilona con bombas de crema de su suegra y selva negra de su mujer. Por eso hoy estuvo agarrado del borde del inodoro de la estación Retiro hasta las nueve y dos minutos. Primera vez en 23 años de trabajo que llegaba tarde a su puesto, primera vez que un tren conducido por él salía con retraso por su culpa. Sacó cuentas rápidas: si salgo ya, llego a Palermo en cuatro minutos, de ahí le meto pata a fondo hasta Chacarita, llego nueve y cuarto, y si no se me quema la caldera, en Devoto ya recupero el tiempo que perdí. Ay Norita, Norita, quién te manda a cocinar a vos…
Suena el silbato -Juan se acomoda el pelo y saluda al viejo vendedor de crucigramas que queda sentado en la estación-, arranca el tren.
Tonight's song: El anillo del capitán Beto - Spinetta. Best served with: che, pensar algo exclusivamente para el blog, ni da, no?
martes, agosto 08, 2006
Ah,
Que sea con salud.
Independence Day
Ese momento puede suceder a cualquier edad, aunque generalmente se da en gente que ronda los 20-30 años. No se pongan mal si tienen 50 y siguen viviendo con sus padres, pasa en las mejores familias y nadie los va a cargar por eso (aprovecho para decirles que la pensión “Los amigos” en Montserrat cobra baratísima la pieza, manéjenlo).
Cansados de la constante supervisión parental, los pájaros que están a punto de echarse a volar imaginan un universo plagado de sorpresas, salidas a cualquier hora, un hábitat propio que se maneja bajo sus reglas y deseos. Pobres avecillas liberadas… la vida independiente dista mucho de ser ese paraíso de tranquilidad y relax que pensaban.
Comencemos, entonces, a desgranar los avatares que sufre una persona que vive con sus progenitores y otra que ha decidido, como dice Patricia Sosa en su tono camionero, echarrrrrrse a volaaaaaaaar.
La comida y el uso de la cocina
El que vive con los padres:
Su madre se preocupa por hacerle las milanesas que tanto le gustan, bien sequitas, las papas fritas tiernitas por dentro, los huevos fritos en su punto justo, sin quemar el borde, lo obliga a comer un poco de verdura y para el postre siempre tiene preparado un budín, un flan, un bizcochuelo relleno con dulce de leche o el número de la heladería cara.
La heladera siempre está rebosante de materias primas de excelente calidad y de comidas perfectamente organizadas en tuppers, que entran en el aparato refrigerador con la maestría de un tetris aceitado con vaselina LaRoche Possay.
Jamás levanta un plato, no sabe qué es el detergente y piensa que el escurridor es un estante de la alacena que se salió de lugar y que su madre es tan vaga que lo usa para guardar los platos aún mojados.
El que vive solo:
Se preocupa por alimentarse sólo cuando siente que su estómago se está digiriendo a sí mismo. Lo único remotamente verde que ve en su comida diaria es el hongo que se apoderó del último pedazo de queso que queda. Desde que se mudó que come en las bandejitas de plástico que le trae el delivery, la única vajilla que se preocupó por conseguir fueron vasos para tragos largos, porque el fernet no se cambia por nada.
La heladera es un cementerio de voluntades, es el vacío interior de un iglú abandonado, es la nada iluminada por una lamparita de coté. Hay dos botellas de Coca Cola (una vez más, es para el fernet), una jarra con clericó de la semana pasada, dos vinos de tetrabrick Uvita Fiesta, un paquete de pan lactal que no se banca un carbono 14 y dos rebanadas de jamón tan viejo que su grasa ya echó grasa. Por fuera, sin embargo, parece la calle principal de Las Vegas, llena de carteles casi luminosos de rotiserías, deliverys de pizzas, pastas, comida china, japonesa, taiwanesa, boliviana, peruana y podrida.
Sigue sin levantar un dedo, y todavía falla en entender el proceso que hace que lo que a la noche está sucio sobre la mesa, a la mañana siguiente sigue ahí, sin limpiarse automáticamente. Cree comenzar a comprender cuando asocia el hecho de la limpieza con la visita semanal de su madre, que todavía no acepta que su hijo se fue del nido y la dejó con incontables horas de Utilísima para llenar su vacía existencia y aprender deliciosos platos que llevarle a su crío al departamento.
La distribución del espacio y el tiempo
El que vive con los padres:
No posee un ámbito propio, con la salvedad de su habitación. Considera que debería tener un baño en suite, cosa de poder sacudir el amigo tranquilo, sin tener que salir corriendo porque su hermana se tiene que planchar el pelo para salir.
Asimismo, su habitación le resulta pequeña y con pocos mecanismos de defensa (cualquier momento es bueno para que su madre irrumpa sin tocar la puerta, presenciando el auto-orgasmo más placentero de su vida adolescente), con lo cual constantemente se quejará porque le tocó la pieza más chica.
Empeora la situación si la comparte con algún hermano o, en el peor de los casos (créanme, me pasó) con una bisabuela que se caga caldoso todas las noches porque sus esfínteres declararon piquete.
En cuanto al tiempo, no es dueño del mismo, por supuesto. Su madre lo despierta para que cumpla con sus obligaciones, su padre marca el ritmo de uso del baño cuando caga a la mañana leyendo íntegro el Deportivo del Clarín, su hermanita lo clava los sábados a la noche, quedándose bajo su estricto cuidado. Si la persona sale, tiene que volver a la hora pautada, o será castigado severamente.
El que vive solo:
Sigue poseyendo sólo su habitación como ámbito propio (alquilar un dos ambientes es imposible a esta altura del partido), pero con la salvedad de que su madre no lo despierta más en persona: lo llama por teléfono todas las mañanas para asegurarse que su nene no se quede dormido.
Ahora que tiene un lugar para ponerla tranquilo sin señoras cincuentonas que interrumpan la fellatio, no tiene con quién ponerla. Pasa su tiempo entre FX, lo que el hombre ve, los backstages de Fashion TV y las líneas difusas del codificado canal de Playboy. Lo que pasa es que se desespera tanto al gritar a los cuatro vientos que vive solo, que las mujeres terminan teniéndole miedo y yéndose a desayunar con sus infaltables amigos gay.
En cuanto a los tiempos, ahora se los maneja él. Lástima que no sabe leer la hora en un reloj de aguja y que pasa 1 minuto bañándose con agua fría y 42 tratando de descifrar, mojado hasta la nuez, cómo encender el calefón.
Indumentaria, blancos y limpieza sanitaria
El que vive con los padres:
Tiene toda la ropa lista para usar, lavada, perfumada, planchada y colgada de su respectiva percha. Bah, casi toda la ropa. Justo ese jean que se quiere poner para ir a bailar está mojado en el tender, todavía. He aquí el segundo proceso que no entiende: cómo el calzón con palomilla del sábado, que él mismo revoleó debajo de la cama, aparezca limpio y agradable a la nariz en su cajón de ropa interior. Es ahora cuando empieza a creer que hay enanos lavanderos que, con la ayuda de los Granbys azules y verdes, logran semejante tarea.
Las sábanas de su ajetreada cama se cambian todas las semanas, permitiendo apoyar la cabeza en un mar chuavechito y no quedarse pegado a los waskasos viejos como mosca en telaraña. La madre piensa que las manchas son producto del átomo desinflamante que se pone el nene en la ingle, desde que se desgarró en el entrenamiento…
Cuando va al baño escribe su nombre con meo en la tabla, deja todos los pelos en la rejilla, deja palometas en la taza del inodoro, deja catorce toallones húmedos y siete pares de medias usadas en el bidet. Cuando vuelve a ir al baño, está impecable. Revisa detrás del bidet y corre la cortina de la bañera, en un intento inútil de descubrir in fraganti a esos enanos hijos de puta.
El que vive solo:
Usa la misma ropa una semana entera, hasta que se toma sola el 60 de la mugre que tiene, y es ahí cuando se cambia. El que se muda solo sufre una gran desilusión, sólo comparable al descubrimiento de que Papá Noel son los padres: los enanos lavanderos eran su madre que, antes de irse, le explicó que debería llevar la ropa al lavadero, ahora que se había convertido en un muchacho grande. Entonces, el despechado muchacho junta, junta, junta ropa y el 28 de cada mes inunda a los chinos del Laverap trucho con tres bolsas enormes de harapos hediondos. Durante dos días no quedará un retazo de tela en todo el monoambiente. Párrafo aparte merece la ropa de cama, por eso se lo damos:
La ropa de cama se lava sólo cuando el escozor producido por los ácaros, las migas de pizza, las cucarachas coloradas y el cascarudo borracho transgénico que albergan esas sábanas oloríferamente asesinas es tan lacerante que causa que el muchacho se rasque hasta sangrar.
El baño es un lugar habitable sólo el día después de la mudanza y el día después de que venga mamá a ayudar con la limpieza del departamento. El pobre muchacho desconoce la palabra “lavandina”, juega al hockey con el secador de piso y la pastilla para inodoros y usa la escobilla de rasquetear mierda como un rascador de espalda (muy conveniente ante el ataque de los ácaros, se da cuenta?). Por eso aprovecha y caga en el laburo.
Las relaciones amorosas
El que vive con los padres:
Presenta a la novia con timidez, nerviosismo y ansiedad. Trata de hacer buena letra, se acicala especialmente para tremenda ocasión y tiene amenazados a sus hermanos con violentos castigos físicos si se mandan algún moco. Le avisa a la madre con anticipación, para que prepare algo rico y tenga la casa en condiciones.
Una vez que la novia es habitué, garchan en la pieza haciendo silencio, trabando la puerta con la silla del escritorio y tapados hasta las mejillas, aunque hagan 40 grados. A ella todavía le da vergüenza quedarse a dormir, él hace chistes en la cena diciendo “si lo que menos hacés es dormir, peterita linda!”. Los padres piensan que va en serio, que se van a casar de blanco, que van a formar una hermosa familia y que van a vivir en la casita del fondo, pasando el jardín, siguiendo con la tradición familiar de la fiambrería y el polirrubro.
El que vive solo:
No tiene novia, tiene miles de garches potenciales que jamás concreta. Si tiene novia, se la pasa controlando todas las mañanas que no haya dejado su cepillo de dientes en el baño antes de irse a trabajar. ¡Se te instalan como ladillas y después no te las sacás más de encima!
Controla, además, que el gato de la noche anterior no haya dejado ningún anillito, arito, portaligas, consolador o dilatador anal en algún rincón de la casa, de lo contrario se le viene la noche. Si invita a su novia más de tres veces a la semana, es porque no tiene qué comer, quién le limpie o cómo abrir la puerta de entrada, trabada con tanta basura sin sacar.
I still would love to have a place to call my own, and I do realise it sounds like a cheesy Aspen Classic song, but it's the plain true, fellas. Deal with it.
Tonight's song: A place to call my own - Genesis. Best served with: un garante?
lunes, junio 05, 2006
The 20 Year Reunion
La reunión de egresados, veinte años después de egresar.
Lo que aconteció en el colegio ya deja de importar, aunque lo utilicemos como excusa para tratar de entablar una conversación. Empezás con un "¿te acordás cuando hicimos que Estela, la de geografía, se tomara el té con meo?" y similares, para terminar hablando de las familias de cada uno, de qué siguió estudiando cuando se egresó del secundario, que si al final había pasado algo con Martita, la que iba un año antes que nosotros, etc.
Y cada uno de nuestros entrañables compañeros tiene una historia que contar, una vida que detallar ante nuestra cara de sorpresa, nuestro sanguchito de miga seco y con poco queso y nuestro vaso de plástico con gaseosa Goliat Cola.
El Gordo Benítez
Más conocido como Bola de Sebo, Bola de Fraile con Patas, Muñeco Michelin, Avalancha de Lípidos, Willy liberado, El Hombre Malvavisco, contrabandista de Ravioles, Cinturón Ecológico y similares, el Gordo Benítez pasó su secundaria bancándose las cargadas incansables de sus crueles compañeros, a quienes calmaba con un par de trompadas bien puestas. El gordo era lento, pero si te la ponía te dejaba turulo. Jamás se le conoció una novia, vivía zampándose alfajores Guaymallén y podía comerse dos pizzas enteras, todas con fainá encima. Cocinaba como los dioses, comía como el demonio.
En la actualidad, el Gordo Benítez es dueño del holding gastronómico más importante de la Argentina. Tiene restaurantes en Puerto Madero, la avenida Alvear, en todos los countries conchetos y en los reductos exclusivos de San Martín de los Andes, Las Leñas, etc. Llega a la reunión con un gato despampanante, toda rubia y tetona, y trae tarjetas personales, que tienen como logo un plato cuadrado y dos cubiertos plateados. En un rapto de egocentrismo, invita a todos sus ex compañeros a cenar gratis, "cortesía del Bola de Sebo, muchachos!" Viste trajes Armani hechos a medida (y sí, usa talles especiales), reloj y cadenas gruesas de oro y una colita de caballo, aunque se está quedando pelado en la parte superior de la cabeza.
Grado de envidia que le tenés: 70%.
El Pajero Ayala
Más conocido como Waskita, Leche Hervida, Huevos Repletos, Albalatex, Pija Presta, Bombero de Leche, Lechero, Mano Peluda, el Acogotador, el Gallinero, el Tornado de Poronga y similares, el Pajero Ayala pasó su secundaria maltratando al amigo. No había día que no viniera con ojeras, cada vez que pasaba al frente se le fruncía el jogging en el mismo punto, miraba con lascivia a todas sus desarrolladas compañeritas y mostraba orgulloso su increíble colección de SexHumor plastificadas y pringosas. Ya estaba consumido, el pobre flaco, y cuando le tocó irse de viaje de Egresados a Bariloche no mojó ni una vez. Todos terminaron creyendo que era gay.
En la actualidad, el Pajero Ayala es socio mayoritario de la cadena de artículos eróticos más grande de Latinoamérica. De su cabeza surgieron los maravillosos consoladores en forma de mariposa, las bombas de succión para prolongar la erección y las muñecas inflables que parecen casi humanas. Realizó numerosos convenios con productoras belgas de cortometrajes porno, con lo cual supervisa todas sus grabaciones. El Pajero se encuentra en un excelente estado físico, aunque tuvo que hacerse depilación definitiva de palmas y toma suplementos vitamínicos para paliar sus bajones al descargar tanto semen durante toda su vida. Llega a la reunión solo (obvio, sigue virgen), con un traje chillón y de costura rara: el saco le tapa toda la parte genital, aunque el esfuerzo es en vano, porque se nota que viene con el amigo al palo.
Grado de envidia que le tenés: 60%.
El Mentiroso Gutiérrez
También conocido como Hipocondría, la Ameba Enferma, La Peste, Houdini, Dr. Ahorro y Dr. Cureta, Gutiérrez zafaba de todas las clases, evaluaciones, trabajos prácticos y exámenes. Tenía una enciclopedia mental de enfermedades súbitas posibles, y jamás repitió una. Dueño una mano magistral para falsificar certificados médicos, con el tiempo las maestras creyeron que era algo así como un santo, que enfermaba pero siempre se autocuraba. La cosa es que el flaco era más mago que Copperfield y Emmanuel juntos: se escapaba de todas, zafaba como un rey y al final nunca se quedaba libre. Su performance de convulsiones epilépticas descontroladas aún es recordada con añoranza por los profesores: la saliva y los ojos en blanco fueron un espectáculo impresionante.
En la actualidad, el Mentiroso Gutiérrez actúa como coprotagonista con Alfredo Alcón en el Teatro San Martín. Tiene una excelente ductilidad para lograr complejos papeles dramáticos, en los cuales su personaje siempre muere víctima de una trágica enfermedad. Para pagar sus caros estudios actorales, se ganó la vida falsificando certificados, cheques, contratos y documentos. Llega a la reunión con ropa de Etiqueta Negra, un sombrero a la Alan Faena y un celular que no para de sonar: Adrián Suar lo tiene harto, quiere firmar ya para producir una serie dramåtica con él, además de contratarlo como asistente de contenidos. Se va temprano, aduciendo un malestar estomacal. El flaco no cambia más eh!.
Grado de envidia que le tenés: 68%.
El Puto Villachica
Más conocido como Tragaleche, Culo Partido, Ano Marrano, Soplavelas, La Costurerita, Putón Patrio y Culo con Leche, el Puto Villachica era amanerado hasta la médula. Tenía más modales que Eugenia de Chikoff y el uniforme mejor cuidado del colegio. Era el encargado del vestuario de todos los actos escolares: bordó, él solito, los 22 trajes de dama antigua para el Pericón, y decoró el salón de usos múltiples para la entrega de diplomas con estética kitsch y fotos en negativo de cada egresado. Nadie entendió nada. Transcurrió su adolescencia enamorado perdidamente del Torito Estevanez, que jamás le dirigió la palabra y que lo escupía cada vez que se le acercaba.
Hoy, el Puto Villachica se hace llamar Joaquín Salvador Villachica (aunque nació Ramón), y trabaja codo a codo en Europa con diseñadores de la talla de John Galliano y Tom Ford. Inventa estrafalarios modelos de alta costura que dan vuelta al mundo, es reconocido en todo el ambiente y lo más importante: cobra en euros, el muy puto. Cae a la reunión en un traje rosa pastel con corbata amarillo patito con un dibujo de Hello Kitty y zapatos de charol blanco. Colgado de su brazo, un chongo fotógrafo de músculos desarrollados, barbita candado, cama solar, pelo con reflejos y gel y piercing nasal le hace mimos disimulados, mientras el Puto Villachica ni saluda a los hombres y se dirige directamente al grupo femenino, aconsejándoles qué deberían usar esta temporada otoño-invierno.
Grado de envidia que le tenés: 15%(puede tener mucha guita pero tiene el ano dilatado, y eso no se le desea a nadie).
El Torito Estevanez
Mejor conocido como La Mole, Monzón, Misil Puño-Cara, Moretonero, el Rompedientes, Nudillos de Hierro y Tanque con Patas, el Torito Estevanez era el abusador del curso. Una bestia de 1.98 m, 90 kilos de pura fibra muscular y la capacidad mental de un aguará guazú después de un baño de radiación chernobylística, se destacaba en todos los deportes, menos en el uso de su atrofiado cerebro. Te cagaba a trompadas si lo cargabas, si le gritabas, si lo mirabas y hasta si respirabas. Sin embargo, era una seda en bruto con las chicas, que le tenían compasión y hasta algo de ganas, y que le explicaban matemáticas (pobres, eternas luchadoras de causas perdidas).
Hoy en día, el Torito se hace llamar el Toro Estevanez, y es el productor pugilístico más reconocido del Mercosur. Posee los derechos de transmisión de todas las peleas libradas en suelo argentino, todos los boxeadores, de peso pluma para arriba, le pagan abultados honorarios para lograr su representación. Cae a la reunión hecho una bestia, las venas saltándose de la camisa fosforescente, que tiene abierta hasta el esternón mostrando su pelo pectoral y su cadenita de la Virgen de Lourdes. Acompañado, por supuesto, de una morocha que es un infierno, puro músculo, a quien dice estar entrenando (en la cama, sobre todo). No se va de la reunión sin escupir al Puto Villachica y mangarle al Pajero Ayala un par de mariposas.
Grado de envidia que le tenés: 52%.
La Cachorra García Pena
Mejor conocida como Bombón Felfort, Caramelito, Pechos de Miel, Escort-ita, el Culo de Dios y similares, la Cachorra García Pena era el dulce de leche más rico del colegio. Dos tetas como colinas, un culo de roca y una cintura que apretabas con una sola mano (y mierda que se dejaba apretar, la muy puta!), la Cachorra despertaba fantasías en alumnos y profesores por igual. Se rumoreaba que la profe de Educación Física le tiró los galgos y que ella, buscando el siete, le entregó la almeja. Todo fue una bella metáfora animal digna de National Geographic. Cómo olvidar su pollera rozando sus muslos bronceados, su blusa blanca que transparentaba sus pezones, pues jamás usaba corpiño… Sus compañeritas la envidiaban, puesto que no hacía ejercicio, comía como cerdo y mantenía su esbelta figura libre de mácula grasosa.
Hoy, la Cachorra es un Perro Viejo, que no coge ni deja coger. Todos los kilos que zafó durante años, pegando el estirón, se le vinieron encima con la fuerza y la contundencia de cuatro Scanias recién tuneados. Está, lisa y llanamente, gorda. Bah, lisa no, tiene una celulitis sólo comparable con el pozo de Banfield, una flaccidez ondulante que se lleva puestas sillas, mesas y marcos de puerta, con sus tetas caídas, producto de no usar sostén, hace más jueguito que Maradona con una naranja y el culo no le entra en ninguna silla, ni que hablar de un pantalón. Se olvidó la cintura en su otra vida, la cara es una patada en los huevos, llena de arrugas de cigarrillo y bigotes sin depilar, cadáveres de granos sin limpiar y un intento de arreglo, con delineador exagerado en sus otrora preciosos, ahora saltones ojos. A esa que le dabas con un caño, ahora no la tocás ni con un palo.
Grado de envidia que le tenés: ninguno, salvo que se comió a la Profe de Educación Física, que era una veterana que se la bancaba a pleno.
El Boxitracio Caserini
Más conocida como Patada en los Huevos, Culo con nariz, Aborto de Culebra, Naturaleza Muerta y Dónde Estaba Dios Cuando Naciste, el Boxitracio Caserini era la chica más fea, no sólo del barrio, sino de todo el partido. Un esbirro sin forma, un esqueleto al que por compasión le echaron algo de carne encima, la pobre no tenía teta, culo ni razón de existir en este mundo. Por lo menos era muy simpática y se reía de sus defectos, así que de alguna manera la remaba. Era alta como una jirafa que toma esteroides, con un rostro indescriptible y una voz chillona, como de Chajá en celo constante. Era amiga de todas las chicas, porque las muy turras siempre buscaban resaltar sus atributos al lado suyo. Claro, hasta la gorda más pedorra tenía chances, si se paraba al lado de semejante esperpento. Transcurrió su adolescencia haciendo buenas migas con el Puto Villachica, que veía en ella a un cisne encerrado en el cuerpo no de un patito feo, sino de un ornitorrinco deforme, y le daba constantes consejos para mejorar su apariencia.
En la actualidad, el Boxitracio Caserini cambió su nombre a Daniela Urzi (su apellido materno), y es la modelo más cotizada del continente europeo. Una diva de largas piernas y ojos azules, una escultura digna del Louvre. Sus pechos, antes inexistentes, aparecen invitantes a la mirada y a la caricia, su trasero antes escaso es un canto a la redondez perfecta y su boca es la obra maestra de un Da Vinci inspirado. Su voz se ha desarrollado, ahora es un acariciante ronroneo grave, curtido, sensual. Cae a la reunión con toda la carne en su lugar, vestida para el infarto y con una amiga rubia que casi casi está tan buena como ella. Todos, todos se quieren matar. ¿Cómo no hicieron inferiores, cómo no se la vieron venir? El único contento es el Puto Villachica, que la convence de firmar con su casa de diseño.
Grado de envidia que le tenés: nah, que envidia, lo que le tenés son unas ganas terribles, que te vas a tener que comer con queso untable porque no te pasa ni la hora.
El Facha Quiroz
Más conocido como Potro, Yeguo, Facha con Garcha, El Que Se Parte Solo, Queso en Ocho, Galán Hormonal y similares, el Facha Quiroz era un Adonis adolescente, puros bucles naturales y espalda bien formada, muslos torneados y elásticos, bronceado permanente y facciones perfectas, una mezcla exquisita entre George Clooney, Gael García Bernal y Brad Pitt. El pibe recibía las mejores notas de las profesoras, y las peores de los profesores (salvo el de Botánica, que era medio gay), la del kiosco le regalaba alfajores mientras lo miraba con lascivia y cuando pasaba al frente, se escuchaba un SPLASH ensordecedor en el aula, que marcaba la excitación total de toda fémina del recinto, empapadoras de sillas. La señora que limpiaba tenía que pasar secador todos los días. No había semana que alguna chica no se encerrara en el baño a llorar por el amor perdido y el corazón roto.
En la actualidad, el Facha Quiroz es modelo de ropa interior para catálogos de Avon. Toda su belleza adolescente se esfumó cuando terminó de desarrollar, y sólo trabaja de modelo porque su tía es revendedora y le tiró una soga. Está casado con una cosmetóloga gorda y pelirroja que prueba sus brebajes naturales en él, y cuando llega a la reunión tiene una mitad de la cara azul y la otra violeta.
Grado de envidia que le tenés: 12%.
El Grano Pereyra
Más conocido como La Mazorca, el Pochoclo, Cara con Baches, Cráter, Géiser, Volcán en Erupción, El Hombre Mayonesa y El Pústula, el Grano Pereyra era un chico bastante agraciado, pero tenía un serio problema de acné quístico que nunca se trató de la manera adecuada. Cada vez que se afeitaba el bigote venía con los granos descabezados, no había día que no se reventara un barrito frente a la ventana del aula, nadie lo saludaba con un beso en la mejilla y de más está decir que durante todos sus estudios jamás besó a una chica. Tal era su estado que muchos vaticinaban que sus granos ya tenían vida propia y se iban a recibir antes que él. Sus compañeros tomaron la costumbre de nombrarlos y asignarles futuras profesiones. Un día llegó a tener a un futuro abogado, dos arquitectos y tres ingenieros industriales tan sólo en su frente.
En la actualidad, el Grano Pereyra luce una tez inmaculada, brillante y suave, tersa y sin una marca. Es el cofundador de Compañía Dermoestética, y se hace peelings cada dos semanas. Si bien es cierto que ha mejorado mucho, cada diez minutos se rocía la cara con una botellita con cabeza de spray, aduciendo que si se olvida, la cara se le seca como una pasa y se le cae. Llega a la reunión con un estuche grande, lleno de cremas de todos los colores, que sus excompañeras pelean por probar. Los más crueles se mofan de su mejoría, y dicen que no se le fueron los granos, sino que toda su cara se ha convertido en uno (por algo llegó hasta donde llegó en la vida, finalmente uno de sus “hijos de pus” se recibió).
Grado de envidia que le tenés: 33%.
El Sabelotodo Carranza
Más conocido como Tragalibros, Robotito, Cultura a chorro, Ratón de Internet, Idiot Savant y Aquel Que No Tiene Vida, el Sabelotodo Carranza pasó su entera adolescencia estudiando. No salía, no hacía deportes, no escuchaba música, no iba a recitales ni a bailar, ni que hablar de ponerla. Su única meta en la vida era sacarse 10 en todo. Sabía más que los propios profesores, tenía una respuesta para cada pregunta y jamás, jamás dejó que nadie se copiara de él. Si veía a alguien con machete, lo buchoneaba. Fue la Némesis del Notitas Centenera, legendario copión que retrataremos más adelante. Todos lo odiaban, pero en el fondo sabían que llegaría lejos: el guacho era una enciclopedia caminante.
Hoy en día, el Sabelotodo Carranza se desempeña en varios ámbitos: físico nuclear en Europa, biólogo genetista en Asia, zoólogo ambientalista en Centroamérica, gurú de marketing en Norteamérica, geólogo en África y un perdedor con las mujeres en Sudamérica. Sus trabajos han recorrido el mundo, y llega a la reunión con guardapolvo y anteojitos culo de botella, esos que jamás cambió. En su hombro carga un papagayo, de una correa arrastra un aguará guazú y dejó atado en la entrada a un gorila albino recientemente rescatado, porque siempre fue de llevarse el trabajo a casa.
Grado de envidia que le tenés: 42%.
El Notitas Centenera
Más conocido como Faca Y Machete, el Escriba Solidario, el Letra Chica, La Sábana Sabia y el Post-It del Conocimiento, el Notitas Centenera aprobó el secundario macheteándose. Nunca abrió un libro con ganas de recordar un dato. Al principio su trabajo era muy artesanal, la obra de un genio. Resumía todos los gobiernos patrios, con lujo de detalles, en una hoja lisa, con letra cuerpo 2. Se rumoreaba que usaba lupa de joyero para delinear obsesivamente cada letra. Ya creciendo, conoció la informática y le cambió la vida: aprendió mecanografía sólo para poder tipear más rápido, y de ahí no paró más. Creía en el conocimiento como un bien burgués, totalmente prescindible, y brindaba su talento a cualquiera que lo necesitara. Fueron constantes las agarradas a piñas con el Sabelotodo Carranza cuando lo mandaba a rectoría, los bolsillos llenos de pequeños trozos del saber.
Hoy en día, el Notitas Centenera es el dueño de la empresa que produce los libros más pequeños del mundo. Uno pensaría que nadie compra esas cosas, pero en las ferias costeras salen como pan caliente. El pibe cuida cada edición como si fuera oro, y finalmente aprendió muchas cosas, leyéndolas en el único tamaño que sabe hacerlo. Cae a la reunión con su editora, una señora con anteojos groseramente gruesos, y antes de saludar a sus ex compañeros revisa sus bolsillos, para un pequeño “ayudamemorias”. Grado de envidia que le tenés: 19%, la editora se banca un garche escabio y además con el trabajo que tiene no se va a escandalizar por ver un pene tan pequeño.
Y vos…
Vos eras la persona más capaz del curso. Estudiabas sin esfuerzo y aprobabas todo, saliste abanderado/a y mejor compañero/a, tenías tu belleza peculiar y siempre fuiste bastante copado. Y mirá vos, al final, terminaste leyendo este post.
Tonight's song: El estudiante - Los Twist. Best served with: directamente no ir a esas nefastas reuniones.
lunes, mayo 29, 2006
La fauna gimnástica
La recepcionista mala onda
Estar detrás de un mostrador durante 14 horas diarias ha afectado tanto su estado de ánimo como su culo, eterno receptor de células adiposas. Para compensar un poco, vive maquillándose y poniéndose perfume, convive con un espejo doble (de esos que tenía tu abuela, de carey, con uno de sus lados de espejo con aumento para depilarse bien las cejas) y un delineador de labios que no podría ser más grasa. Tiene las uñas como garras, perfectamente esculpidas, y para hacerte el ticket de pago del mes marca en el teclado de la computadora con un lápiz, como Susana Giménez en sus mejores épocas. En un principio por lo menos tiraba buen humor con los hombres, pero luego de años de ser constantemente subestimada (no olvidemos que convive con profesoras cuyo culo es una roca tallada) ha terminado por convertirse en una amargada lectora de Revistas Estar Bien, Mía, Para Tí y similares.
La señora que limpia el sudor
La pobre tiene un trabajo digno de extra de Hollywood. Meter la mano en la rejilla del vestuario de hombres demanda mucho coraje. Es la que junta las toallas que te alquilan en el recinto y las lleva al lavadero, cargando un manojo de hedionda putrefacción sudorosa en su espalda, la que tiene que rasquetear los restos de jabón y los gotones indiscretos de shampoo del piso de las duchas, la que lidia con tampones, toallitas y protectores que misteriosamente van a parar a cualquier lado menos al cesto. Ha perdido por completo su sentido del olfato, por eso es común olerla a la distancia: como no reconoce ni el sudor propio ni el ajeno, el vaho a ajo transpirado que emana su cuerpo es perfectamente identificable a cuatro cuadras de distancia.
Los profesores
El eterno buenhumorado
Le engramparon las comisuras de los labios a los premolares: el tipo no para de sonreír desde que llega hasta que se va. Siempre pum para arriba, siempre contento y exhultante, el eterna buena onda pone en marcha una maquiavélica estrategia para que sus alumnos se muevan en la clase: pura pila, grititos de satisfacción cada vez que tira un músculo, "qué placer hacer abdominales, sientan cómo trabajan", y un largo etcétera. Mientras los demás bufan y putean por lo bajo, él disfruta cada segundo de su clase, como si fuera la primera vez (y eso que la viene dando hace diez años, todos los días, tres veces por día). Con él podés entablar dos tipos de relaciones, totalmente opuestas: o te contagia la alegría de vivir y te hace mejor persona, o empezás a detestarlo con toda tu alma porque "vamos, nadie puede ser tan feliz tanto tiempo". Generalmente dicta clases movidas, como aerobics, aerosalsa, aerocumbia, aeropuerto, aeromoza y aerobox.
El flamboyantly gay
La homosexualidad le brota por todos los poros, y él está orgulloso de ello. No es sólo que le gusten los hombres, no no. El tipo es una diva, que sueña con ser bailarina en el Maipo pero nunca le dio el physique du rol. Exagera cada movimiento con premura y dedicación, sus ademanes son exquisitos y llenos de gracia y combina toda su ropa (ajustada hasta lo irrespirable), sin repetir nunca ninguna prenda. Usa calzas mínimas, que marcan su desproporcionado bulto a niveles ridículos, y se depila las piernas, a un punto tal que muchas de sus alumnas le preguntan quién le pasa tan bien la cera negra. Generalmente tiene claritos color miel, pelo engelado y bronceado zarpado de cama solar, lo que lo convierte en un muñeco Ken anatómicamente correcto y sexualmente invertido. Sus clases son principalmente salsa, baile latino, hip-hop, funk y danza clásica y contemporánea, y le encantaría que alguna de sus alumnas lo reclutara para animar una despedida de soltera.
El milico retirado
Instrucción temprana en colegio pupilo y liceo naval, aéreo y militar; el milico retirado es un coronel rozando los cuarenta que mantiene un físico envidiable, digno de un pendejo de veintitantos. Usa el pelo rapado, tiene leves canas y una mandíbula fuerte, cuadrada, acostumbrada a gritar órdenes. Su educación a nivel físico se centra en el arte del combate, en casi todas sus manifestaciones, por eso enseña tae-bo, tae-kwon-do, aikido, origami nuclear y cualquier movimiento que implique fuerza bruta y violencia innecesaria. Tiene un vozarrón duro y cascado, porta siempre cara de culo inmutable y usa guantes de combate aún cuando sólo tire trompaditas al aire. Le encantaría enseñar en borcegos y uniforme de camuflaje, pero las reglas del gimnasio le obligan a usar zapatillas con cámara de aire, a las que pertinentemente le instaló un par de bombas de humo, por las dudas los irreverentes se le rebelen. Lo han visto destruir bolsas de arena a los golpes, gritar en el oído de dulces jovencitas con los ojos inyectados en sangre y echar a más de la mitad de la concurrencia por "no demostrar lealtad a la patria y al ejercicio". Colecciona GI-Joe y arma tanques en miniatura, como parte de su fútil terapia anti-stress. Su ídolo es Van Damme y su jugador preferido en el Street Fighter es Guille.
El relajado
Paz, amor y armonía corporal y mental. Ésa es su filosofía, y la sigue hasta el hartazgo. Habla siempre bajito, como susurrando, y no se le entiende una mierda lo que explica, porque vos estás a veinte metros de distancia y haciendo fuerza para no quedarte dormido. Chamuya sobre bosques mágicos, vuelos maravillosos y una sarta de palabrería pseudohippona para que te relajes, y vos seguís pensando en lo buena que está la flaca que está abriendo el culo en posición de loto invertido enfrente tuyo. Se viste con ropas holgadas y en colores pastel, en telas de lino o seda muy ligera, generalmente es calvo o rapado y jamás deja escapar un gesto, parece una maquinita rellena de Vívere: todo suavecito y odioso. Sus clases son las más humillantes, porque al relajarte más de una vez has dejado escapar un gas contenido, o babeado la colchoneta al son de un ronquido ahogado. Por lo general enseña pilates o yoga.
El músculo reventado
Es una masa enorme de músculos henchidos y venas latientes. Entra y ni muestra el carnet. Como para no reconocer su osamenta, su piel rojiza de tanto esfuerzo, su pelo cortado como un cepillo, engelado y duro como todo él, sus musculosas de colores chillones y estridentes que parecen pintadas con latex sobre sus inconmensurables pectorales y sus prominentes tetillas. Pide que le pasen cierta música, especialmente electrónica, para comenzar con 10 minutos de piernas y 2 horas de brazos y espaldas. Se zarpa tanto ejercitando su parte superior que parece un muñeco Michelin al que le desinflaron las piernas. Se mira al espejo, se pone guantes, y empieza a transpirar. Solo. Levanta pesas del tamaño de superpizzas, y está el acecho por si alguno de sus amigos dotados necesita una manito para levantar algo muy duro. Hay algo de amistad pseudohomosexual en todo este ritual, que trataremos en otro capítulo. De día come 12 yemas de huevo y de noche come mucha fruta, que acompaña con un "Suplemento Vitamínico" (eufemismo pedorro para anabólicos), un polvo mágico que sale de un pote de 20 kilos y que acaba en menos de un mes. A pesar de tener semejante masa corporal, tiene una voz muy aniñada y sus genitales son ínfimos, cosa que disimula encasquetándose una media enrollada en sus shorts entallados.
Los alumnos
El profesor wannabe
Se le iluminan los ojos cuando el profesor pone música y empieza la clase. Aplaude cuando terminan de elongar, lagrimea como si terminara de escuchar a la Calas cantando Aída y siempre, SIEMPRE se acerca al profe para preguntarle alguna boludez, sólo para que los demás piensen que son re amigos. Como sabe la clase al dedillo, siempre está apuntando a los demás cómo deben hacer los ejercicios, aún cuando él los esté haciendo mal por estar pendiente de los otros alumnos. Es el lamebotas que ayuda a juntar las colchonetas y las pesitas después de la clase, el que se jacta de "cómo ejercité hoy, me siento re energético, esta clase es buenísima" y el que siempre quiere hacer el curso de profesor, y siempre lo bochan porque tiene menos condición física que una ameba que perdió su única célula.
El musculito esteróidico
Émulo del profe músculo reventado, copia cada uno de sus movimientos, come el mismo polvo de mierda y compra sus musculosas en el mismo local. Lástima que el pibe mide 1.50 de alto y si sigue ejercitando, va a alcanzar la misma medida de ancho. Es como un enano de Blancanieves que limó y empezó a levantar troncos por el bosque, no hay ropa que le quede bien y encima se cree grosso, cuando todos saben que es un petiso prepotente y toreador, que a la primera de cambio se come los mocos.
El gay copado
Se prende en todas, es el mejor amigo de todas las minas que van al gym y tiene tips de belleza para cualquier problema. Lo peor de todo es que el flaco está bueno, y las chicas viven preguntándose la causa de semejante desperdicio. Hace muchas abdominales, ejercicios de espalda y sobre todo de culo. Debe querer reforzarlo para la fiesta de la noche.
La adolescente regordeta
Detesta ir al gimnasio, sólo asiste porque su madre, su nutricionista y una orden judicial se lo demandan. Todavía no perdió la grasa infantil, pero ya quiere hacerse las tetas. Tiene aparatos fijos, anteojos, el pelo graso y todos los granos del mundo amuchados en su cara, pero no le importa. Hace los ejercicios a desgano, se va antes, no se ducha y se va sucia a la casa y siempre se ubica atrás de todo, al costadito, para echarse resoplando mientras los demás saltan. Es la más sabia de todas: sabe que sudarla todo el día no va a cambiar el culo gigante que la pileta de genes le está por regalar.
El ama de casa pre-verano
Es la versión adulta de la adolescente regordeta: vive zampándose combos en Mc Donald's, bizcochitos de grasa con el mate y dulce de leche a cucharadas soperas durante todo el año, hasta que empieza el calorcito. Ahí es cuando se enciende una señal de alerta en su cerebro que dice: "Estela, este año no vas a entrar en la malla si seguís así!". Acto seguido, se anota en un gimnasio, empieza una dieta truchísima que le hace bajar la presión y se desmaya después de cada abdominal. Llega al verano pálida, caída, ojerosa, con menos pelo y menos energía que nunca. Y cuando vuelve de Mar Chiquita, empieza a comer como cerdo de vuelta.
La separada reciente
Se mata en el gimnasio, va a todas las clases, pero no va por amor al deporte. Va a conocer hombres (potenciales garches) y mujeres (potenciales compañeras de infortunio con quien juntarse los sábados por la noche a conocer aún más potenciales garches). Se compra las calzas más ajustadas que puede encontrar en Once, se retoca el maquillaje después de cada clase, va a hacer aparatos con el brushing recién hecho e histeriquea con el profesor, con sus compañeros y hasta con la señora de la limpieza. Está despechada y desquiciada.
Los internados seriales
Son como Droppy. Están en todo el gimnasio, todo el tiempo, en cada rincón. Te los cruzás en todas las clases, en el vestuario, a toda hora. Esperan en la puerta del gimnasio hasta que abre, y bajan la persiana cuando cierra. Sufren por no poder hacer dos clases al mismo tiempo, pero compensan un poco yendo religiosamente sábados y domingos. No hablan de otra cosa, no viven para otra cosa. Se rumorea por ahí que en un principio hablaban y todo. Ahora son como autistas que van rotando sobre los aparatos con la mirada fija y la mueca de esfuerzo constante. Se les rompe el corazón si se rompe una máquina, viven pendientes de su peso y cuando nadie los ve, lustran las pesitas y les dan besos mimosos.
Tonight's song: Work it - Missy Elliot. Best served with: un deporte normal, sano. Ajedrez, por ejemplo.
Cuestión de Sexos
Enumeraremos a continuación diferentes ámbitos y las performances de cada sexo.
El Fútbol
La reacción ante este deporte, tanto en vivo como su visualización por medios televisivos y/o radiales, es opuesta en cada sexo.
El hombre siente pasión, desenfreno, angustia, ansiedad, nerviosismo y una alegría sin parangón, todo junto cuando el referí pita el comienzo del partido. Resta imaginar después en qué terminará todo eso. Ve en el fútbol el anhelo de destacarse que lo marcó de niño, el “Quiero ser como el Diego” que nunca llegó. Se cree que mirando fútbol está contribuyendo con el deporte, que la panza de cerveza automáticamente se desinflará, que el árbitro lo escucha a través del vidrio de la tele, que los jugadores tienen un audífono que registra sus opiniones sobre dónde patear. Apenas empieza el primer tiempo, el hombre sufre un cambio en su dialecto: por más culto que sea, automáticamente pierde las eses por el camino, y todo lo que sale de su boca suena indefectiblemente “a negro”. Ej: Palermo se tiene que retirá´ del fúlbo, loco. No puede jugá´ má a náa. Orsai, jué, orsai! Qué ta mirando, referí de papi! Ponémelo a Esqueloto, viejo! Y similares.
La mujer, en cambio, mantiene una relación mucho más distante, contemplativa y hasta a veces de crítica destructiva para con este noble deporte. Apenas se acerca a él, trata de aprehenderlo, más que nada para no quedar como una ortiva cuando los amigos de su novio se juntan a ver un partido. Con el paso de los años, se da cuenta de la cruel realidad: son 22 hombres maduros, padres de familia y deportistas consagrados, corriendo como bodoques lobotomizados atrás de una esfera de diseño horrible, tirándose al piso como maricones al más leve toque, escupiendo en el piso, rompiendo el pasto, con lo que cuesta hacerlo crecer! y demás. Qué clase de ejemplo están recibiendo sus maridos, sus hijos, sus sobrinos??? No entiende cuándo es penal, cuándo es offside y cuándo no tiene que preguntar si van empatando 0 a 0, porque es probable que reciba un botellazo de Quilmes en la frente.
La Cocina
Aún siendo ámbito exclusivo de la mujer, en esta sociedad machista en la que vivimos, la cocina fue ganando adeptos en el sector masculino, aunque siempre manteniendo extremas distancias.
El hombre irrumpió por primera vez en la cocina cuando vio que era socialmente aceptado, con personajes como Karlos Arguiñano o Martiniano Molina copando la tele: “si este ex-jugador de handball, tan desarrollado y viril, puede hacer un cordero con salsa de cerveza, yo, que juego al truco con los muchachos hace más de 15 años, me pongo un restaurant!”. No se dan maña para absolutamente nada: su reino se reduce a la comida frizada (obviamente preparada por su contrapartida femenina y almacenada en caso de emergencia), salchichas, milanesas, hamburguesas, pastas sin salsa y todo lo que se cocine en menos de siete minutos, que es el tiempo máximo atencional que puede dedicarle a un solo asunto. La sartén es un misterio, el aceite va sólo en el auto, los huevos son demasiado frágiles para este mundo difícil, el pan lactal va con todo, igual que la cerveza. Hasta que llega su redención absoluta: el asado. Ahí no hay pero que valga, es el único que puede prender un fuego como la gente, que sabe qué tipo de carbón es mejor, etc. Es un momento de introspección e intercambio de opiniones masculinas: cada uno tiene una manera distinta, está el que lo hace con bolas de papel de diario, el que compra carbón y cajones de manzana, el que compra pastillas, el que lo prende con nafta y el que, para avivarlo, le tira desodorante Colbert.
La mujer, en cambio, está en su ambiente. Todavía atesora con adoración el libro de Petrona C. de Gandulfo, regalo de su abuela, y eternamente lo consulta, aunque sólo sea para preparar un flan. Hace comidas elaboradísimas, para dos personas que siempre se van a quedar con hambre, porque si llena mucho los platos no los puede decorar con gotas de salsa de puerro con centolla. Detesta que interrumpan su labor o que los hombres se pongan creativos en la cocina, porque nunca, NUNCA lavarán los 17 recipientes que usaron para cocinarse un pancho. Se mata con agua Ser, que es placer y cuidado, Activia, para regular su tránsito intestinal lento, y leche de soja, que es menos pesada que la leche entera. No disfruta un carajo de todo lo que ingiere, porque en el fondo sabe que lo único que necesita para ser feliz es un alfajor triple de maizena.
Cuidado Personal
He aquí un punto de comparación muy interesante, que de seguro tiene que ver con la configuración biológica de cada género. El hombre planta la semilla, la mujer la recibe.
El hombre es un ser que “deja fluir”. No retiene sus emociones ni sus emanaciones. Tanto es así que cada eructo que larga es un canto a la vida y a la libre digestión, y, así como ciertas especies influyen en el sexo opuesto mediante sonidos, el hombre piensa, equivocadamente, que cada eructo sonoro vuelapelos es un afrodisíaco inescapable y un llamado ineludible a la copulación segura. Peor es el caso de los gases, comúnmente denominado por este sexo como: hijo, pedo, sordo, bomba, metralleta, estallido, rompeportón, etc. Jamás los privará de su libertad: cuando están en puerta, deben ser independientes de su creador y volar hacia la atmósfera, no importa el ámbito. Un taxi, un ascensor, una cama compartida, una minúscula oficina: cualquier lugar es bueno para dejar hacer a la naturaleza. El leit motiv es simple: “Si tiene ruido y olor, mejor”.
La mujer, en cambio, es un ser biológica y genéticamente retentivo. Retiene líquidos, retiene gases, retiene heces, retiene eructos, retiene escupidas, gargajos, toses fuertes, estornudos, mocos indiscretos y cualquier cosa que se desprenda de su organismo. Si tiene ganas de liberar sus emociones naturales, cualesquiera sean, su única excusa es “voy al baño”. Jamás aceptarán que ese gas esquivo fue suyo o que ese ruidito no fue sólo un hipo pasajero. Hay una teoría, que aún están testeando en el MIT, que dice que las mujeres retienen toda manifestación corporal hasta aproximadamente los sesenta años. Es ahí cuando largan TODO lo que guardaron, todo junto, todo estruendoso, como un maravilloso show auspiciado por Cohetes Júpiter.
Comportamiento frente a la Tecnología
En el amplio y vasto mundo del aparataje tecnológico, se genera un salto inconmensurable entre géneros.
El hombre es, por definición, un aparato en sí. Por eso siente tanta afinidad con los mismos, y no es inusual encontrarlo husmeando cuanto dispositivo se cruce por su camino, aunque no sea más que una berretada del tipo “tarjeta con lupa y luz” o similar: mientras se pueda conectar a un puerto USB, es una maravilla digna de ser adquirida. Tiene programas para cualquier, cualquier cosa, desde calcular los días que faltan para el mundial hasta calcular qué días puede ponerla hasta que su mujer se indisponga. Como navegante asiduo (casi enfermo) de Internet, sus sitios favoritos son a. Porno, b. Olé, c. Hotmail (donde chequea su mail) o d. Gmail (donde chequea su mail de trampa). Tiene los accesos directos a TODOS los programas que bajó en su vida en el escritorio, ya son tantos que no se distingue a Pamela David de fondo entre tanto iconito. Guarda archivos con nombres indescifrables, como “14/04 ingresos”, y tiene las fotos del último papi que organizaron en la oficina, o “psitreluc27.doc”, donde encuentra detallados los teléfonos de los últimos tres gatos que contactó el fin de semana con el rubro 59 de Clarín.com.
En cambio, la mujer es por definición un ser analógico. Se quedó en el floppy, y llama “disquette” a cualquier medio de almacenamiento magnético. Sí, sí, aunque claramente se trate de un cd. Para ella, meter un 3 ½ y ver aparecer datos es magia negra, el Excel es un programa creado por extraterrestres mucho más avanzados que nosotros y dejado caer en el área 51, y conectar los parlantes demanda un curso intensivo de siete semanas, previa puteada delante. Indefectiblemente se mandarán más de una cagada delante del monitor. Antes de ponerse a revisar cuál puede ser la causa, sentencian: “Rodolllfoooo, me tira error del sistema! Y yo te juro que no toqué nada”, con el mejor tono de inocencia que pueden impostar. Cliquean en cada banner, pop-up o potencial virus que encuentren, porque aún no han establecido un patrón de prioridades que diferencie un “404 Page not found” de un “Está a punto de formatear el disco C. ¿Desea continuar?”. Se enciende la señal de alarma cuando cancherean y chequean mail, o leen el diario en Internet. Claramente, están copando un territorio netamente masculino.
Aún en medio de estas irreconciliables diferencias, los seres humanos encontramos la manera de relacionarnos y bancarnos mutuamente estos rayes.
Tonight's song: Llueve - Rosana. Best served with: no sé, lo escuché recién y cuajaba con la situación.
martes, mayo 16, 2006
Hay
Y hay un momento para sentarse a escribir.
Tonight's song: Everything is (falling into place) - Kevin Johansen. Best served with: ¿una lista con lo que no hay?
sábado, marzo 25, 2006
Residencia Campos Verdes
Y la vergüenza. Porque comparte la pieza, y porque las demás no usan esos humillantes pañales. Les dan chatas, y ellas se tapan y hacen. Es gracioso verlas escondidas como patéticos fantasmas bajo las colchas, haciendo un tíntíntín pudoroso. Pero por lo menos se valen por ellas mismas.
Y esa papilla asquerosa. Coma, abuela, tiene muchas vitaminas, le dice la enfermera. Para eso, píldoras picadas y remedios que no remedian nada. Y las siete pastillas diarias en un vasito blanco, chiquitito. Ni eso puede hacer sola. Le tiemblan tanto las manos que se le caen y, si bien Gabriela no le dice nada, ella puede ver que pone cara de fastidio y las levanta. Es un amor, Gabrielita. Le hace acordar a su nieta, más ahora que hace como tres meses que no la ve. Debe estar estudiando mucho, por eso todavía no ha podido venir.
Y los olores. A limpio, a lavandina y desinfectante, a viejo, a metal y a frío. Justo a ella, que tiene una nariz tan delicada, tener que tocarle caer acá, con estos aromas pestilentes. No la dejan usar Heno de Pravia, porque dicen que le escama la piel. En vez, le ponen una crema con iodo que apesta. Es una picardía, mejor es meterse en el mar de Necochea cuando hay marea roja y dejar que el iodo natural te bañe. Pero andá a saber cuándo la van a dejar ir a la playa, si a veces ni siquiera la dejan salir al patio…
Y la televisión. Ya no ve muy bien, ni de cerca ni de lejos, pero por lo menos antes le podía pedir a Santiaguito que cambie el canal y ponga el Volver, y escuchaba las películas viejas que ya se sabía de memoria. Acá siempre tienen puesto ATC, y a veces los demás hacen tanto ruido, se ríen tan fuerte, gritan tanto que no dejan escuchar nada. Antes podía agarrar un libro y entretenerse sola, ahora le tiene que pedir a Gabrielita que le lea y le da pudor. Sabe que tiene otras cosas que hacer, no la quiere molestar. Pero es difícil estar todo el día como una estatua, viendo pasar el tiempo, haciendo nada. Se siente medio inútil, no la dejan tejer porque dicen que se puede lastimar con las agujas, no la dejan tomar su té de darjeeling porque dicen que le quita flora intestinal, no puede ni bordar porque dicen que fuerza la vista y así la va a terminar perdiendo del todo.
Y lo más irónico de todo es que cuando la despertaron aquel día para decirle que la iban a llevar a un lugar mucho más cómodo que la casa de dos pisos que compartía con su hijo, su nuera y sus nietos; aquella casa de la que conocía sólo la planta baja porque estaba muy débil como para subir las escaleras, esa mañana le dijeron "Noni, vas a estar mucho mejor cuidada, te van a atender como una reina, vas a tener todas las comodidades, toda la gente a tu disposición, y nosotros te vamos a ir a visitar todos los días". Y ella no atinó a explicarles que no precisaba mucho, que se arreglaba con lo que había en su hogar, que no hacía falta que la llevaran a ningún lado, que lo que mejor le hace al espíritu es sentirse parte de una familia, que no quería ser una carga, pero tampoco una de esas viejitas olvidadas en un geriátrico, que terminan de vivir sin pena ni gloria, que mueren por un escape de gas, o un incendio fortuito, o que exhalan el último suspiro quedo en una cama impersonal, en un cuarto impersonal, rodeadas de impersonas.
Tonight's song: Agoraphobia - Incubus. Best served with: live fast, die young.
jueves, marzo 16, 2006
El verano, según pasan los años
Infancia
Te vas con tus papás a Mar del Plata. Cargan el auto, cargan el techo, cargan a los abuelos y a tu primito que siempre se acopla, y encaran la ruta. El viaje es largo, tedioso y caluroso; en el vehículo hay por lo menos cuatro individuos que no controlan esfínteres (incluyendo a tus abuelos, claro) y los asientos del Ford son pegajosos y calientes. La marca que tenés en el hombro, que siempre te dijeron que era de nacimiento, fue cuando a tu mamá se le volcó el matelisto encima tuyo. Cuando finalmente llegan al departamento, no tiene ascensor ni en pedo. Tus abuelos consideran montar una carpita en la entrada, porque no van a poder subir ocho pisos por escalera todos los días. Vos sos chiquito, así que ni te enterás de las pequeñas disyuntivas.
Hasta la playa son doce cuadras, así que todas las mañanas te untan en protector factor 80.000, te ponen la malla y a patear, negro. A esa edad todavía te pueden entretener con versitos boludos para que no mariconees al caminar, del tipo "Uno con dos, se hacen tres, camine derecho no tuerza los pies" y similares. Papá lleva la heladerita, mamá la sombrilla, el abuelo las reposeras y la abuela la última edición de Selecciones del Reader´s Digest y dos novelas de Corín Tellado. Siempre fue una cómoda, la muy forra. Vos llevás tu circunstancia, tus ojotas insufribles y tu barrrenador de telgopor, mientras tu primo te da tincazos en la nuca cada vez que pasa un Fitito.
Llegan a la playa, el mar está frío, sucio, lleno de iodo. Tu abuela, chocha: "Hace bien a los huesos, vamos al mar mi amor". Ella se para en la orilla a echarse agua con las manos, mojándose los hombros a la manera de Coca Sarli. Vos cazás el barrenador y le das sin asco. Te llevás puesta a una señora y a su perro, que seguro te ataca un tobillo. Se arma el toletole. Mientras vos te hacés amigo del can, tus viejos y la señora discuten a grito pelado la inconsciencia de traer perros a la playa. Tu abuelo no quiere terciar en la discusión, así que levanta el Clarín hasta taparse los ojos y de paso se raja un pedo silencioso, que aunque no oído, es olido por la mitad de la concurrencia.
Llega la hora del almuerzo: sandwichs para todos. Este menú se repetirá durante los 15 días, mechando choclos con manteca, pochoclos, palito bombón helado, pirulines, barquillos, manzanas acarameladas incomibles y gaseosas cola de segunda marca.
Pasás la tarde paleteando con tu primo, molestando a las chicas de la sombrilla de al lado, y apenas se levanta un poco de viento, tu mamá se queja del clima y levanta campamento. Llegan al departamento con medio kilo de arena en cada bolsillo, las bolas paspadas y los pies con ampollas. Nadie se quiere bañar, menos cuando hay que esperar que la garrafa caliente el agua. Mientras la abuela cocina, mamá lava la ropa del día y papá y el abuelo juegan al truco, apostando porotos.
A la noche van a dar la consabida vuelta por el centro. Tu mamá mira camperas en liquidación, tu papá mira cuchillos y chalecos de cuero patagónico, tu abuelo los equipos de pesca y tu abuela los adornos hechos con caracoles que rezan "Recuerdo de Mar del Plata". Vos y tu primo sólo lloriquean, hasta que los llevan a los fichines. A las once de la noche ya están durmiendo, sudando porque no hay ni ventilador, compartiendo camas marineras con los abuelos.
A partir de la noche siguiente, te clavarán con los gerontes y se irán al casino sistemáticamente. Dependiendo de cómo gire la ruleta de la vida, volverán con una caja de alfajores Havana, o volverán diez días antes porque la guita que les queda no les va a alcanzar ni para llegar a Chascomús a gas.
Preadolescencia
Como a tus viejos les quedó la guita clavada en el corralito, o les pesificaron la deuda, no van a poder ir de vacaciones a ningún lado, así que probablemente te internen en una colonia (como ir al colegio, pero sólo con clase de gimnasia y almuerzo).
El almuerzo es un sandwich de mierda (sí, se repite la variable de tu infancia), la merienda es un jugo Baggio pasado y un alfajor Guaymallén de 15 centavos, aunque en el folleto digan que "les brindamos a los chicos una nutrición completa y balanceada que repondrá las energías que gastarán divirtiéndose en nuestro complejo deportivo".
Los profesores son densos y competitivos, y se pasan más tiempo hablando de cosas de grandes que mirando cómo te sobresale el hueso de la pierna que te acabás de quebrar cuando te tiraste de la acacia del parque.
Como no te dan mucha bola, te empieza a surgir el diablo infantil y cruel que llevás dentro, e ideás nuevas maneras de torturar a seres vivos simplemente por el hecho de que sos bastante miserable encerrado en ese club. Por eso, metés gatitos recién nacidos en una bolsa y los cagan a piedrazos, bajás palomas con gomera, pinchás mariposas con alfileres y ponés cigarrillos de contrabando en la boca de los sapos "muy venenosos" que rondan en el pasto.
Lo bueno es que tenés pileta, lo malo es que tenés que pasar la revisación: tenés que estar bañado pero con el pelo seco, tenés que hacer una cola de dos cuadras para que el doctor -seguramente gay- te revise, tenés que presentar carnet y ponerte a rezar. Si pasás, transcurrirás la tarde chapoteando y cargando al que se queda afuera por piojoso, sucio, por hongos en los pies o por tener las uñas o el pelo demasiado largo.
En la pileta, el que se olvidó las antiparras tiene los ojos a la miseria, los cagones no van a lo hondo, los valientes se tiran haciendo piruetas, al gordo le canjean alfajores por una tirada bomba que moje a la guardavidas, que encima está más buena que el dulce de leche, y vos muy campante, flotando, tirándote gases submarinos que emergirán en forma de burbujas hediondas y tocando las partes de tus compañeritas más desarrolladas.
Es dentro del cálido ambiente fraternal de la colonia en que se empiezan a jugar los primeros semáforos, los primeros juegos de la botella, los primeros juegos de la copa al atardecer antes de que tus viejos te pasen a buscar. Es ahí donde por fin vas a tocar otra boca que no sea la tuya propia, o la de tu perro que te da lengüetazos cuando volvés del colegio.Es ahí que se aprenden las reglas básicas de conquista que luego se repetirán durante toda tu vida: el fachero liga minas, al feo siempre le toca verde en el semáforo o un beso en la mejilla, dado con asco, cuando la botella lo apunta. Las nenas ya son un poco más zarpadas, ya tienen tetas y las hormonas a full, así que sería bueno aprovechar eso y enseñarles "eso que me enseñó mi hermano Alejandro, que tiene 19 años y está de novio". A veces funciona.
El que nunca funciona es el padre que siempre llega una hora y media tarde a buscar al hijo. El pobre crío ya está pensando en quedarse a vivir en el club hasta que empiecen las clases, por lo que va robando enlatados de la alacena de su madre, no sea cosa de que lo encuentren seco por inanición atrás de las parrillas.
La señora que atiende en el buffet es un ogro sucio, despeinado y grasoso y seguramente habla castellano con mezcla de otro idioma desconocido. Nunca te destapa las botellitas de Coca que le comprás, los pebetes que prepara tienen un aroma extrañísimo y muy rara vez se afeitará los bigotes. No usa cofia ni redecilla, con lo cual todos los alimentos que expende contienen alta cantidad de pelos grises entremezclados en la mayonesa.
Lo mejor de la colonia, lejos, son las bellas melodías y profundas letras que aprendés, que te acompañarán por muchos, muchos años. Paso a enumerar las más conocidas piezas populares:
"La Isla de los Wittys"
En la isla de los Wittys
Trafican marihuana
La concha de tu hermana
La quiero
El padre hijo de puta
La madre prostituta
La hija tiene un novio
Pajero
Los chicos las esperan
Con pijas de madera
Para metérsela a
Cualquiera
"Breve Melodía Gaseosa"
El pedo
Sucundún, sucundún
Es un aire pasajero
Sucundún, sucundún
Que se escapa del agujero
Sucundún, sucundún
Sin permiso del portero
Sucundún, sucundún
Y que anuncia la llegada
Sucundún, sucundún
De la próxima cagada.
"Finales encontrados"
Pican pican los mosquitos
Con bastante disimulo
Unos pican en la cara
Y otros pican en el
Cuando yo era chiquitito
Me mandaron a la guerra
Como no sabía nada
Me mandaron a la
Mi hermanito toca el piano
Con el profesor Pirulo
Cuando el profesor se agacha
Se le ve todo el
Cumpleaños de mi hermana
Una chica en bicicleta
Como no tenía manos
Manejaba con las
Teeeeeeeeeerminó.
Y similares piezas incunables, de gran valor cultural y alta tasa de palabrerío soez totalmente gratuito. Verdaderamente, un tesoro del conocimiento.
Adolescencia
Te vas con tus amigos, solos, por primera vez. Consiguen un chalet derruido en la mitad de la nada, a ochenta cuadras de la playa, con dos habitaciones y un baño. Sí, lo ideal sería que alquilaran entre 4 personas, pero desgraciadamente sos un ser muy sociable y pobre, con lo cual esa edificación alberga a 13 muchachos, contando a tu primo, que se sigue acoplando. Tu vida vacacional se resume en una sola cosa: contar los minutos que faltan para entrar al boliche. Para hacer pasar el tiempo más rápido, te enganchás en actividades comunes que involucran a personas del sexo opuesto del mismo grupo etario.
Un clásico ejemplo son los fogones. Elementos indispensables para llevarlo a cabo: un cajón de manzanas; un encendedor; una noche de poco viento; un amigo que sepa tocar El Oso en la criolla; un par de porros; un equipo de mate y snacks varios, salados o dulces, para paliar el bajón.
Una vez que entrás al circuito bolichero, difícilmente conozcas cómo se ve el cielo a las dos de la tarde, dado que no ponés un pie fuera de la casa hasta pasadas las seis. Este sistema presenta cierta coherencia, ya que la guita que gastás en el boliche, probando impronunciables combinaciones alcohólicas, no la gastás en almuerzo. Menos si más de la mitad del grupo tiene un revuelto gramajo de vómito contenido en el estómago.
Llevan pelotas de todos los deportes, aunque sólo los vean por ESPN. El instinto gregario los obliga a armar equipos, cuando en su puta vida levantaron el culo de adelante de la computadora. Seguramente tendrán la mala leche de enfrentarse con un equipo de volley integrado por cuatro jugadores de la Selección Nacional y dos de la reserva del Seleccionado Italiano; con lo cual pasarán vergüenza, recibirán pelotazos a la nariz y huirán, con la cola entre las patas, a meterse al mar "para sacarse el calor" (y desaparecer, si es posible).
El cuidado del hogar temporario no se les da muy bien. Rompen dos camas marineras por tirarse a lo bestia el primer día, no sea cosa de dormir en el piso durante el resto de la quincena. El baño se tapa apenas llegan, porque todos contuvieron las ganas durante el viaje en micro. Ni hablar de la cocina, ese cementerio de voluntades truncas. Llevaron polenta, arroz y enlatados desde su casa (como si en la costa no hubiera supermercados), pero no saben cómo prepararlos. Son capaces de comer polenta cruda, antes de leer el envase. Prefieren gastar tiempo y plata en adquirir vodkas dudosos, energizantes de marca y petacas varias, que guardarán de souvenir de este verano para el recuerdo.
Los platos de la casa, que por supuesto no alcanzan para todos, se lavarán, con suerte, el último día, sólo porque cae la dueña del lugar y los obliga, bajo amenaza de llamar a la policía. Al respecto, cabe agregar que siempre hay uno que sabe cocinar y limpiar el baño porque fue boy scout, y es explotado por todo el grupo, o de lo contrario se le hará un vacío y nadie le hablará hasta que el inodoro no rebalse de materia fecal.
Hay una baranda a huevo imposible de soportar, que seguirá ahí el año entrante. Se vuelve peor cuando la mitad del grupo es muy sucio y no se baña al salir, sólo se echa desodorante a lo bestia y pretende "dibujarla". Si viene gente ajena a las amistades al chalet, se le mentirá diciendo que el olor viene "del tanque de agua de la casa de al lado, se ve que no lo limpian hace mucho". Si logran ponerla durante las vacaciones, será con una muchacha lo suficientemente borracha como para que no note el hedor, las cucarachas y los calzones con palometa revoleados sobre la desvencijada cómoda.
Se hacen amigos de gente del interior, que es chapada, curtida, cogida y posteriormente olvidada, a menos que alguno se enamore mal, con lo cual joderá durante todo el año y hasta organizará encuentros que demandan un día entero de viaje sólo para ponerla. Siempre serán recordadas como "las chicas de Rosario", "las cordobesas", "las de Venado Tuerto", "las mendocinas" y similares. Generalmente, son las mismas féminas que lograrán poner un poco de orden en la casa, bajo promesa de que ustedes, los porteños, harán un gran asado para despedirlas, cosa que nunca sucederá.
Estas vacaciones serán tema de conversación durante todo el año, rememorando anécdotas divertidas sólo para los que las vivieron, y será olvidado al año siguiente, cuando repitan la hazaña y vivan nuevas aventuras.
Adultez
Indefectiblemente, vas con tu pareja, y una pareja amiga. Sí, seguís tan rata como siempre y no te da el sueldo para irse solos, así que compartirán gastos. En esta etapa de tu vida prometés asados y los cumplís, porque ya tenés a una señora esposa o similar que te machaca las pelotas a reproches hasta que vas a comprar el carbón y las mollejas.
Aún en plan gasolero, se las arreglan para comer, casi todas las noches, en restaurantes temáticos de precios exhorbitantes y mozas exhuberantes. Recibís más de un codazo por pispear una teta indiscreta, lo que te dificulta la digestión. Ni hablar de que esa noche no la ponés ni en pedo.
Van temprano a la playa, para aprovechar el día. Las minas se echan a tomar sol, embadurnadas hasta por debajo de la malla en aceites aceleradores de bronceado que las colorearán de manera poco natural. Los flacos hacen jueguito en la arena, mironeando cuanto pavo o par de lonjas estén reposando o bamboleándose en un radio de cien metros. Para compensar un poco, se hacen los mimosos sobre la lona, manoseándose sin pudor mientras la Doña Rosa de la carpa de al lado se cubre los ojos con la última revista Gente. Llevan el equipo de mate, galletitas de agua (porque las minas creen que pueden remontar un año de comida chatarra cuidándose dos meses antes) y edulcorante. A ustedes no les importa el cuerpo, así que mientras ellas se ahogan en baba, ustedes clavan churros rellenos y bañados de chocolate. Ninguna amaga a pedir uno, porque no quiere quedar como una gorda delante de la otra. Cuando se producen para salir, mandan a espiar a los muchachos para ver qué se pone la otra, o preguntan, muy al pasar "Che, Maru, qué te vas a poner?" "Algo sencillito, si total vamos acá nomás…" Cuando tu mujer sale con el jean estropeado y la musculosa más chota, la otra tiene puesto un conchero y plataformas con brillantina. Con el moco colgando, tu mujer acusa "voy a tener frío, mejor me cambio" y se tira el ropero encima. Vos y tu amigo clavan bermudas caqui, mocasines sin medias y chombas pasteles, mezclándose con el hombre promedio de la costa.
Antes de ir a cenar, pasean por las ferias artesanales. Ustedes no pueden evitar pensar "qué manga de vagos hippones drogones ladrones". Ellas compran velas aromáticas, sahumerios hindúes, pulseras de semillas, collares de troncos, aceites corporales, esencias relajantes, sales para baño, adminículos de cocina que jamás usarán, esculturas en fósforos y cualquier cosa que carezca de utilidad.
Cuando se cansan de la playa, hacen excursiones. Conocen los bosques energéticos, el faro, el casino, el museo del fundador de la ciudad, el casco histórico, los barrios conchetos, terminan comiendo torta en alguna repostería austríaca, suiza o alemana. Estas salidas son indispensables, para comentarles luego a sus parientes "no sabés qué maravilla, el faro tiene 864 escalones, los conté uno por uno", o "gané 700 pesos en el Black Jack, hay que tener mano para esas cosas…", acompañados, por supuesto, de las fotografías correspondientes.
Cuando cae la noche y vuelven al departamento, es inevitable: ponen música bossa al mango, se despiden y van a sendas habitaciones. Entre tema y tema se escuchan un par de gemidos, y las mujeres rezan por no cruzarse en el baño cuando van a higienizarse. La misma regla se cumple cuando tienen que ir de cuerpo; la música está siempre al mango, para que no se escuchen los gases. Los hombres, menos hipócritas, festejan sus flatulencias y hasta compiten para ver quién logra mayor estruendo.
Volverán al ritmo de la ciudad más bronceados, más gordos, con la digital repleta de fotos en pareja, tomadas por la otra pareja por supuesto, y aburrirán a sus compañeros de trabajo una semana entera comentándoles los pormenores de sus alucinantes vacaciones. El año que viene, prometen irse a: 1. Brasil. 2. El sur.
Tercera Edad
Si tuvo la suficiente suerte, amarrocó lo suficiente como para bancarse un departamentito en Mar del Plata, al cual acudirá con Estela, su mujer, en marzo. Claro, antes fueron sus hijos y sus nietos, la prueba está en la comida pudriéndose en la heladera, o las hormigas en la cocina, o las cucarachas en el baño. Estela se desloma tratando de poner orden, mientras usted toma mate en el balcón y lee La Nación, porque el Clarín últimamente se convirtió en un pasquín barato.
Van a la playa apenas despunta el sol sobre el horizonte, porque usted no puede broncearse después de haberse operado los lunares esos que tenía en la espalda, y su mujer es tan blanca que no le alcanza ni con un traje de astronauta para no quemarse. A esa hora no está ni el guardavidas, así que se sientan en las minireposeras que llevaron y mientras ella resuelve crucigramas, usted otea el mar, cavilando profundamente. Tan profundamente que se queda dormido con el mate en la mano.
A las diez de la mañana están de vuelta en el departamento, y almuerzan ahí. Después de las comidas de dieta, se tiran a dormir la siesta. Vuelven a hacer todo el trayecto a la playa a las cinco de la tarde, esta vez con alguna facturita, "total, viejo, estamos de vacaciones, una medialuna no nos va a hacer mal, además cuando estás relajado la comida te cae mejor". Después de la merienda, efectuarán largas caminatas por la orilla, discutiendo el panorama mundial, parándose al borde de una cancha de tejo, o maravillándose de lo gracioso que es ese labrador que se baña en el mar, sin correa.
A las siete, como muy tarde, están bañándose. A las ocho, cenando. A las nueve, mirando la novela. A las diez, durmiendo.
Mechan un poco de excitación a la cosa cuando van al bingo, por el cual su mujer se desboca. Ganan diez o veinte pesos, que gastarán en regalitos para los chicos o novelas policiales malísimas, de esas en las que el asesino siempre es el mayordomo, de una feria de libros usados.
Esa rutina se repetirá durante los 15 días, hasta que, hartos de estar más al pedo que en la ciudad, vuelvan con soporíferas historias para compartir con sus hijos, que a esa altura del año ya están con mil quilombos de laburo en la cabeza y le prestan muy poca atención. El único que se alegra de verlos es su nieto, porque sabe que vuelven con mercadería fresca (alfajores, Havannets y un postre Balcarce de dulce de leche). Repiten por enésima vez el discursito de "ya nos podríamos quedar a vivir allá, total acá no tenemos nada que hacer", pero saben que no pueden vivir sin estarle encima a su familia, así que el año que viene volverán a pasar las mismas vacaciones.
Sea cual sea la etapa por la que está atravesando, querido lector, sepa que cualquier vacación es mejor que quedarse transpirando la camiseta en la ciudad.
martes, marzo 07, 2006
Live from the Office
El Presidente de la empresa
Es un ente que vigila todo, que todo lo sabe, pero desde su Edén, que queda dentro de Ayres del Pilar Country Club. Es decir, nunca lo viste en persona, nunca hablaste ni una palabra con él, de pedo sabés cómo se llama. Es el dueño de todo el edificio, de cada ganchito, cada hoja y cada birome que querés amarrocar para que tu hijo lleve al colegio. Después de mucho tiempo trabajando en ese lugar, comenzás a creer que es Dios y le rezás a la foto que hay en el hall, le prendés velas y escribís una oración personal para que te aumente el sueldo y llegues a fin de mes. Refuerza tu fe el hecho de saber que cada secretaria pulposa que pasó por su despacho (siempre vacío, por supuesto) ahora vive una cómoda existencia en un piso de Ugarteche y Las Heras. Según palabras de las afortunadas, "es como si me hubiera tocado una varita mágica" (de carne, claro).
El gerente de tu área
Generalmente es un cincuentón de nariz bulbosa y sienes encanecidas que se va de vacaciones y vuelve negro caribe, con tres laptops, dos cámaras digitales y cinco reproductores de mp3. Se viste de riguroso traje, combinando corbatas que deben costar cinco sueldos tuyos. Se hace el amigo de todo el mundo, porque hizo un curso de motivación laboral y cree que eso aumentará la productividad. Lo que no sabe es que cada vez que te da una palmada en la espalda te abolla el pulmón, con el peso del anillo de platino que tiene en su gordo anular. En su oficina (la única que da al río, la única con vista al exterior) seguramente tenga una minicanchita de golf, en la que todos los días practica y probablemente le enseñe a su secretaria a tirar, apoyándosela sin miramientos. Hablando de secretaria…
La secretaria del gerente de tu área
Rubia de mentira, pelo eternamente planchado y trajecitos sastre color camel, beige o blanco en verano; rojo, chocolate o negro en invierno; siempre luce generoso escote y cortas faldas, aunque afuera hagan 20 grados bajo cero. No sabe sumar, no sabe leer la hora en un reloj con agujas y de pedo aprendió a escribir, pero viejo, cómo la chupa! La única diferencia con una muñeca inflable es que la muñeca no habla tantas pelotudeces y tiene menos plástico en el cuerpo.
El subgerente de tu área
Es un maldito esbirro que copia todo lo que hace su ídolo máximo, el gerente. Es decir, se viste con los mismos trajes y corbatas (pero lo que su jefe compra en Armani, él lo compra en C&A); toma el café de la misma manera, hasta habla como él y te palmea la espalda cuando mean juntos en el baño, cosa de no quedar atrás en el coaching. Es el mismo tipo que agarra la carpeta donde está la planilla en la que laburaste cuatro meses sin parar, hasta las doce de la noche, y la presenta a
las altas esferas como si fuera trabajo suyo, recibiendo jugosos premios a fin de año. Es el mismo tipo que se autoinvita a los afteroffice y bananea a más no poder, pidiendo tragos cool y mintiendo que "tengo 20 personas a cargo", cuando en realidad no puede ni mantener vivo a un potus. Si tu gerente es una escoria, esto es la copia berreta. No podría ser peor.
Bajando un par de escalones en la escala jerárquica, encontramos a una extensa gama de colegas, coworkers… tus compañeros de trabajo:
El copado
Siempre está de buen humor, te saluda con un abrazo y te ayuda en lo que pueda. Su optimismo enfermo y su sonrisa Colgate no podrían ponerte de peor ánimo, porque, en contraste, vos sos un muñeco de cera con ojeras y la cara verde de tanto mate amargo. El pibe es hijo de un juez de la Corte Suprema, el padre le compró la casa y le banca las vacaciones, y para él, el trabajo es un juego. Como todos conocen su posición, lo dejan hacer. Así, todos los mocos que se manda porque se distrae en la página de poda de bonsai en Internet, los tenés que arreglar vos. Es claro que no vas a recibir un puto mango de premio, no?
El boludo
Nació lelo y morirá lelo. Nadie sabe bien por qué lo contrataron, porque de lástima acá no se da nada. El flaco no pega una, se equivoca en cada cosa que le encomiendan y siempre terminan sentándolo al lado tuyo, para que "trabajen en equipo, que es la clave del éxito". Manzana, el pibe se la pasa sacándose cera de las orejas con la gomita del lápiz y haciendo cadenas laaaargas de clips, mientras vos tratás de que los ojos no se te caigan de las órbitas por pasar 72 horas seguidas adelante del Excel. No, tampoco vas a recibir premio por esto, porque la guita que te correspondería la guardan por si algún día el flaco se ahoga tomando un café o deja de respirar porque se olvidó, y se comen un juicio de la puta madre.
El garca
Tiene una voz nasal y molesta, y un chamuyo increíble. Probablemente haya algún antecedente de reptilismo en su familia, porque de otra manera no se puede entender que tenga la lengua bífida y los ojos acostumbrados a mirar sospechosamente a los costados. Es el tipo que te pide plata para pagar el almuerzo, y nunca te la devuelve. El que te pide prestada tu resma de hojas a4 y se la lleva a la casa para imprimir los trabajos prácticos de la nena. El que te hace entrar en un negociado raro para poder desviar un centavo por año de las arcas de la empresa, alegando que "en pocos años vamos a ser ricos!" y vos le creés, porque sos medio pelotudo, digamos la verdad. Al menor atisbo de que se va todo a la mierda, será el primero que te apuntará, echándote la culpa de todo y murmurando por lo bajo "Nunca confié en ese tipo, no tiene puesta la camiseta de la empresa". Probablemente termine asesinado por uno de tus compañeros, harto de que lo forree.
El golondrina
Necesita la guita para comprarse la moto, y no le importa nada más. Lo toman a prueba por tres meses, en los cuales hace lo mínimo indispensable para justificar su sueldo, y después se va, dejándote un quilombo de papeles y facturas impagas que te va a demandar tres semanas de horas extras. Mientras está en la empresa, pasa las horas tomando café, jugando al solitario y chateando por Messenger, con una planilla en la barra de tareas, por las dudas venga el jefe y lo vea pelotudeando. El último día robará cuanta birome, block y adornito haya en su escritorio y escritorios aledaños, alegando que "lo mínimo que me merezco, después de que estos hijos de puta no me ponen en blanco".
El que baja porno de Internet
Es regordete, grasiento y se viste con pantalones sueltos que le marcan el bulto, siempre parado. Si querés bajar mail, no vas a poder. Si querés chequear alguna información, tampoco vas a poder. El pibe se está bajando la Internet íntegra, en pocos meses no va a dejar nada. En su computadora hay dos planillas de Excel, un documento de Word y 60 gigas de videos de cualquier tipo: desde hetero, hasta lesbianismo, hasta sexo con dálmatas y con enanos vestidos de hipopótamos que se
pegan con alambres de púa, el flaco tiene una videoteca digna de Hugh Heffner. Se patina el sueldo en suscripciones a los sitios XXX, y siempre está pidiendo adelanto. Nunca le niegan nada porque encima el muy pirata le graba DVDs al subgerente, y se los cobra al precio de costo. Por un lado lo odiás, y por el otro lo envidiás: te tendrías que haber dado cuenta antes del negoción que te estabas perdiendo. De todas maneras, los viernes te deja ver un videíto, para que termines bien la semana.
El gato barato
Es una mina que de pendeja debía haber sido bastante linda, pero que ahora es una Cris Morena recauchutada. Raíces negras, pelo oxigenado, uñas largas como garras, boca rojo furioso (con un poco de labial en los dientes, por qué no) y eterna obsesión por el animal print y las plataformas. Cuando se sienta se le nota la tanga, cuando se levanta se le ve el borde del corpiño, cuando se ríe se le escapa un maullido; tiene un cuerpo medio baqueteado pero muy generoso en sus partes
nobles, lo cual hace que cualquier persona que labura en tu box se la quiera cojer (y qué querés, si los flacos no la ponen desde hace un año, cuando volvían antes de las tres de la mañana a su casa). Te saluda con un beso en la comisura de los labios, usa perfumes truchos que marean de lo fuertes y no pone reparos en comentar sus aventuras sexuales del miércoles pasado, cuando se montó al de Marketing del segundo piso y lo dejó de cama. Es más ordinaria que ojotas con medias, pero es la única mina pasable, después de la inabordable secretaria del gerente.
Los calientes
Empleados en su treintena de años, con sendos matrimonios y departamentos de dos ambientes, que vienen a descubrir en la oficina a su verdadera media naranja. Se mandan mails candentes, viven charloteando palabras melosas por Messenger y se encuentran en un lugar supersecreto (que conocen todos, por supuesto: el cuarto de
limpieza) para prodigarse cariñosos mimos y alguna que otra buena volteada. Resulta gracioso verlos volver a sus cubículos con las mejillas rosadas y finas gotas de sudor en sus frentes. Si el hombre tiene barba, la mujer retorna con la boca irritada y el peinado deshecho. Las medias de nylon se le corren siempre al mediodía, y cuando almuerza come como lima nueva. Y claro, después del polvo quién no se zampa una grande de muzzarella…No, no la blanquearán nunca. Mientras tanto, si los necesitás sabés dónde encontrarlos. Llevá una manguera con agua fría por las dudas, porque va a ser difícil despegarlos.
El oráculo
Es el empleado con más antigüedad de la empresa, lo que no garantiza conocimiento (después de treinta años trabajando en el mismo lugar, uno supondría que ya lo tendrían que haber ascendido, pero no). Es el único que sabe cómo se hacen las cosas, porque "Pibe, yo hace treinta años que estoy acá… ví cada cosa…". No, no sabe prender la computadora y le tiene que pedir a Silvita que le mande el mail, porque el papel donde tenía escrita la contraseña lo usó de servilleta. Al margen de
su desconexión sideral con la tecnología, sabrá siempre la mejor manera de realizar un trabajo; aunque esto implique calcular con ábaco "porque esas raras calculadoras nuevas" no le generan confianza. Ya estás pensando en elevar una petición al Congreso para que lo declaren Patrimonio Natural de la Humanidad y lo consideren finalmente como el ficus obsoleto que es, pero faltan juntar varias firmas todavía.
El novato cagón
Es un pichón de persona, tiene 18 años, la cara llena de pecas y una inseguridad que amenaza con hacerlo recluir en una caja de cartón y no salir nunca más. Solicita permiso hasta para ir al baño, no tiene idea de cómo se hacen las cosas y para pedirte que le enseñes se toma unos cómodos 15 minutos, entre tartamudeos, sudores fríos y pedidos de disculpas por hacerte perder el tiempo. Tiene terror de meter la pata, tipea como si cada tecla fuera de cristal Swaroski y todavía no juntó coraje para tomarse un café, pensando que ese es privilegio de los que trabajan hace más de dos días en la oficina. Es la mascota preferida del oráculo, porque es el único que le puede dar bola sin dormirse o mandarlo a freir churros.
Finalmente, encontramos a esos trabajadores esporádicos, que saben iluminar nuestras semanas con sus ansiadas visitas. Ellos son:
La señora que limpia
De probable nacionalidad paraguaya, boliviana o similar, con visibles antepasados indígenas, la señora que limpia es cabulera y muy religiosa. Lleva su uniforme rosa con dignidad, rematándolo con medias grises y alpargatas negras, tapando sus altamente desarrollados gemelos y sus várices gruesas como soga de barco. Es buena onda, pero no hay un puto día que no te desacomode el escritorio, te ponga las carpetas en el último cajón, donde jamás las encontrarás, y te limpie el monitor con ese líquido que te lo deja todo borroso, haciéndote volver chino para entender un número. Tiene 18 hijos y 26 nietos, vive en la loma del orto y más de una vez se quedó con el vuelto del almuerzo que dejaste al lado del mouse. Nunca le dijiste nada, claro, si con la fuerza que tiene de levantar baldes llenos de agua te surte
una trompada que te deja mormoso.
El técnico de las computadoras
Le falta la capa roja y un logo con una T grande en el pecho. Viene con su maletín, con aire de suficiencia, y te corre a un lado sin pedirte permiso, mientras larga un bufido que significa "doce años entre colegio industrial y UTN para terminar activándole un antivirus a este repelotudo". Para vos, que lo ves de afuera, el tipo es mago. Salen chispitas blancas de sus dedos mientras teclea dos comandos en el MSDOS y hace que tu computadora deje de mostrar una pantalla gris. Lo malo es que, no importa lo que haya atacado a la máquina, jamás podrá recuperar los datos que necesitás para la presentación que tenés dentro de 15 minutos. Lo escuchás hablar y parece de otro planeta, tirándote siglas inentendibles y preguntas ultratécnicas a las que vos contestás con un "mmh, claro, por supuesto, creo que estaba en la carpeta de… no te quiero mentir, pero me parece haberlo visto… no, te juro que de los Settings no toqué nada…". La pregunta más temida: "Negro, ¿cómo no backupeaste? Ahora no se puede hacer nada…".
Después de soportar estóicamente toda esta fauna increíble, al final del día, mirás la foto de tus hijos y, como Homero Simpson, le das para adelante. Lo hacés por ellos, sólo porque cuando te jubiles son los únicos que podrán pagarte un geriátrico decente. ¿No ves que no sos ningún boludo? Esa empresa todavía no se dio cuenta del potencial que hay en vos.
martes, febrero 28, 2006
La odisea musicalrecitalera
Primero que nada, las entradas se empiezan a vender como cuatro meses antes del recital. Se hacen colas laaaargas de gente excitada y malhumorada a la vez. Después de cuatro días de estar parado, sin comer ni dormir, con los dedos agarrotados de tener la plata de tus cinco amigos en la mano, conseguís llegar a la boletería. Una chica con cara de orto te dice "Más de cuatro entradas por persona no se venden". Y vos, cansado, abatido, sin ganas ni de discutir (porque te está faltando azúcar en sangre y en cualquier momento te desmayás)pensás "Mah sí, tá bien, si total a Pablo le empezaron a gustar hace re poco, qué se viene a hacer el fan…" Pablo te odiará por el resto de sus días, o hasta que se haga fan de Miranda.
Una vez que tenés tu entrada, tenés dos grandes grupos en los cuales incluirte, dependiendo de tu grado de suerte.
Si tenés suerte y no tenés obligaciones, vas a irte a vivir a la entrada del estadio dos meses y medio antes de la fecha del recital. Vas a llevar la carpita de camping de Gesell, el horno eléctrico, un lavarropas, un baño químico, una tele 14 pulgadas, una computadora portátil con wi-fi y un equipo de mate para convidar a los amigos que
te vayan a visitar. El espejo es fundamental, para cuando venga el Bebe de Telenoche a preguntarte qué se siente ser el primero en la fila: tenés que lucir fresco y presentable. Lo malo: cuando hay partido y por ahí salen los visitantes, con los ánimos caldeados y fierros retorcidos. Lo bueno: a la gente que pasa por la vereda le das lástima y te tira monedas.
Si no tenés suerte, vas a laburar como un negro todo el día, con un ojo en el monitor y otro en el reloj de pared. Justo ese día, tu cliente más importante va a querer reunión de after office. Justo ese día, tu jefe decide nombrarte responsable de toda tu área. Justo ese día te agarra diarrea y es el aniversario de 50 años de tus viejos. Justo ese día, que te tenés que ir temprano para no perderte nada del
recital.
Ok, saliste a horario, andá a saber cómo, y llegaste al estadio. Ya veías algunas remeras con el logo de la banda, mucha gente caminando para el mismo lugar… pero nada de eso puede prepararte para la depresión profunda que te invade cuando ves las 10 cuadras de cola que hay para entrar. 10 cuadras. Eso es un kilómetro entero!.
En la fila ves a muchos padres con sus hijos, los dos con la misma remera, y te enternece. En eso, el padre se da vuelta y clava cara de "eh, estoy con pibes chicos, déjenme pasar". Si la mayoría de los flacos que están ahí no le ceden el asiento ni a una abuela con Parkinson y Alzheimer en el bondi, menos lo van a dejar pasar antes a este paparulo con cría para que vea a la banda primero.
Como tenés para un rato laaaargo de espera, te ponés a relojear a tus alrededores. Sí, ahí están! Los vendedores ambulantes. Infaltables en todo recital, dan vueltas como buitres por la fila y tratan de encajarte remeras, vinchas, gorras, banderas, banderitas, fotos, cds truchos, pulseritas, linternitas y un largo etcétera. Lo más divertido es que algunos ratas te venden el merchandaisin del tour anterior, y más de un gil que no tiene idea de nada lo compra. Vos mirás y decís "¿quién puede comprar estas pelotudeces?" Probablemente mañana tres de tus compañeros de laburo aparezcan con una pulserita nueva…
No sos ningún boludo, en vez de decirle a tus amigos para encontrarse en la estación de servicio que está enfrente, se van a llamar por celular y van a poner el famoso "punto de encuentro" dentro del estadio. Es obvio que jamás se encontrarán, muchachos, pero es una costumbre que no se pierde a través de los años, así que ya te hacés a la idea de que volvés en bondi y hasta las cuatro de la mañana no vas
a estar en tu casa.
Los organizadores, con chalecos naranjas de estacionadores de autos y músculos de más, se insertan el chip y gritan, con voces esteróidicas: "Chicos, a la fila", "Chicos, con la entrada en la mano", "Chicos por acá, chicas por allá", "Dejen las botellas, no se puede entrar con comida ni bebida al estadio" y similares. Los re cagás a puteadas, porque recién te habías comprado una coca de litro y medio, así que te la bajás en 17 segundos, eructás como un oso constipado y la dejás en los yuyos del costado.
Bien! Llegaste a la entrada! Falta una prueba más: el cacheo y la revisación. Un flaco de manos toscas te manosea el ganso y el culo mientras otro te pide que abras la mochila. Como sos un pibe precavido, llevaste un desodorante en aerosol, porque sabés que vas a chivar como un cerdo. Já. "Flaco, el desodorante no". "¿Por qué?"
"Porque podés prender fuego el estadio". ¿Ah, sí? Ahí nomás sacás el desodorante, te rociás como si fuera el último día de tu vida y lo tirás también. Empezás a pensar que el próximo recital vas en bolas y con la entrada en el culo, así no te hacen desprenderte de todas tus pertenencias. "¿El celular también lo tiro? Digo, capaz que planeo un ataque terrorista suicida con un barrilete…" El patovica no entiende tu ironía, te clava cara de orto y te empuja para adentro.
Ok, entraste. El estadio está muy lleno, y toda la gente está sentada en el piso, fumando y charlando. Enfilás derecho para la valla, pisando varias manos y recibiendo puteadas de bienvenida. En el escenario ya está tocando la banda soporte, que puede ser o muy grosa o muy chota. Si es chota te das cuenta enseguida, porque tienen a siete pendejos barderos haciendo pogo adelante, que se saben la letra
de esa banda desconocida y que descontrolan hasta con un bolero de Armando Manzanero.
Empieza el show, empieza la magia, el glamour y los personajes infaltables emergen de las tinieblas, o del pasto, o vaya a saber uno de dónde. Aquí están, estos son:
El cocacolero: un ícono de la historia recitalera. Generalmente es gordo y morochón, y se banca hasta un camión con acoplado, con tal de vender un vasito. Claro, si te lo cobran 80 pesos… con esa guita va a pagar la universidad privada de los hijos.
El vendedor de panchos: probablemente el cuñado del cocacolero, la guita que gana se la gasta en putas y cabarulos. Tiene las manos más sucias que viste en tu vida, y con esas manos te agarra el pan, te lo abre, te mete la salchicha adentro y te desparrama la mostaza. Si zafás del cólera, sos un mago.
El fan añejo: en el medio de toda la juventud, siempre hay un vejete que escucha a la banda desde que empezó; que los vino a ver hace diez, quince, veinte años; que durante el proceso se tuvo que exiliar y los pudo ver en España; que tiene un amigo que es el primo del hermano de la cuñada de la comadre de la que limpia la casa del productor de la banda, y con eso se siente calificado para opinar.
Las hormonas galopantes: niñas en etapa adolescente que gritan ante cualquier circunstancia. Aúllan cuando entra el plomo a probar el micrófono, cuando prueban las luces, cuando se apagan, cuando entra la banda, cuando canta el cantante, cuando se calla, cuando se va, cuando vuelve, cuando respira, cuando escupe, cuando toma agua, cuando se cambia de ropa, cuando pide silencio y cuando termina. Probablemente griten en el bondi que las lleva a sus hogares, también.
Los 1, 2, ultraviolentos: muchachos de torso desnudo y sudoroso, de pelos largos y mojados, o cortos y llenos de gotitas, se congregan para armar el mayor bardo posible. Como bailarinas, conocen todos los pogos posibles y arman coreografías increíbles en las que más de uno sale echando putas, lastimado o cagado a trompadas. Son gente sin honor, que para saltar más alto se apoyan en los hombros de seres más petisos, y que no vacilan en empujar (como si estuvieran en una prueba de SuperMatch) a los de adelante y hacerlos paté de valla, para estar más cerca del escenario.
Los cool: es re fácil identificarlos. Son los que van con camisa, mocasines y cinturón de gamuza (si son hombres) o pollera tableada, zapatos de taco aguja y remera de lentejuelas (si son mujeres). Desubicadísimos, ponen cara de orto porque comparten el espacio con otros mortales, y sólo se consuelan cuando pueden sacar una superfotoguachiguau de la banda con su celular de 1700 pesos. Son los que llaman y mantienen el telefonito en alto para que sus amigotes que no pudieron ir escuchen la canción. ¿Es claro que la cuenta del celu la paga papá, no?
La que se sube a los hombros: poca gente es tan detestada como la que se monta en las espaldas del mulo de turno (generalmente un novio o un amigo rugbier) y baila y revolea las manos y se sumerge en un éxtasis de placer musical , mientras los pobres boludos que están atrás no tienen más cogote para tratar de ver algo del show. Así, la idiota que está arriba se liga tocada de orto, palpada de papos, ecografía transvaginal y un hijo varón, para que se baje. Como no lo hace, porque se ve que es bien puta y bastante insensible en sus partes bajas, recibe un hermoso rocío: escupitajos de todos los colores, texturas y tamaños aterrizan en su mochila, en su pelo, brazos y espalda. Si no se baja con eso, se recomienda tomarla del morral que tenga colgando y tirarla para atrás, hacia las hordas. Si cae en el piso y se lastima, mejor.
El maniático sexual: generalmente es un veinteañero o treintiañero poco agraciado, con manos ágiles y bulto presto. No sabe dónde está, no sabe quién lo trajo, no sabe ni siquiera quién está tocando. Sólo surge en los recitales para gallinear, apoyar, montar o embarazar a cualquier cosa que se le mueva adelante.
La Verónica Castro: persona de sexo femenino, que no cumple con la estatura media de la población (es decir, no llega al metro y medio), cuya particularidad es poseer lagrimales hiperdesarrollados. Llora con cada canción, con cada respiro, con cada riff y cada nota, mientras trata de cantar y contener el hipo. No generaría mayores repercusiones, si no fuera porque se para a un metro de la valla y después de una canción medio movida ya la tienen que sacar patas para adelante porque la muy boluda se desmayó, tratando de respirar el aire viciado de setenta culos sudorosos que tiene alrededor.
Aún soportando todos estos personajes, todas estas bizarras situaciones, uno sigue acudiendo a los recitales a disfrutar de la música de su banda favorita. Sólo esperemos que algún día, con suerte, los grandes ídolos entiendan el universo de odiseas que implica el "aguante".
jueves, febrero 23, 2006
The Ad One Out.
Pensando una grafiquita para Sensodyne, crema dental odontológica para personas con dientes sensibles (las cremas dentales, o dentífricos, en criollo, ¿no son todas odontológicas? Si se usan en los dientes).
Pensás que tiene potencial, es un producto que te permite jugar mucho, por lo menos en el reducido universo de tu carpeta, porque ahí podés tirar ideas locas locas locas que el cliente probablemente jamás apruebe.
Pero claro, la carpeta es para vendérsela a un director creativo de pasados treinta, con jeans low cut Levi's y remera A+, Bensimon o similar, con estampado emulador de los ochenta y pelo rebelde, cuidadosamente despeinado. Entonces ahí sí, andate a la remierda, para que vean cuán lejos podés llegar con tu inventiva, y después ellos se encargarán de bajarte a la tierra y publicar una cagada impublicable; o publicar una buena idea tuya, adjudicándose los créditos de pastor de ovejitas creatas descarriadas y opiómanas, en el mejor de los casos.
Mientras tanto, en el Salón de la Justicia, Superman se coje a la Mujer Maravilla de parada, aunque esto le destruya paulatinamente los riñones, pero hey, esto es Argentina año 2006. Acá no mujeres creativas, sólo están las que comulgan la religión Sedal Verano Intense o las que regularizan su acontecer intestinal con Activia, o las que no se arrugan porque Karina Mazzocco las caga a trompadas. Los anuarios están repletos de gorditos creídos y flaquitos freakies posando con el último Globo de Pedo al lado del Gerente de Marketing de turno, lo suficientemente vivo para tener sus 4x4 y su casa en el country con mucama y labrador cama adentro; lo suficientemente idiota para dejarse vender como a un pequeño niño camboyano -no adoptado por celebridad de labios pulposos- una campaña que no dice nada, que no aporta nada, que ni siquiera "vende".
Todo esto sucede, amiguito, en el circo más rutilante de la historia, en el que una maravillosa jauría de perros rabiosos que se chupan el culo entre sí, entregándose premios a su loca creatividad, a su lime, a su zarpadez; que se agarran a dentelladas por atrás, en un coqueto y cool restaurante de Palermo Hollywood. Que llaman a sus filmaciones de menos de treinta segundos "películas", que cargan, pobrecitos, con el karma de ser directores de cine o escritores frustrados. Que cobran tres veces el sueldo de un médico, de un maestro de escuela rural; que llevan sus iPod repletos de música Tai&Celtic, Jazz&Cumbia, Azúcar Moreno remix y el cd más oscuro de Nick Cave.
Porque son especiales, son únicos, irrepetibles y patológicamente creativos. Sí, como una enfermedad. Han llegado a establecer que sufren de una obsesión, una compulsión por crear. Y el mejor remedio es, claro, un toletoletotal que involucra a una abuela con dientes postizos, dos sombrillas rojas, el 4 de Peñarol, Sergio Denis, un cerdo buscatrufas, una canción de Rita Pavone y conección a Internet banda ancha full $69,90 más IVA por mes. Espidificate, papá.
Lo peor de todo es la cruel, macabra maquinaria por la cual una persona formerly known as normal (o "civil", como los llamaba un profesor que tuve), encuentra su lugar en el oh so glamorous ad world. Tenés dos caminos de ladrillos amarillos, uno hecho de oro, otro hecho de azafrán con cianuro y Melatol, regulador del sueño.
Si transitás el primero, es porque papi lo pavimentó para vos y, de la noche a la mañana, estás haciendo comerciales para la cuenta familiar que oh casualidad, Alcoyana Alcoyana! maneja la agencia donde estás trabajando, aunque no hayas aprobado historia argentina en cuarto año y no sepas escribir bien tu nombre.
Si transitás el segundo, pequeño y pity-worthy mortal, es probable que te hayas licenciado en Publicidad, que hayas hecho terciarios y cursos y seminarios, que escribas decentemente y hasta que se te caigan una pera publicable o dos; pero tu papá no es dueño de la mitad de la Patagonia y no te va a poder ayudar, así que seguramente encalles en un estudio de diseño con great expectations, corrigiendo manuales y envases de comida para perros y escapándole a la siesta fácil de la poca guita segura que puedas amarrocar.
Ah, claro, si querías cobrar por tu trabajo en una agencia grande, olvídalo. Cómo, ¿nunca escuchaste hablar del "trainee"? Es el nombre que se le da a las personas que quieren laburar de esto, pero que no cobran por su trabajo hasta pasados los dos años de asistencia y retirada meritoria de las papas del fuego, ¿entendés? Es como si vos fueras chef y te tuvieran cocinando supremas Maryland, quemándote con el aceite de la banana frita desde las 9 de la mañana hasta las 12 de la noche; y que para pagarte el bondi de vuelta a tu casa, tuvieras que buscarte un laburo de estibador o recogedor de sustancias tóxicas del Pirovano de 00.30 a 8.30.
Entonces, nene, ¿por qué querés trabajar en publicidad?
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...Porque puedo hacer cosas tan tan tan creativas como ésta:

Shoot me in the head with a shiny Magnum, please.
martes, febrero 21, 2006
Disyuntiva de una Mediocre Redactora Publicitaria
Hasta qué punto desnudar ese pensamiento escondido, para generar identificación y recordación, para que salgan bien los post tests. Hasta qué punto ponerse crítico y atajarse con cualquier conclusión impura que pueda generarse a partir de ver la pieza, para terminar haciendo la gran vaca-vaca, para hacer avisos a prueba de boludos, denominados así no porque todo el mundo los entiende, sino porque ni los boludos los registran.
Hasta que punto traducir fielmente lo que dice el cliente, al extremo de utilizar sus propias palabras, y dejar que el diseñador/director de arte le inyecte pobremente la cuota de creatividad que un hombre de negocios no tiene, con algún loguito loco, un efecto de Photoshop o unos colores atractivos; o tirarse a la pileta a proponer cosas que rompen el molde. Arriesgarse, take chances, no quedarse en el menudeo, en la venta de almacén que son los dobles espacios, o las negritas cuando se nombra la marca. Aprender a teclear sin mirar el teclado, para ver los errores apenas aparecen en la pantalla, y no dejarlos pasar porque imaginás que tus dedos son infalibles. Aprender a corregir errores esenciales, los de pensamiento, los de creación, y no un apellido de un yanqui que no conozco y que francamente me interesa poco y nada, aunque sea importante, aunque sea parte del trabajo.
No es lo esencial. Una idea pobre, mala, con un presupuesto millonario, es eso. Una pobre idea rica, que si fuera persona sería regordeta, varicosa, llamativa, rubia con raíces negras y demasiado delineador, demasiadas pulseras doradas colgando de sus choríceas muñecas, hablando pelotudeces hasta por los codos. El tipo de persona que rechazarías en un cóctel, el tipo de persona que recordarías sólo por la molestia que te causa, el tipo de idea que nace muerta.
miércoles, febrero 15, 2006
Mar de los Chantas
Este ambiente oclusivo y cerrado ha dado en llamarse Mar de las Pampas.
Permítaseme explicar desde qué punto he de basarme para discurrir en opiniones que no verán eco en usted, porque probablemente las sensaciones que suscite este country de arena me persigan sólo a mí.
Soy asidua veraneante de Villa Gesell. Lo he sido desde el año de vida, y no ha pasado un verano que no haya ido, aunque sea un par de días. Lo he visto cambiar de forma, he presenciado la maravillosa evolución de kiosko a galletitería a panadería a bazar a locutorio a internet banda ancha y msn. He asistido a playas que eran desiertas, pura arena y mar, médanos y algún que otro matorral dando la nota de color; que ahora son paradores top donde la gente top de Gesell realiza sus deportes extremos y se pasea con sus lentejuelas por los caminitos de madera.
Es verdad, no es lo mismo. No es el paraíso de pinos y eucaliptos y pájaros que era antes. No tiene esa cosa medio hippie de salir en chancletas al atardecer y tomarse un mate en la esquina de casa, que para ese entonces era pura lomita protegida por árboles tan altos como añosos.
Quizás por eso hubo gente que hasta no hace mucho eligió recluirse en la alejada zona de Mar de las Pampas. En ese entonces sólo existía la hostería Viejos Tiempos, con su conocida casa de té, y alguna que otra casa perdida entre la pinocha. No había autos, no había carteles indicando avenidas, no había ni un almacén, ni una despensa, ni una proveeduría. Si vivías ahí, indefectiblemente tenías que viajar hasta Gesell para aprovisionarte. Un refugio para solitarios y ermitaños, para gente que respira sólo aire con aroma a bosque, que junta piñas para el hogar (impensable el gas natural y las estufas, por supuesto). A mí me fascinaba, esa cosa de estado virgen, de lugar real, perdido, un secreto que pocos conocían.
Este año fui a Mar de las Pampas otra vez, para ver qué había quedado de todo eso; para cambiar un poco de entorno, dejar el mar de adolescencia que es la avenida tres de lado y caminar.
Y no. No puede ser que todo lo descripto más arriba se haya transformado en esto. Un enjambre de autos estacionados, todos último modelo, 4x4, Audis, BMWs, Merceditas. Todos ocupando las calles de arena, como apilados por un chico apurado por irse al mar, así nomás. Casas esparcidas por acá y por allá, grandes palacetes y mansiones imitando pobremente el estilo inglés, ladrillo a la vista, bow windows y tejas negras, mucho ventanal y jardín de jardinero, no de habitante de la casa. Terrenos chicos, poco parque, poco espacio. Poco aire. No había casi nadie en la calle. No sé quiénes trajeron tantos vehículos, entonces. Deben ser todos fantásticos.
Y lo que era el centro de Mar de las Pampas, un centro meramente geográfico que no tenía absolutamente nada más que verde, es ahora un bonito complejo prefabricado que se divide en paseos. Paseo del Duende, Paseo de las Hadas, Campiña de los deseos, Sendas del Encuentro, Paseo de los Rosales, Paseo de la Comarca e infinidad de nombres marketineros pedorros con investigaciones de mercado atrás, tallados en madera lustrosa, en troncos de mentira. Piedras sacadas de algún lugar que se quedó sin piso, vidrieras impecables y consumismo en un shopping a cielo abierto que tiene la pretensión de querer camuflarse con el background, de querer parecer "natural", como si hubiera surgido allí de la noche a la mañana, como una plantita. Los comercios se repiten con una monotonía carente de toda lógica, en un reducido espectro que comprende talabarterías, regalos de cerámica (con forma de duende, por supuesto), los consabidos y siempre vigentes "objetos de diseño" en vidrio soplado (desde platos hasta floreros hasta tapas de inodoro) y casas de vestimenta outdoor (léase Timberland, Columbia Sportswear, Rever Pass, Reef and so on).
Entonces recuerde, querido lector: si le agarra hambre a la mitad de la tarde, acuda a su paseo comercial amigo y cómprese un lindo chaleco de cuero de vaca para masticar con el mate.
Tonight's song: Ya me voy - Árbol. Best served with: vacaciones en la pelopincho de tu patio.
jueves, enero 05, 2006
Gauchada
Quiero ver si alguno de nosotros puede manejar un tractor sin desviarse. Si puede controlar todos los días los macollos, las hojas, si puede identificar hormigas y orugas con un golpe de vista. Si se arremangarían para trabajar a pleno sol, sin aire acondicionado. Mejor dicho, con el aire acondicionado naturalmente, que naturalmente es cálido porque la naturaleza lo quiere así.
Desde la ciudad todo se ve distinto. Todos somos más rápidos, más inteligentes y más sobradores que la gente de la llanura. De la chatura. Sabemos tomar subtes, inmolarnos en el calor agobiante, mandar mensajes de texto y mails. No sabemos hervir una bolsa de arroz, ni mantener viva una planta enmacetada. Pero nuestras vidas son tan demandantes, tan cansadoras que al final del día sentimos dolor de cuello y cansancio extremo, como si hubiéramos estado en una zafra de cemento 8 horas seguidas.
O pensando nombres para una nueva línea de agroquímicos. En castellano, nada loco, "para que lo entiendan los gauchos".
...
lunes, diciembre 26, 2005
That's the question
Me aburrí de tener problemas normales. Yo quiero ser una chica glam-o-problem.
martes, noviembre 29, 2005
Vidas de cartón.
Mira por la ventana sin vidrio, a través del plástico sucio que convenientemente se rompió hace dos días, aunque no sopla viento y la humedad se estanca en el colchón sin sábanas. El relleno es más caluroso todavía, y entre sus hendiduras las pulgas se construyeron un nido muy cómodo que no dudan en habitar. Entre sus hermanos pelean por el gran trofeo: el que tenga más ronchas gana.
Se rasca la rodilla derecha hasta sacar sangre. Encuentra una satisfacción enorme en eso. Y lo ayuda a despabilarse. Tiene la frente perlada de sudor, debajo del flequillo desprolijo y mugriento que pronto cubrirá con una gorra azul de Petrobrás que encontró tirada en los pastizales de la estación Paternal. Salta del colchón, se pone las zapatillas -antes blancas, seguramente- que comparte con Cristian, el hermano que le sigue, y sale al patio.
Colita sigue royendo el mismo hueso de ayer, y de antes de ayer. Lo palmea en la espalda, cuidándose de no tocarle el costado. Colita tiene sarna y la piel se le está cayendo a pedazos. Como si fuera una corte real, las moscas lo siguen y se posan en la herida, dejando pequeños huevos que después dejarán pequeños gusanos. Kevin ya le sacó cuatro, pasa que Colita no se deja. Parece que le duele, y que no se cura, por más agua que le tire para limpiarlo.
Anoche consiguieron sogas nuevas, así que las va a preparar antes de salir. Parece mentira, que la gente tire tantas cosas buenas. No saben aprovechar lo que tienen, diría su mamá. Mejor, diría Carlos, el novio. Es bueno, Carlos. A veces se tira pedos a la noche, y huele muy raro, pero lo deja ir arriba de la carretilla cuando vuelven de yirar, y siempre le deja el último culito del vaso de vino que se toma todas las noches en el bar de Chacarita. Y le pega muy poco, aún cuando está borracho y el aliento le sale dulce. La trata bien a mamá, le hace caricias casi todas las noches. Al principio se asustó porque pensó que la estaba lastimando, pero después le explicó que no, que esos eran besos especiales, que cuando fuera más grande le iba a enseñar cómo darlos.
Kevin no entiende por qué tiene que esperar a ser grande, si Micaela recién tiene seis y ya sabe. Carlos le enseña, cuando mamá va al comedor a buscar la leche en polvo. Tampoco entiende por qué Mica llora tanto después, si son besos, y los besos no duelen. Menos si son especiales.
El retumbar de la puerta de chapa lo saca de sus reflexiones. Es hora de trabajar. El verano es fastidioso y pesado, pero por lo menos ya es de día cuando salen. Es menos peligroso, les roban menos cartones. Pero también, hay más gente en el tren blanco, hay más chicos pichuleando bolsas, hay menos cosas para aprovechar, la comida se pudre más rápido, y todo el mundo parece tener peor humor. Al final, lo único bueno del verano es que apenas empieza, en el comedor les dan una rebanada de pan dulce y un vaso de coca; y que con la ropa que tiene le alcanza, no se tiene que abrigar con la campera verde de Mica, que se queda en casa. Además, francamente, ya le está quedando muy chica.
Mientras caminan bajo el rayo del sol, hasta la estación, Kevin sigue pensando y arrastrando los pies. Hay muchas cosas que no entiende. La gente, lo primero.
La gente pone cara de asco cuando pasan cerca de la carretilla, y eso que lo que juntan es limpio. Tendrían que pasar por casa para saber cómo huele el mal olor. A veces vienen caminando por la misma vereda, y cuando los ven, a Carlos y a él, se cruzan para enfrente. Una vez a una señora rubia casi la pisa un taxi por cruzar sin mirar, sin mirarlos a ellos. Lo más gracioso es cuando pasan con la vista fija. Caminan rápido y a veces pisan caca, o se tropiezan, todo por apurados. Todo por hacer de cuenta que Kevin no existe. Estaría bueno ser invisible de verdad.
La gente aprieta las carteras y los maletines cuando va por la calle y no puede cruzar enfrente. Como si fueran a robarles. Ellos trabajan en serio; desde siempre, en casa el plan fue trabajar. Es un chico honrado, no va a hacer como Matías, que en vez de poner voluntad y salir como él, sale para Constitución y empuja a los pasajeros al borde de la estación, a la línea amarilla, para asustarlos y robarles la billetera, o el celular. Siempre la misma discusión: eso no es de buena persona, acusa Kevin. No, es de necesidad, le replica Matías. Siempre terminan jugando con el telefonito, haciendo las pases, escondidos para que el gendarme que vigila no los vea y les obligue a entregar el celular.
La gente desaprueba, pone la misma cara que mamá cuando ve que Kevin se rasca mucho las piernas, o cuando la sopa tiene mucha agua y poco arroz, o cuando Cristian se hace pis en la cama y llora. Y sí, Cristian ya está grande como para seguir mojándose de noche. Más porque siempre lo termina mojando a él también. Pero mamá no lo reta mucho. Claro, le tiene lástima porque le falta la pierna. Pero si le falta es por culpa de él, por jugar en el potrero ese, al costado de la Estación Chacarita, por tirar la pelota a las vías. Siempre fue un patadura. Y ahora ni eso. Ahora lo único que puede hacer es patear de chilena y tampoco le sale.
En cambio, Kevin es un jugadorazo. Juega todos los días, a la nochecita, después de entregar lo que juntaron en la jornada. Doña Elisa le va regalando trapos, que reemplazan los que despedaza cuando hace mucho jueguito y la pelota se empieza a desarmar. Cuando sea grande quiere ser como su papá, aunque nunca lo conoció. Su mamá jura que "jugaba como Maradona, en Almagro era la estrella, casi los saca campeones". Pasa que es difícil jugar con los pies desnudos, y mamá no lo deja usar las zapatillas porque dice que se arruinan, y que las necesita para trabajar.
Igual a veces hace lo que su mamá le prohíbe. Como comprar una bolsita del más barato, cuando puede, y tirarse panza arriba en el borde de la acequia, mirando el cielo que va cambiando de rosa a negro, y se llena de estrellitas. Mientras aspira con fuerza, se va relajando, se siente flotar. Y cuando ya no siente el pasto, cierra los ojos y se olvida.
Del estómago que le gruñe, de las ampollas en los pies, de las piernas picadas.
De Cristian, de Mica, de Carlos, de su mamá.
De su vida de cartón.
Tonight's song: Little girl blue - Janis Joplin. Best served with: la cosa no se termina cuando por fin la pasaste de largo, eh.
lunes, noviembre 21, 2005
Eurolidad
Cómo llegaste, cómo estás, cómo estuvo el viaje, dormiste en el avión, hace mucho frío, ya llegaste a la Universidad, cómo son tus compañeros de cuarto, ya comiste, algún problema en la aduana, me alegro de que esté todo bien, llamame a la noche, te amo.
Cómo fue tu primer día, qué te enseñaron, la clase es en inglés, que lío, entendiste todo, te dieron tarea, no cazas un fulbo no, me extrañas, yo te extraño un montón, no sé cómo voy a hacer para vivir tres meses sin vos, estoy tachando los días, llamame a la noche, te amo.
Qué hiciste el fin de semana, aprovechaste para conocer algún lugar, te alcanza la plata, estás bien, cómo llegaste hasta ahí, ah mirá vos, me imagino, los trenes son una maravilla allá, claro, con razón, te acompañó alguien, a quién conociste, no me estarás cuerneando, no, ah bueno, me quedo tranquilo, llamame a la noche, te amo.
Te extraño tanto mi amor, extraño el olor de tu piel, tu pelo, tu boca, la abstinencia me está matando, no te pasa lo mismo, no doy más, tengo unas ganas de hacerte el amor que se me escapa del cuerpo, cuánto falta para que vuelvas, no me cagues, no me cagues, llamame a la noche, te amo.
No puedo creer que llegues mañana, te voy a estar esperando en el aeropuerto, el primer chico que veas con una sonrisa que no le entra en la cara voy a ser yo, tengo tanto que contarte, tengo tanto que preguntarte, tanto que hacerte, no puedo aguantar hasta mañana, hoy no voy a poder dormir, nos vemos en 20 horas, te amo.
Bloqueaban la puerta de desembarque otra vez, fundidos en un solo abrazo, respirando rápido, pecho con pecho, cosquillas en todo el cuerpo, tantas cosas para decir que salían entrecortadas, a borbotones. Sentados en la cafetería del aeropuerto, tomando agua de paraguas que era sólo una excusa para quedarse en ese preciso lugar, alejados de la familia ruidosa que venía a preguntar las preguntas más trilladas del mundo; la duda corrosiva hizo su aparición, tímida, casi vergonzosa: Con una mano en el corazón, me cagaste. No, mi amor. Me lo jurás. Sí, te juro que nadie tocó este cuerpito más que yo, pero. Pero qué. Pero en realidad no sé si te cagué. No te entiendo. Nada, que me toqué. Pero eso no es cagarme. Pero me toqué pensando en el profesor.
Cuando la moza fue a levantar las tazas, encontró un peso de propina, un ticket viejo de tren en un idioma raro, y un ramito de fresias frescas. Buscó con la mirada entre la gente, tratando de encontrar a la parejita que estaba sentada ahí. El chico estaba saliendo del aeropuerto, cabizbajo. La chica estaba sentada en el saloncito de espera, con la cara triste, mientras una señora vieja no paraba de hablarle.
Puso las fresias en un jarroncito y le pasó el trapo a la mesa.
martes, noviembre 08, 2005
De Ferias, Kermesses y similares.
Tómese como ejemplo el Día del Inmigrante, cuyo festejo se realizó el pasado 30 de Octubre en Puerto Madero. En el predio del Hotel de los Inmigrantes, que funciona ahora como museo histórico, se plantaron muchísimas carpitas (aunque ahora la tendencia de diseño los llame gazebos, oh so cool), cada una representando a un país distinto. Así, Palestina estaba al lado de Serbia, Grecia al lado de Turquía y Eslovenia al lado de Italia, en un sano clima de aceptación multicultural.
Uno paga dos pesos, toma su lugar en una cola bastante importante, se registra y entra. ¿Qué es lo primero que ve? Gente vestida muy raramente. Túnicas de colores estridentes y trajes típicos abundan en el área (los trajes típicos de la mitad de los países se parecen peligrosamente, lo que nos hace pensar que todos descendemos de la misma modista sádica hija de una gran puta enferma del Tirol); se mezclan con cintas y telas representando a las banderas.
¿Qué es lo segundo que ve? Gente como uno, metiéndose a la fuerza en la boca un sandwich desproporcionado, un superpancho for export, una empanada abierta que tiene como relleno cucarachas al escabeche, y cerveza, mucha cerveza. Los olores se confunden y uno discierne, entre el barro, el pasto, la tierra y la mierda vieja, el aroma de las recetas típicas. Grasa, humo, caramelo, shawarma, leberwurst, klobasa, pisco chileno, mojito cubano, todo se incorpora al vaho, entre fétido
y apetitoso, que inunda como una nube todo el lugar.
De ahora en más no se trata de conocer otras culturas. Se trata de un desafío meramente personal, que consta de los siguientes objetivos fundamentales:
1. Pichulear la mayor cantidad posible de panfletos, flyers, revistitas, señaladores, folletos, fotos, postales, tarjetas y dibujos
infantiles de los stands, porque es GRATIS y porque si pagamos dos pesos, queremos algo a cambio.
2. Llevar en el bolso, cartera o mochila un frasco familiar de Hepatalgina y diez sobres de Uvasal. Lo primordial es no dejar nada sin probar, y hacerse el exótico en la medida de lo posible. ¿Cerebro de mono en gelatina, à la Indiana Jones? ¡Adentro! ¿Silicona removida de la Cicciolina, ensopada en tuco con albóndigas? ¡Yummy! ¿Uñas de los pies de Fidel con una deliciosa guarnición de rulitos cubanos y relleno de maraca? ¡Qué exquisitez! Y similares.
3. Pasearse de stand en stand, haciéndose el cosmopolita y explicándole a tu mujer la historia de cada país, como la leíste en tu libro de cuarto año de la secundaria. Quedar mal cuando la persona nativa te corrige. Irte del stand diciendo "estos
chilenos/cubanos/italianos toscos, ¡¿venir a explicarme a MI?!".
4. Marcar en el mapa que te dan en la entrada los cuatro stands autorizados a vender cerveza. Pivotear entre ellos durante toda la tarde, amenizando el trago con pequeños mordiscos a las degustaciones, que saben más ricas porque son gratis (ver objetivo nro. 1). No olvidar pasar hasta cinco veces por cada degustadora, preguntando qué estás probando cada vez, tomándola de boluda para que te siga alimentando sin pagar.
5. Pararte en el centro del predio frente al escenario, y emular cada danza típica como si la hubieras bailado toda la vida. Es importante mirar siempre al frente, para no perder el paso y para no ver la cara de la gente a tu alrededor, que está diciendo con los labios "¡Pero qué tipo pelotudo!". Al finalizar, dirigirte al stand cervecero más próximo, cumpliendo el objetivo nro. 4.
Pondría fotos, pero hace rato que este blog está en contra de la imagen como suplantación de la palabra escrita (?).
sábado, octubre 15, 2005
67 days till Summer
lo chiquitas que son) en esculturales maniquíes transparentes que tienen como cintura lo que mide el diámetro de mi brazo.
Y una ya va mal predispuesta, viste. Una se la pasó acumulando kilos y pozos durante todo el invierno, aduciendo que para aguantar el frío el ser humano necesita consumir lípidos -para los ignaritos, los lípidos son grasas- en forma de supremas napolitanas con papas fritas, guisos varios, estofados, polenta, lentejas, pastel de papas, chocolates de todo tipo, galletitas y bizcochos; puesto que en invierno se gasta más energía para que el cuerpo funcione. Como si correr un colectivo por semana demandara tanta energía que tuvieras que paliarla con doce barras de chocolate Águila… Pero ese es otro tema. Volvamos a lo que nos compete.
¿Cuándo se compra un traje de baño? Generalmente antes de irse de vacaciones, antes de tener la oportunidad de usarlo. ¿En qué condiciones va una a comprarse el traje de baño? En las peores: blanca como teta de monja siberiana; con baches en el culo como si hubiera pasado la cuadrilla que está arreglando la calle enfrente de mi
oficina, donde de seguro se pueden perder un auto o dos -en el culo, no en la calle-; recién depilada y con la piel irritada por los tirones -o, en el peor de los casos, sin depilarse todavía, lo que hace la escena aún más triste-.
Y claro, te ponés a revolver los anaqueles, buscando un traje de baño que sea lo suficientemente grande para taparte el gomón que tenés por culo, pero que no sea tan grande como para competirle a las carpas de la orilla, no sea cosa que se instale una familia a veranear bajo tu panza. Es probable que no lo encuentres, pero si sos tan dichosa, todavía tenés que superar una prueba aún más ardua. El temido PROBADOR.
Tanto marketing, tantas investigaciones, tanta guita en desarrollar ropa que no le entra a nadie, ¿para terminar cagándola en la etapa final? Te metés, vos y tu enorme circunstancia -sí, una vez más, estamos hablando de tu culo- en un probador ridículamente pequeño, que te raspa los codos apenas te movés un poquito. ¿Qué luz se les ocurrió poner a los genios del negocio de la indumentaria? DICROICA. ¿Hello?
Es la luz que más resalta los defectos. Cada rollo, cada pozo, cada doblez, estría o arruga corporal parece gritar "Acá estoy!", feliz y sonriente como en musical de Broadway. Te sacás la remera y te ponés a llorar, te sacás el pantalón y te deshacés en hipos histéricos mientras la rompebolas de la vendedora -escultural ella, por supuesto- te pregunta con voz entre hastiada y nasal: "¿Y? ¿Cómo te queda?" abriendo la cortina sin miramientos.
Haciendo un sobrehumano esfuerzo, ponés voz de circunstancia y la jugás de resignada "Y… mal no me queda, pero me hace gorda… ¿ves? Se me notan mucho los rollitos… Y me hace doble culo, ¿ves que está apretada justo ahí? No tenés un talle más?" La peor respuesta se avecina: "No, son talles únicos, le van a todo el mundo".
Con esa simple frase, acaba de derrumbar tu universo. Una vez más vas a ir a la playa con tu fiel malla de hace dos años, esa que te compraste de pedo y que de pedo todavía te sigue entrando, puteando por no haber empezado el gimnasio aunque sea dos meses antes del verano, y jurando que
"¡La próxima vez me voy a veranear a las montañas, viejo!"
Tonight's song: Pure Shores - All Saints. Best served with: un vale para Slim.
lunes, septiembre 19, 2005
I dream of Incubus.
Eran cinco personas, cinco integrantes de la obra más bizarra. Y el sexto era el íncubo.
Nadie sabía de dónde había salido, quién lo había creado, dónde había aparecido por primera vez. Lo único que se sabía (y se sabía con certeza inamovible, se sabía sintiéndolo en las entrañas, como generalmente sucede en los sueños) era que tenía el poder de jugar con los átomos a su placer, a su reverenda gana. Así, si decidía
crecer cuatro veces su tamaño, o desaparecer muebles, o abrirte en canal el estómago, por puro capricho, podía hacerlo.
No medía más de veinte centímetros, y no era una cosa viva: por trillado que parezca, asemejaba una copia barata de Chucky, el muñeco maldito. Tenía esa cara de porcelana de muñeca antigua que más que ternura despierta escalofríos, los ojos rojos, la boca carmesí, las pestañas negras y cabello pintado sobre plástico. Y una perpetua mueca sádica, enferma, andrógina, maligna.
Los integrantes no dormían. No descansaban jamás. Vivían con el cuerpo tenso, sufriendo a cada instante ese sentimiento de "alma a los pies", de ese vacío en la panza cuando sabés que el dolor es inexorable, que por más fuerza que hagas lo vas a tener incrustado en el duodeno.
Porque el íncubo, tan poderoso como era, actuaba como un niño. ¿Quería bailar? Tenías que bailar con él, agachándote para estar a su altura y rezando por que no te escupiera ácido y tu cara se convirtiera en una máscara atormentada de carne amorfa, o decidiera arrancarte la nariz de un mordisco de sus dientes de hierro. ¿Quería jugar? Pues a poner la mente en blanco y aguantar su juego favorito: resistir el grito mientras clavaba sus uñas aceradas en tus palmas, haciéndote sangrar y mirándote fijo. Y no podías pensar en ninguna manera de escapar, porque el maldito leía tu mente. No podías elucubrar echarlo en el fuego de la cocina siempre prendida, no podías tratar de desmembrarlo a machetazos, simplemente porque antes
de pensarlo, él ya lo sabía. Y si se enteraba…
Si se enteraba nada lo detenía, podía arrancarte los ojos, cortarte las manos, convertir tu espalda en una pústula supurante y gangrenosa, que dejaba ver tu médula. Y después de haberte hecho sufrir todos los terrores del mundo, podía volverte a tu estado original para empezar de nuevo, todo otra vez, como los pasos de un baile.
La continua (in)seguridad de que se escondía en cualquier parte, detrás de una maceta en el jardín de invierno, debajo de la mesa de la cocina, sobre la araña del comedor (Paso 1), la constante sorpresa amarga de verlo aparecer, corriendo a velocidad increíble, saltando de aquí para allá, un claroscuro fatuo bajo la luz diluida de las lamparitas de 25 watts (Paso 2).
La desesperación de rezar en silencio porque nunca apareciera (Paso 3). La inexorabilidad de verlo surgir sobre el mantel bordado, estirando sus manitos rosadas de garras afiladas como un niño que pide teta, pero que en realidad reclama tu cuerpo cansado de las torturas para divertirse una vez más (Paso 4).
El deseo oscuro de que se encaprichara con otro integrante de tu familia, de que se las agarrara con tu hermanito y lo despellejara vivo a él, así podrías descansar un rato (Paso 5). El dolor instantáneo de ver a tus seres amados sufriendo horrores indecibles, la imposibilidad de ayudarlos, porque entrometerse significaba atraer la atención del íncubo sobre uno mismo, y traer con ello todo el tormento (Paso 6).
Y lo peor de todo, como generalmente sucede en los sueños, era no poder despertarse.
Tonight's song: Just a phase - Incubus. Best served with: dreams that become pseudo-stories.
lunes, septiembre 12, 2005
La vida es pesadilla
Llegaba para dar comienzo a la peor parte, como si fuera una actriz principal cuya presencia es indispensable para dar curso a la escena. Un frío gélido la envolvía mientras cruzaba el living y dejaba su bolso de trabajo en el sillón, pero mantenía los bulones incrustándose en las clavículas. Se sentaba a una mesa usada, sucia, triste como sentarse en una cafetería y ver los despojos del comensal anterior,signos claros de un buen momento que se acabó. Y cada bocado de esa comida que se le presentaba, magra y recalentada, vieja y seca, tenía el regusto metálico que te deja la sangre cuando te mordés la lengua para no largar la catarata de secretos.
A un costado, una persona que en el sueño parecía ser su madre. Un ser pálido y ojeroso, con semblante cansino y gris, que prendía un cigarrillo detrás del otro y tiraba las colillas dentro de una caramelera gigante, repleta de ellas. Y detrás, confundiéndose con el humo de los cigarrillos, una silueta negra, profunda y encapuchada, se movía como riéndose, aunque del hueco de su ropa sólo salía el silbido ahogado de un pecho consumido por la nicotina.
Todas las veces cenaba con miedo, con la espalda tensa y las manos secas y frías, y todas las veces el estómago se le contraía en espasmos dolorosos y puntadas laceradas. Huía, siguiendo su instinto, hasta la que sentía que era su habitación. El frío se intensificaba y su aliento se disolvía en vapores blanquecinos, mientras se desvestía como podía y se enfundaba en un pullover rojo enorme que al instante le inflamaba los ojos y le llenaba de agua la nariz.
Pero lo peor de todo llegaba cuando finalmente se deslizaba bajo las sábanas. Lo que se sentía como miles de sanguijuelas latientes, viscosas y negras, se le adherían al cuerpo, haciendo audibles sonidos de succión; mas cuando pasaba las manos para quitárselas, sólo tocaba su propia piel. Así pasaba toda la noche en vela, sintiendo cómo las alimañas la vaciaban, voraces y constantes.
Llegaba el alba, se levantaba congelada y se metía en la ducha, de la que salía agua hirviendo que maceraba lentamente sus pies amoratados. Se abrían llagas instantáneamente, supuraban, se lavaban, se cerraban y volvían a abrirse, mientras inspeccionaba en su cuerpo las marcas invisibles, insomnes.
Se vestía apresuradamente y apresuradamente corría hasta la puerta, con el cuerpo cada vez más liviano y los pies más ágiles. Y siempre despertaba cuando atravesaba la reja verde de esa casa que no tenía dirección.
Tuvo el mismo sueño por veintidós años.
Hasta ayer, cuando le indicó al remisero cuál era su casa. Esa de rejas verdes y puerta de madera, que pare ahí, que cuánto es.
Tonight's song: Home Sweet Home - Los Pericos. Best served with: anotarse la calle y el número en tinta china sobre la piel.
viernes, septiembre 02, 2005
Pequeño Manual Peluqueril No Ilustrado.
1. ¿Peluquero = Gay?
En las peluquerías femeninas, los peluqueros perciben un sueldo directamente proporcional con la postura que adopten: cuanto más gay, mejor.
Por supuesto, esta maravillosa estrategia tiene fundamentos muy sólidos: el gay es el mejor amigo de la mujer, nunca competirá con ella en cuanto a belleza, siempre sabe lo que está a la moda, se viste bien, tiene buen gusto, comparte momentos de gourmet.com y limpiezas faciales con la fémina, e infinitas situaciones que hacen que la mujer le otorgue toda su confianza. Para ella, tiene lo mejor de los dos mundos: piensa como muchacha, pero tiene pene, con lo cual no representa una rival a vencer.
Si este gay es peluquero, muchísimo mejor. Semeja una especie de divinidad llena de plumas que otorga hermosura sin pedir nada a cambio (bah, unos pesitos), envidia-free; duty-free, free love, flower power. Palabras como "divina", "diosa", "hermosa", "princesa", "reina" y "diva" son constamente enunciadas, apuntalando la autoestima femenina.
Pero sepa, querido/a lector/a, que no todos los peluqueros son gays. (Inserte su CHAN aquí). Algunos SE HACEN, y la hacen bien. Se cansan de levantarla con pala, con sólo ponerse brillo en las uñas y una voz melosa y acariciante. Son más vivos que todos nosotros juntos, y no se comen ninguna.
2. Peluquería INTEGRAL (todos, todos los pelos)
En la gran mayoría de los casos, los locales de peluquería cuentan con un área de depilación y belleza que, en teoría, excede al trabajo de un estilista estándar.
Especialmente diseñado para que la mujer aproveche su tiempo ("tiempo" y "peluquería" son dos términos que no pueden estar juntos en una oración coherente, pero disculpe el lapsus y siga leyendo), esta sección provee servicios de remoción de cabello, pero en zonas que nada tienen que ver con la cabeza. Una olla de cera usada hasta el hartazgo, hirviendo, nos da la bienvenida, mientras Ester remueve el amasijo con un palo de madera y echa una carcajada maligna, cual bruja de Salem. Sabe que va a doler mucho, y se regodea en ello.
No importa el estado de tus pilosidades, siempre encontrarán un pero. "Pero esto está muy largo", "Muy corto", "Muy crecido", "Muy encarnado", "Muy débil", "Muy fuerte". Sufren de antemano, como si fueran ellas las que aguantan tirones al lado de la choch, picaneando cada nervio que acompaña al folículo piloso.
Nunca terminan bien el trabajo. O te dejan cera pegada, lo cual dificulta que te pongas los pantalones sin atorarte; o te plantan los pelos, en vez de sacártelos; o escarban concienzudamente con su garfio/pinza de depilar hasta hacerte sangrar, y levantan al encarnado rebelde en alto, mostrándotelo en toda su extensión, con una sonrisa de sádica satisfacción en sus bigotudas caras.
Lejos, es la subespecie de fauna peluqueril más odiada. Es un trabajo duro, pero alguien tiene que hacerlo.
3. Pelucultura.
(Perdón, "cultura" y "peluquería" tampoco son términos compatibles entre sí, pero permítame ilustrar mi ejemplo). Gracias al vasto y edificante material de lectura disponible en el establecimiento, y que releeremos incontables veces porque:
a) siempre hay que esperar a que Doña Rosa termine de hacerse su permanente;
b) no hay presupuesto para comprar ediciones posteriores a 1999, con lo cual vivimos exaltándonos porque nos enteramos, mes tras mes, que murió Lady Di;
c) ya nos conocemos de memoria los posters ochentosos y descoloridos que adornan el antro peluqueril, y ya dimos vuelta por el anaquel de las cremas más de 10 veces y conocemos la composición química de cada producto;
terminamos siempre matando el tiempo gracias a la inefable ayuda de Pampita. Resulta un entretenimiento barato, sano y muy convocante, el de contarle los pozos del culo; construyendo autoestima porque "Ni Pampita zafa de la celulitis". Variantes aceptadas por reglamento: Modo difícil (sólo para federadas): Nicole Neumann, Luciana Salazar. Modo fácil (para principiantes): Daniela Cardone, Carmen Yazalde.
Recuerde: está mal visto llevar cualquier tipo de literatura, tapa blanda o dura, colección o edición individual, que exceda el reino de las revistas y publicaciones mensuales. El grupo sociológico que se conforma en la peluquería ve en la literata en potencia a una snob estirada que se la da de culta, lo que puede llevar a murmuraciones bífidas y posterior mal de ojo.
4. El peluquero y la comprensión de una consigna.
No importa cuántas veces se lo expliques; cuántas fotos, ilustraciones, hasta amigas con el mismo corte de pelo lleves; el peluquero jamás entenderá el look que querés lograr. En su mente, tu cabeza desgreñada y mal teñida es un bloque de mármol, y sus tijeras son cinceles: a la manera de los grandes escultores, para liberar la pura esencia del arte -y de tu estilo- debe quitar lo remanente y dejar que sus dotadas manos fluyan libres; amputando cualquier mechón que le parezca poco estético.
Una vez que la dolorosa operación ha concluido, el estilista se queda pasmado, admirando su obra desde todos los ángulos, y explicando cada corte: "Estas crenchas están así para lograr más volumen, ¿ves?", "El flequillo está para taparte las arrugas de la frente, además está de re-última, ¿no la viste a la Brédice?", "Sí, te lo lavé, pero ahora se usa el engrasado, es re-top que parezca sucio, aunque te esté cobrando $30 el lavado".
La mujer se va convencida de la peluquería, hasta que llega a la casa y su marido, apenas conteniendo la risa, le dice "Estás distinta. ¿Te hiciste algo en el pelo?".
5. La peluquería como ambiente fashion
El escenario varía bastante si la peluquería está emplazada en zonas como Palermo Hollywood, Microcentro, Recoleta y aledaños. En dichas áreas urbanas te sirven daiquiris; cafés con Baileys; margaritas y hasta tequilas; mientras aseguran que te están dando un estilo único. El mismo que usa todo el universo post adolescente biam de capital: corte casquete, flequillín al costado y mechas hasta el culo.
En estos establecimientos, los peluqueros se llaman Ricky, Tony, Coco o Mateo y usan bandanas con lentejuelas; y las chicas se llaman Cata, Tere, Vico o Valentina y se pasean espléndidamente lánguidas por los pasillos, luego de haberle devuelto al inodoro su frugal almuerzo.
Si bien son locaciones altamente snobs y elitistas, no por ello son un juntadero de idiotas: este tipo particular de peluquerías ha inventado una estrategia de satisfacción del cliente impecable. Para el momento en el que a la mujer se le pasa la resaca de haber tomado tres daiquiris de frutilla ("Ay, pasan como agua, ni me dí cuenta cuando me los tomé"), un tequila y dos margaritas (a esa altura ya estaban cantando "Nothing compares to you" a coro con el peluquero gay y su escuálida asistente); se da cuenta del craso error que ha cometido, y se siente ultrajada: la han timado, la han emborrachado a propósito, han hecho de su pelo un matorral y encima ha pagado por ello. Sin embargo, como en el momento se sintió tan bien, tan adulada, tan perfecta, volverá el mes siguiente, con toda seguridad.
Brillante. Maquiavélicamente brillante.
Tonight's song: El extraño de pelo largo - Los enanitos verdes/Lito Nebbia. Best served with: un par de tijeritas chinas y un poco de determinación usually do the trick too.
sábado, agosto 13, 2005
Revelation
disminuir el dolor in crescendo.
Repentinamente los abrió, creyendo que así lograría filtrar algo de realidad dentro de su mente, distrayendo al contraído y batiente amasijo de seso y conexiones nerviosas interrumpidas que era su cabeza; como si la visión de un túnel oscuro, de un viejo trajeado leyendo La Nación, fuera a lavar un poco de la abarcativa
luminosidad, de la luz que lo lastimaba.
No. No logró ver nada. Todo era blanco, con pequeñas chispas violáceas que se encendían y apagaban flotando, como el polvo atrapado en la rendija de una persiana, una mañana de domingo.
Escuchó una voz algonodosa, lejana, que preguntaba "¿Se siente bien? ¿Se quiere sentar?", y respondió que sí, que las piernas comenzaban a temblarle. Sin embargo, su boca no se movió. Carajos, no puedo hablar. "Ayúdenme, ayúdenme, por favor" pensaba, intentaba articular en medio de un zumbido penetrante y avasallador.
Un escalofrío potente recorrió su espina, desde el coxis hasta la nuca, erizando cuanto pelo y carne encontró. Cuando llegó, en su cénit, hasta la coronilla -casi como en esos juegos de feria yanqui, en los que uno pega con un martillo en una base y el disco intenta llegar hasta lo más alto- la blancura se apagó en un solo ramalazo de luz, y el cuerpo se aflojó.
El zumbido se calló. Las piernas dejaron de temblar, las manos de sudar. La inexorabilidad de la epifanía lo había dejado sin fuerzas.
No podía seguir haciéndose tanto problema cada vez que recordaba haber dejado abierta la llave de gas en su casa.
Tonight's song: Mary Poppins y el deshollinador - Fabiana Cantilo, versión de "Inconsciente Colectivo" (altamente recomendable). Best served with: escuchen ese disco, está booooeno.
domingo, agosto 07, 2005
Una ayudita
conformismo, la inexorabilidad, la desesperanza más absoluta, la necesidad en su estado puro.
Pensando maliciosamente, puede uno ponerse escéptico y concluir que es todo una gran mentira. La señora podría vivir cómodamente en un dos ambientes y "lookearse" antes de salir; engrasándose el pelo ralo con el aceite que le sobró de la tortilla española; atorándose en la ropa que utiliza todos los días, para darle ese toque "vintage" que tan de moda está; hasta debe tener vendajes preparados de antemano, que arrastra por las macetas de su balcón para avejentarlos a propósito.
De todas maneras, me inclino a pensar que no está mintiendo. Representa más esfuerzo aparentar necesidad que realmente sufrirla, aunque una generación entera -la nuestra- crea ciegamente (y ponga en práctica) todo lo contrario.
Tonight's song: Mr. Bojangles - R. Williams cover. Best served with: mirate el ombligo, maldita sea.
sábado, agosto 06, 2005
Also sprach señor Editor.
Así, si describe a su último amor con suficientes detalles concerniendo a su sorprendente similitud con la delicada y fragante primavera, se encontraría dentro de lo que se llama la "categoría". El texto "se corresponde con la categoría", aunque, claro, carezca completamente de ella.
Ahora, si describe a su último amor como un niño de pecho siendo lentamente, sádicamente asesinado por el mismo objeto de su obsesión; es probable que se esté haciendo la mística y buscando, buceando en los cuadernos de Bukowksi por una inspiración que más que homenaje es robo. ¿Y de qué sirve homenajear, o plagiar, si al fin de cuentas no está haciendo nada nuevo?
Lo peor es darse cuenta de que hay tanta gente como usted, que garrapatea hormigas en el subte, que sueña con ganarse la vida a puño y letra, que "publica" libros de dudosa edición, con un terrible mal gusto en el diseño de tapa, con tipografías chillonas y páginas grises, con títulos como "El sendero del amanecer" o "Poemas y coplas de mi barrio", así, bien a la que te criaste, a cocina con olor a bife y las recetas recortadas de Blanca Cotta de la lectura de inodoro que es la Viva del domingo. Doscientas copias de un invendible manojo de hojas manchadas que serán repartidas, entre bizcochos de grasa y mate con fútil edulcorante, a todas las Doñas Rosas que, como usted, dibujaban perfectas y redondeadas Aes cuando pasaban al pizarrón, y que ahora pasan de página sonriendo con bigotes de topo y dientes pintados de rojo.
¿Todavía quiere que lea su manuscrito, muchacha?
Tonight's song: More than this - Norah Jones cover. Best served with: nadie, NADIE va a pagarte por lo que escribís, oh nena.
domingo, julio 24, 2005
Bicentennial
Cuando encontró la posición, exhaló un largo suspiro, de vacuedad anímica y física, de tranquilidad inmutable, y cerró los ojos. De nada le servían abiertos, estando como estaban en la más completa oscuridad.
El silencio que los envolvía era casi opresivo. Era esa clase de silencio que logra que escuches cómo escuchan tus oídos, con ese zumbido penetrante que significa que ningún otro ruido está a tu alcance. Y ahí fue cuando lo escuchó.
Leve, al principio, tenue y como amordazado. Su oreja izquierda, besando el hombro, vibró con extrañeza: ¿qué es ese ruido? ¿Lo escuchaste?. No, no escuché nada. Dale, dormite.
Se repitió, esta vez con más fuerza: ¿No escuchás, un ruido como de corriente? No, nena, no, estás fastidiosa, eh. Dale, dormite que mañana hay que madrugar.
Respiró, resignada, y empezaba a caer en la inconsciencia cuando un tercer zumbido, más potente que los anteriores, atravesó su tímpano y llegó hasta su cerebro. El ruido provenía del hombro, que ahora comenzaba a latir a una velocidad inverosímil. No dijo nada, se quedó callada, tratando de entender qué carajos era eso.
La respiración de él se volvía cada vez más acompasada y relajada, y cuando por fin se durmió, ella levantó la cabeza. El zumbido se había acabado, ahora lo que sonaba era una especie de cooler, como cuando apagás la computadora y deja de ventilarse, como cuando el motor de la heladera se para y ahí te das cuenta que habías tenido ese sonido flotando en el ambiente.
Ahora entendía los mecánicos "te amo" cada vez que terminaba con la faena amatoria. Los repetidos "sos especial para mí", monocordes y predecibles. Estaban programados, claro.
Cosa jodida, estar enamorada. Cosa complicada, estar enamorada de un robot.
Tonight's song: Paranoid Android - Radiohead. Best served with: pintó ponerlo, qué se yo.
sábado, junio 18, 2005
Relaciones carnales
Luego se queda quieto, como tratando de contener todo su ser en ese punto, y murmura, bajito, un "te amo" tentativo, como un "muchas gracias", como un justificativo de todo lo acontecido hasta ese momento.
Se echa sobre un costado, suspira y mira el techo con los ojos cerrados. Ella no se mueve. Sólo yace ahí, inerte, aún tibia, callada y sanguinolenta.
"No sos vos, soy yo", "Quiero probar carne fresca, otros cortes", "Desde que te frizzaron no sos la misma", ensaya.
Y tira al tacho el pedazo de milanesa cruda que robó de la heladera, renuentemente.
Nunca le gustó ser el que termina las relaciones.
Tonight's song: Clean - Incubus. Best served with: ya no sé qué carajos estoy escribiendo, perdón.
martes, junio 14, 2005
Recuerdo Flotante
Era flaquito, con pecho de paloma y sombra de bigote sobre el labio. Pálido, de secos cabellos oscuros y ojeras permanentes, atribuibles al pecadillo que cometía casi todas las noches, el mismo que por las mañanas lo obligaba a bañarse con fruición, desfalleciendo de frío y revisando que no le hubieran crecido pelos en las palmas de sus manos.
Braulio era un poco tartamudo, sobre todo cuando se ponía nervioso. Y como tardaba tanto en decir las cosas, su padre le propinaba inolvidables soplamocos que hacían que se trabara aún más, en un círculo vicioso que terminó en un desolador mutismo.
Estaba enamorado de la hermana Cecilia, que le enseñaba Literatura en el colegio. Fue por ella que le tomó el gusto a la lectura, fue por ella que ahorraba cada centavo que le daba Doña Luisa cuando le arreglaba el jardín, o los dos pesos que le daban al final del día en la despensa, por repartir los víveres entre las pocas casas del pueblo; para comprar algún libro que prestarle. La veía perfecta y luminosa, entrando con una aureola en el salón, cargando papeles, biromes y esa sonrisa cálida que era casi un abrazo personal, sólo para él.
“Braulio y Cecilia, un solo corazón…” coreaban molestos sus compañeritos, más robustos y menos despiertos que él. “Mejor escribile una carta, que si le tenés que decir que la querés se va a quedar dormida”, “No pensarás ir a decirle algo con esa facha, ¿no?”. Y luego, indefectiblemente, venían la golpiza y los reproches morales: “La hermana Cecilia está casada con Dios, bobo, ¿no entendés que no te puede querer?”. Braulio aguantaba los puñetazos, la sangre manaba todas las semanas de su nariz, pero no se resignaba. Hasta ese verano.
La hermana Cecilia se iba al convento de Santa María, que quedaba, como les demostró en un mapa que había en el aula, a cuatro provincias de distancia del colegio. Al terminar la clase, después de darles buenos consejos a todos, se acercó a Braulio y le deslizó un librito modesto, gastado en las puntas, forrado de azul.
“Cuidalo mucho, Braulio, y nunca dejes de amar los mares de letras. Cada vez que flotes ahí, acordate de lo mucho que te quiero”. Braulio no atinó a responder, estático como había quedado, y vio como la hermana se iba, en medio del frú frú de sus hábitos, en cámara lenta.
En el pueblo no había mares ni ríos. Ni siquiera un arroyo, o un charco. Sólo había un aljibe en la plaza de la Municipalidad, que, según decían, era el más profundo del país. Ahí se dirigió Braulio con todos sus libros bajo los brazos, y el de la hermana Cecilia en el pecho. Se asomó sobre el borde, escupió, acercó la oreja para adivinar la profundidad, no escuchó nada. Tomó una piedra, la arrojó, se acercó, y nada. ¿Habría agua en el fondo de ese pozo oscuro como noche cerrada?. Tendría que arriesgarse.
Uno a uno, tomó los libros y arrancó con cuidado página por página, dejándolas flotar por el hueco del aljibe hasta que desaparecían de la vista. Cuando terminó de echarlas todas, se quitó el libro azul del pecho, lo besó y lo volvió a guardar. Miró hacia el cielo, se encaramó sobre el borde rugoso de piedra, con las piernitas colgando y apuntando al vacío,
y se dejó caer.
Tonight's song: How deep is your love? - Bee Gees. Best served with: eeeh se entiende, no? Fue el único mar de letras que encontró para recordarla. Ok, tengo que dejar de querer explicarme en postdatas pedorras. Así jamás voy a aprender a escribir.
miércoles, junio 01, 2005
Pídalo.
"Si estos asientos hablaran." comenzó, un tanto jactancioso. Sí, si hablaran pedirían eutanasia. Una jauría histérica que los desgarre a dentelladas y zarpazos descontrolados. No debe ser nada divertido escuchar ad infinitum las mismas mentiras exageradas, over and over again. No wonder la única venganza que podían perpetrar, con mucho esfuerzo, era darle esas maravillosas, purulentas y dolorosas hemorroides.
La consabida rubia despampanante, abandonada por su pareja siempre cinco minutos antes de que subiera al móvil; la pulposa y enlutada viuda pelirroja que por primera vez pasaba sola las fiestas; la morocha salvaje que envuelve al auto en un vaho de perfume a almizcle y porro. Todas pasaron por el taxidandy, que no es Alain Delon ni por las tapas: 20 kilos de sobrepeso, una coronilla resplandeciente, orejas alargadas y nariz bulbosa, dientes amarillentos por los años de cigarrillos y café en la Central y una imaginación predecible y poco frondosa, mera archivista de lugares comunes.
"Ah, seh, si laburar acá arriba es como recorrer el mundo de a personas." No le pregunté qué quiso decir, total se va a explicar solo, en pocos segundos.
"Una vuelta subió una pareja de lesbianas *brasileñas-austríacas-suecas-alemanas-suizas-norteamericanas-francesas-italianas-españolas-cubanas* terrible. Una más hermosa que la otra. Un desperdicio, viste. Pero yo no dormí, papá, qué te pensás. Me preguntaron si sabía de algún lugar donde dos mujeres como ellas podían estar cómodas, sin que los hombres las vinieran a molestar. Les contesté que las llevaba con una condición".
No, tampoco me molesté en hacerle caso a los dos segundos de suspenso que trató de implementar mientras tiraba la ceniza por el hueco de la ventanilla. Volvió a contestarse solo:
".Que me dejaran ir con ellas, de guardaespaldas. Jejé, qué bien que estuve, no, viejo?".
Su risa grave y aguardentosa se trunca en tos de fumador, ese acceso que hace que esperes ver una pleura impactando contra el vidrio delantero.
Tuve que hacerlo.
"¿Y? ¿Qué pasó?". Me odié a mí mismo por ello.
"Nada, nos terminamos enfiestando en un albergue por ahí por Montserrat, yo estoy arreglado con ellos, viste, les llevo gente y me tiran unos mangos. Fue terrible: no sólo me cabalgué a dos tremendas yeguas, encima me pagaron. Nah, si soy grosso, flaco. No hay que tener vergüenza, vos tirá el anzuelo y vas a ver que algo vas a sacar".
No pude contenerme, después de aguantar semejante perorata quería un desenlace, una respuesta a la pregunta no formulada veinte kilómetros atrás.
"¿Pero qué tiene que ver eso con recorrer el mundo de a personas?".
"Ah, já, cierto. Bueno, como decir, tanta bomba les dí que se pusieron a gritar. Ahora sé decir 'Dios Mío' en siete idiomas, jejé, ¿soy cosmopolita o no soy cosmopolita?".
Nunca creí que en la vida real se escucharía un PLOP. Juro que sucedió.
Tonight's song: Historias de taxi - Ricardo Arjona. Best served with: creo que se llamaba así, la canción, tuve el buen tino de perder el hediondo cd. A veces es divertido escuchar lo que el tachero te dice.
martes, mayo 24, 2005
Viejaperra
En la cocina fría, húmeda, de olor a bife perpetuo, la vieja señora pasea su lengua por las desdentadas encías. Juguetea exhaustivamente con las dos llagas que le han salido, sólo Dios sabe a causa de qué, hasta que las revienta y un regusto amargo, de pus añejo, le inunda la boca.
Suena un leve golpe en la puerta. Ambas, la vieja perra y la vieja señora, levantan las cabezas desgreñadas con atención. Inmediatamente desestiman la posibilidad de una visita, argumentándose a sí mismas, una más racionalmente que la otra, que debe ser el mosquitero contra la madera.
Un segundo golpe, emulando una melodía identificable, las arranca de sus autodestructivas ocupaciones y las pone en estado de alerta. La perra se levanta, cansinamente, y atraviesa la puerta desvencijada del fondo, para terminar frotándose contra las nudosas várices de su ama.
Ella tantea el borde de la mecedora agujereada, buscando el bastón en la oscuridad de sus ojos opacos. Ahí está, suave y liso, gastado por el uso, la pintura blanca permanece sólo en la parte media, donde su mano o el piso no alcanzan.
El golpe se repite, esta vez imperioso, demandante. La vieja y la perra, en la comunión efímera que celebra el desconcierto cuando es totalmente compartido, se
aproximan al origen del ruido: desde la cocina, cuatro pasos derechos y un paso hacia la izquierda.
Las dos huelen a través de la madera un efluvio de cuero y sudor rancio, y el fermento de vino en una boca sucia. La vieja pone la cadena en el pasador y asoma la cabeza, oteando sin mirar el horizonte. Pregunta quién es, qué quiere. No hay respuesta audible, salvo por manos que revuelven ropa, el chirrido del cuero contra el cuero, y un metal que choca en la hebilla del cinturón de alguien.
Un clic seco, automático; un ensordecedor disparo y el gemido lastimero de la perra se suceden casi al mismo tiempo; agarrotando las manos de la vieja en un histérico espasmo de terror.
Un caño frío le besa la boca arrugada, mientras una voz grave y envolvente la conmina a abrir la puerta. Sin pensar en nada, la vieja cierra para quitar la cadena, pero tarda dos segundos más de lo establecido en el manual de impunidades. Un segundo clic le anticipa el agrio final. Cerrando los ojos, ennegreciendo la oscuridad, tratando de escapar de ese punto en el espacio y el tiempo, recibe con viscosa humedad la bala que, rápida y letalmente, le horada el cerebro.
Y de repente, la luz.
Tonight's song: Dying Inside - The Cranberries. Best served with: sudden freedom. Seh, ya sé, estoy monotemática y densa. Ya vendrán tiempos distintos.
miércoles, mayo 18, 2005
El olor del dolor.
El olor se personificaba en un rodete tirante, con algunas motas de caspa y tres o cuatro hebras plateadas; con una frente que empezaba demasiado tarde, con pequeños cabellos recién nacidos que se negaban a seguir la corriente.
El olor se hacía carne en un lacerante latido del brazo derecho, escarbado hasta el cansancio y hasta el hartazgo inmovilizado, en la temblorosa espera de un aséptico aguijón.
Según ella, fue el olor a desinfectante, y no otra cosa, lo que hizo que su otrora ondulada y salvaje cabellera mermara instantáneamente, como si al levantarse de la cama se hubiera dejado la peluca olvidada en la almohada.
Fue el culpable de su repentina liviandad de pajarito de huecos huesos, de su estómago caprichoso que, acostumbrado a que el brazo recibiera el alimento, se declaraba en huelga. El olor que, en una ráfaga, rozó su cara y la volvió dura, inflamada, babeante, incontrolable. Que, al meterse por sus ojos, le colocó las orejeras invisibles más sólidas.
Lo último que pensó antes de dormirse fue un pedido al dios del sueño: que jamás la dejara despertar, porque ya no soportaba el olor.
Tonight's song: Bones - Radiohead. Best served with: no more pain.
miércoles, mayo 11, 2005
Diagnóstico
Que cada mililitro de tus humores acerados, grisáceos, esté formado por un pequeño secreto, de esos que tenemos todos.
El problema se suscita cuando los secretos son tan grandes, tan inconfesables, tan degradantes que se te forman coágulos, esferas plomizas del tamaño de puños, que te van pegando en el corazón ya cansado de tanto peso innecesario.
Ahí es cuando cada paso que das se transforma en un esfuerzo hercúleo, cuando levantarte de la cama se vuelve una opción lejanísima, dejás la ducha diaria y el cepillo de dientes en la lista de espera de cosas que hace la gente más normal.
Y mientras los ventrículos se tapan y las aurículas se ensanchan, desgarradas; el cuerpo se va intoxicando, la septicemia anímica empieza a corroerte, a deshilacharte a dentelladas, y ya es demasiado tarde para cualquier suero.
"Altos niveles de plomo en sangre" fue el diagnóstico oficial. "Demasiados secretos guardados" me confirmó el doctor cuando estuvimos solos en la habitación. Una de tantas enfermedades terminales que debería terminar conmigo de una buena vez.
Tonight's song: Mi enfermedad - Fabiana Cantilo. Best served with: eutanasia.
martes, mayo 03, 2005
Clasificados Amorfos
1. Se apreciará que envíen un mensaje de correo electrónico al apartado postal que ya conocen (y si no lo conocen, porque les da paja eso de leer la columna de links y botones bonitos, se los digo: marucuturu@hotmail.com) si es que saben de algún sucucho monoambiente en Capital Federal, susceptible de ser alquilado por esta, su fiel servidora. Sé que hay bardo con este tema, veo el noticiero, me aburro con Santo, pero bueh, ya es hora de darle alguna utilidad a esta paginola de cuarta.
2. Lalita, o Evangelina Rodríguez Fauve, para los menos amigos, está en la búsqueda salvaje de trabajo. Siendo una muchacha altamente capacitada, estudiante avanzada de Diseño de Imagen y Sonido en la UBA, muy despierta, con todas las pilas y una creatividad mental y operativa sin precedentes, más una personalidad maravillosa y un pelo difícil de dominar; espero que prontamente consiga, como tiene que ser. De todas maneras, y para sentirme un poco más útil con la sociedad, les digo que está disponible, y por poco tiempo. Llame ya y dígame:
a) Hola, Mariana??? Ayy Mariana, qué felicidad, siempre te leo, sos mi ídola, me encanta tu blog, sos la diva de la Internet.
b) Tengo un trabajo en producción audiovisual para Lalita, esta chica salvaría mi negocio, me viene al pelo, necesito una muchacha de confianza que me saque las papas del fuego y les ponga sal, listas para el consumo.
Así que ya saben. Si algún alma caritativa y dadivosa siente que puede ayudarme con alguno de estos menesteres, siéntase libre de comunicarse al 0800 mariananotenésvergüenza (se les va a complicar encontrar la "é" y la "ü" en su teléfono, así que mejor me mandan un mail).
Por su atención, muchas gracias.
Tonight's song: Redemption Song - Lauryn Hill. Best served with: potential independence, both habitacional y laboral.
martes, abril 19, 2005
Party post, post party.
¿Esperaban la develación de mil y una situaciones hilarantes repletas de puro deleite amical?
¿Esperaban fotos, ingenuos?
Já.
Basta que sepan que:
1. Me quemaron el vestido con un cigarrillo. Esto, por supuesto, rivaliza en desatención para con la homenajeada con aquella vez que me vomitaron la pollera.
2. Vinieron más de 60 personas, de ámbitos totalmente distintos, confluyeron cósmicamente en un solo lugar y reclamaron mi atención enfermizamente toda la noche.
3. Me hice amiga de un contingente de sordomudos, entre los cuales brillaba el hermano de Costanzo, el arquero de River. Tremendo bombón rubio, ojos celestes, cuerpo de Meolans y encima calladito, my perfect kinda guy.
4. No sólo me hice amiga de un contingente de sordomudos. Los mismos se agarraron a las trompadas con un clan yakuza de 15 orientales que, según mi hermano, portaban pistoletas tiqueteadoras debajo de sus camisas. Se podría haber ido todo a la mierda, pero la gente de seguridat (con un señor que se llama Gustavo y que se parecía mucho a George Clooney a la cabeza) se puso las pilas y los echó a todos al carajo, como debe ser.
5. El chico que organizó mi cumpleaños, Agustín, está para el crimen y morir con una sonrisa satisfecha en la silla eléctrica.
6. Damiano fue con saco sport. El chico más glamoroso de la noche.
7. En el medio del sopor etílico, recibí una declaración amorosa. Tuve polillas en el estómago. Sí, esas polillas calavera, como las del Silencio de los Inocentes. Muy fuerte, muy raro. Si el alcohol fuera pentotal sódico, sería más feliz.
8. Me gustaría reiterar que un clan de orientales se agarró con uno de sordomudos. Es decir, fue el highlight de la noche.
Y creo que eso fue todo. Nota a los que hayan asistido: si creen que hay algo más que amerite aparecer en esta reseña, sírvanse enviarlo al apartado postal que ya conocen, y updatearé pertinentemente (se nota que no tengo ganas de postear, no?)
Es todo, pequeños. Gracias a Dios, sólo cumplo una vez al año.
Tonight's song: It's my party - Leslie Gore. Best served with: no soplar la vela.
jueves, abril 14, 2005
Cortito y al pie, live from work, donde el Blogger carga para el culo.
Como cualquier persona que vive en provincia, he decidido reunirlos a todos en un lugar del centro ultrasecreto, de fácil acceso, para que nadie se me ponga a gimotear con “aaay no sé cómo ir, ayyy tu casa queda muy lejos, ayyy me olvidé la guía T en la otra mochila”.
Pero, como todo en la vida, hay una condición determinante que necesitan cumplir para tener el gran honor de probar mi torta de chocolinas: me tienen que avisar si van a venir, así los pongo en la lista negra de la muerte neuronal.
Acérquense a su casilla de mail amiga y envíen un correo al apartado postal marucuturu@hotmail.com, con el asunto “Sí, Mariana, he decidido cambiar mi vida y servir para siempre al divino Baco, en eterno gesto de gratitud y contrición”, aclarando su nombre completo, su DNI y por qué creen que debería invitarlos. La mejor razón tiene premio, que será entregado mientras explotan los fuegos artificiales y la torta desaparece a mordiscones.
Sin otro particular, esperando ansiosamente una lluvia de tarjetas electrónicas de buenos augurios y “Nunca cambies”, y repudiando rotundamente los llamados telefónicos del tipo “¿Cómo la estás pasando en tu día? ¿Los estudios? –ya me recibí, tía- ¿El novio? –estoy sola como el perro más solo, tía- ¿El trabajo? –no sabés si soy redactora o panadera, tía, para qué preguntás”; los saluda atentamente
La dueña del sucucho.
7UP-Diet: Es en Kimia (www.kimiabar.com), Av Santa Fe 5001, cerca del túnel de Cabildo y Santa Fe, a tres cuadras de Puente Pacífico, o de la estación Palermo del D, o de tantas otras cosas. Lo digo para no tener que responder el tsunami de mails que me llegó. Si quieren mandarse de kamikazes, vayan, pero si no están en mi super pro vip so cool lista, van a tener que pagar entrada. Es todo, pequeños. A partir de la 1, la noche es suya.
7UP-Diet sin gas, ya vieja: NO, repito, NO MANDEN MÁS MAILS, YA LLEGARON DEMASIADO TARDE, YA CERRARON LAS APUESTAS, YA HA SIDO ENVIADA LA LISTA, YA TENDRÁN OTRA OPORTUNIDAD EL AÑO ENTRANTE, EN "OPERACIÓN TRIUNFO, EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVOS". Lo lamento en el alma.
Tonight’s song: Happy Birthday – Encías Sangrantes Murphy feat. Michael Jackson wannabe cover. Best served with: tequilazos y fooooooooooooondos a la orden.
martes, abril 12, 2005
12:00, blinking
Pagaría por una hora de siesta. Dejaría que lo deduzcan de mi ya de por sí paupérrimo sueldo. Es eso o terminar de morir con este dolor de estómago, de enanos cascarrabias y saltones, de ovarios incomprendidos y un tanto piqueteros.
El mundo trabaja autoritariamente. No entiende que hay gente diurna y gente nocturna, gente que se levanta al alba para salir a trotar y gente que trota envuelta en luna. Es esa cosa de pensar que al que madruga Dios lo ayuda, que los insomnes son seres miserables, ojerosos, macilentos de poca utilidad.
Cada reloj biológico está seteado distinto. Por cada lugar de trabajo, por cada lugar de esparcimiento, por cada cosa a hacer deberían haber dos turnos. Están limitando mis escasas posibilidades de felicidad, exhibiéndolas irónicamente a la luz del día.
¿Y qué si cojo de día y corto el pasto de noche? ¿ Y qué si desayuno a las tres de la tarde y ceno a las cuatro de la mañana? ¿Quién fue el que puso en hora al universo?
Tonight's song: Staralfur - Sigur Ros. Best served with: me cago en tu tictacteo, mundo, y duermo parada en el tren. A big, loud FUCK YOU over there!
sábado, abril 02, 2005
Onirilandia Rejected
La gente se altera cuando cuenta sus sueños, los relata en un estado de fascinación molesta, como si por el mero hecho de intentar describir sus aconteceres cerebrales yo experimentara las mismas sensaciones, entendiera a la perfección el por qué soñar que un perro malvado y gigante te corre por el pasillo de tu colegio, o por qué la persona que te estás garchando virtualmente tiene todas sus partes anatómicas en su lugar, pero no tiene rostro, sino una amorfa máscara borrosa.
O quizás sea pura envidia, porque yo no recuerdo mis sueños. Lo único que viene a mi mente cuando me esfuerzo son flashes inconexos, que se quedaron en la memoria más tiempo del debido porque sucedieron en ese lugar raro delimitado por la vigilia, el sueño profundo, Beiró y General Paz. Y sufro bastante, porque, si le ponemos un poco de lógica al asunto, soy la chica que olvida sus sueños.
Peor aún: soy la chica que no puede soñar.
Tonight's song: Nice Dreams - Radiohead. Best served with: paliativo inmediato, el del daydreaming. Sí, ya sé, es el post más maricón, adolescente y poetry-wannabe que escribí. Mil perdones.
viernes, abril 01, 2005
A la que te criaste
1. Mi ex profesor de redacción y enfant terrible (iba a poner idiot savant, pero me contuve porque en realidad sólo es una compulsión a chapucear en francés y no refleja en absoluto la realidad), Juan, se ha armado un sucucho bloguero, después de tildar al mío de "diario sentimentaloide y barato de quinceañera ídem". Claro está que le puse los puntos, enuncié el "Ah, pero vos no decías que..." millones de veces, y ahora lo voy a linkear porque lo banco a muerte y porque sabe que después de todo no quiero su amistad, sino que me de laburo en un futuro. Con todos ustedes, el Blogudo (el título es buenísimo, no me jodan).
2. Estoy linkeada a un proyecto de blog que bardea a tooodo el mundo bloguero. Y estoy linkeada entre los que zafan. Hasta que corrijan tremebundo error, los linkeo y me masturbo el ego un rato.
3. Dije "linkear" demasiadas veces, como clavando agujas de tejer en los pezones del idioma español. Qué bruta desconsiderada(Mariana, ¿vos leíste el nombre de tu blog? Ah, me parecía).
4. Soy parte de la masa. Bah, siempre lo fui, pero ahora tengo cámara digital. No teman, no abriré un fotolog. De vez en cuando logro prenderla y sacar una foto, que después no sé bajar a la pc. Una jodita que cuesta caro.
5. No sé, tengo mucho dolor de estómago, y una remera que fue calificada de "camisón" por todo empleado de la agencia el día de hoy, y de "sábana" por mi hermano de 14 años y desarrolladísimo sentido de la moda. Good times.
Es todo, vayan con Dios, no esperen pronta actualización y recuerden llorar lágrimas de témpera Polydor si el Papa finalmente espicha.
He dicho.
Tonight's song: Techno Song - The Life Aquatic Soundtrack. Best served with: se habrán dado cuenta que fui a ver Life Aquatic. De lo que yo no me doy cuenta es por qué aún no fueron ustedes.
lunes, marzo 28, 2005
El Tío
El tío perdió a su esposa en manos del cáncer, esa enfermedad infame, aún más que cualquier otra por su irrefrenable inexorabilidad y arbitrariedad. Con una devota y alegre niña de ocho años a cuestas, el tío se casó en segundas nupcias con una ex bailarina de tango, conocedora del mundo, pareja de Juan Carlos Copes.
El tío perdió a su hija en manos del cáncer, esa enfermedad que no vacila en golpear dos veces en el mismo hogar, destruir dos veces el centro mismo de la voluntad de uno; a los 17 años de esa otrora devota muchachita, todo bucles y sonrisa blanca como nubecita de verano.
El tío comenzó una espiral de decadencia y limosna, de depresión totalmente fundamentada y cigarrillos baratos y rancios, de cocina perpetua, ATC y mate lavado de la mañana.
El tío aseveró que su único deseo a esta altura del partido es hacer un buen asado para toda la familia y suicidarse tranquilo, irse en paz, encontrarla en otro lado.
El tío vino a almorzar el domingo de Pascuas. Me pregunto si hay reencuentro en Nochebuena.
Tonight's song: Life on Mars - Seu Jorge (The Life Aquatic Soundtrack). Best served with: no compasión. Vacío en la panza ante lo inevitable.
jueves, marzo 24, 2005
Optimización de Recursos
* una grulla origamística.
* un churro para prender el fuego del asado.
* papel picado muy barato.
* papel higiénico más barato aún.
* pasarla por la destructora de documentos y jugar con tu primita a comer fideos de papel (Nenuco Incluído, las baterías se adquieren aparte).
* usarla de fondo en el tacho de la basura para que absorba el jugo de la ensalada de tomate que nunca terminaste.
* usarla de baño de perro de departamento (chillón, pequeño y caniche o pequinés, for sure).
* usarla de anotador para garabatear telas de araña mientras hablás por teléfono.
* tapar los huecos de una ventana agujereada a balazos.
* envolver carne, huevos, pescado, un futuro, un niño.
* escribir la lista de supermercado en el dorso, olvidarte de la mayonesa y los tampones.
* rellenar la punta de unas botas de lluvia que te quedan grandes.
* reciclarla y con los réditos de haberla vendido en algún antro cool palermitano a un ecologista careta, comprar super sopa para un mes a un comedor infantil.
O, claro, podés dejar de contribuir a la deforestación masiva y avasallante y volcar todo lo inservible de tu cabeza en un maravilloso,limpio, tranquilo e ¿inocuo? blog.
Tonight's song: Pequeños sueños - Árbol. Best served with: entonces, ¿cuál es el uso de este sitio, si no puedo hacer nada con él?
jueves, marzo 17, 2005
Offensive behaviour
No pasa por mi desconfianza innata y mi cintura (molesta, a veces) para esquivar el bulto del chamuyo que supongo barato y repetido ad infinitum por esta clase de gente cuyo mejor chamuyo parece ser alegar que no posee any.
No pasa por divertirme muchísimo con él, o saber que entiende mi gran problema, ese que no puedo resolver sola ni en pedo.
No pasa por no querer explicar que estoy harta de ser un barquito, una veleta, la espontaneidad, lo efímero de mis últimos intentos de relaciones; y que sinceramente no creo que pueda solucionar con su ayuda.
Pasa por la eterna característica, variable constante en todo peneportante que conozco: la ofensa fácil. Porque si de algo me puedo jactar es de ser bastante poco rompebolas en cuanto a demanda se refiere. "¿No podés hoy? No te preocupes, mañana será otro día (con vestido de cortinas incluido)".
Y aun haciéndosela fácil, no poniéndome en bimbo conchuda repressing and demanding and high maintenance, logro, sólo Dios sabe cómo, hacer que se ofenda.
Entonces, qué mierda quieren, carajo! Si les estás encima todo el día, queriendo verlos, se hastían. Si podés prescindir de su compañía (y sólo para el beneficio de SU agenda de actividades), se ofenden.
¿Y si se tocan un rato y liberan endorfinas? El mundo sería un lugar mucho
más feliz.
Tonight's song: Sweet and tender hooligan - The Smiths. Best served with: testosterona en pastilla para muchachos en decadencia.
domingo, marzo 13, 2005
Worst Chronicle on the Net
Fiesta íntima en lo de Dam. Las palabras de la noche: "sushi" y "Punta". La canción de la noche: "Let's get it on". Situaciones repetitivas: chamuyo barato, voces paposas de niños biam en su veintena de abriles, lame chatting and Stella Artois. Igual repuntó al otro día, almuerzo en el Parque Cervecero de Quilmes y Million Dollar Baby en Belgrano. Dam is nice, and nice is good.
Sábado, 23.59 - Domingo, 07.30.
Podestá Super Club de Copas. Los habitués pasan como por un tubo, la gente de la cola se reúne sindicalmente para hacer fuerza por las masas. Entramos, finally. Ahí no era Mariana, era una neocelandesa de intercambio, que se mudó a los dos meses de vida a UK, y a los catorce años a Denver, Colorado, US. Beth era mi traductora, we had such a good time. Sólo un chico, tocayo, 27 años, arquitecto, blew my cover. Los demás se limitaron a repetir "Caminito" y "La Boca" hasta que terminé mis dos cervezas. ¿Para qué le pedís el mail a una persona que no habla tu idioma, que no vas a volver a ver y que te bardea con la mirada? Misterios a resolver en The Twilight Zone. Lo interesante de todo esto es que por el sólo hecho de parecer foreign, la gente se esfuerza por caerte bien. Ah, y estaba el chico del miércoles, conocido blogger que mantendré en secreto. Bizarro es poco.
Eso, mis amiguitos, es la crónica de un fin de semana apestoso.
Tonight's song: If God will send his angels - U2. Best served with: estudiar mejor mi alleged birthplace.
sábado, marzo 12, 2005
A night at the cinema
Before that, sharing a cab, I engaged myself into a discussion, arguing that girls my age are alone because boys his age are fooling around with divorced rejected on-the-rebound-match bitches. To prove my point, I asked the driver if he agreed with my bullet proof perspective.
He turned out to be a 44-year-old, nightclub owner, Black Sabbath fan, dating "una pendeja de 29 riquísima" who gave me his cell number and the URL to his rock website. What are the odds?
Fading to black, slowly, ten seconds before the final credits, my "companion" establishes: "I don't really care how this night ends. It has already peaked, I don't think it gets much better than this".
I'm (such/just) a lame excuse not to get laid.
7-Up Diet: he fucked her good. No second dates on the horizon.
Tonight's song: Mr Cab Driver - Lenny Kravitz. Best served with: learning to prove my point all by myself.
jueves, marzo 10, 2005
Blue City
Aquí todos van con los hombros tensos. Por eso sus cuellos se atrofian, se deforman; sus espaldas se joroban desde la más tierna edad. Las garras del miedo los aprietan, los ahogan, sus gargantas se cierran y aún respirando siempre superficialmente, no se atreven a un liberador suspiro, que los limpie y renueve por dentro.
Aquí todos van retorciéndose las manos, frías, sudadas, nerviosas, tratando de esconder su perpetuo temblor, su inconsistencia. El más leve movimiento de sus brazos podría llamar la atención sobre ellos, y eso es algo que debe ser evitado en todo momento. Sus ropas no tienen bolsillos, eso sería una flagrante muestra de ociosidad.
Aquí todos van con el ceño fruncido, olas de piel en sus frentes se baten embravecidas, pero imperceptibles puesto que siempre apuntan al suelo. Sus cejas se acostumbraron al continuo movimiento, y conservan entre sus capilares las gotas de sudor frío, de miedo, que constantemente pueblan las sienes.
Aquí todos van sintiendo en la nuca la punzante e intensa mirada de La Lupa, que todo lo ve, que nada deja escapar. Escalofríos los recorren por la espina, haciendo que sus cuerpos se muevan espasmódicamente. Resulta interesante ver cómo esta visión se vuelve casi grotesca, tratando de hacer imperceptible algo de la evidente pero escasa vida que aún les queda.
Aquí todos van sospechando que existen por una razón ulterior, todavía oculta, velada, para sus tortuosas mentes. Imaginan -en completo secreto, por supuesto- que hay algo más, ahí afuera, que esta monótona existencia de perros apaleados intentando salvar su pellejo a costa de las fallas de los demás.
Aquí todos van tirando calendarios. Hace mucho que los días se repiten. Nacen, viven y mueren en una eterna nebulosa atemporal, neblinosa, algo gris, algo crema. No entienden el motivo de separar su vida en períodos de luz y sombras, al fin y al cabo la sombra de hoy es la misma de ayer, la misma de mañana; al fin y al cabo la luz nunca se ve, sólo se presiente.
Aquí todos van despreciando lo desconocido. Le tienen miedo al cambio que trae aparejado, aún sabiendo que lo necesitan desesperadamente, que cuando se acuestan y las garras son vencidas por el sopor, sus toscos cuerpos reclaman un giro en la continuidad, un obstáculo impensando, momentáneo, imprevisto, que haga correr eso que se llama adrenalina, según susurran los locos.
Aquí todos van hablando en murmullos, las bocas secas, los dientes flojos, las lenguas muertas. Sus voces dejaron de ser cantarinas, se hacen graznidos audibles sólo cuando La Lupa se posa demasiado cerca de sus cabezas, cuando necesitan defenderse de lo inexorable.
Tonight's song: Mad World - Gary Jules. Best served with: aquí es peligrosamente cerca de donde trabajo. Nunca fui buena en geografía.
lunes, marzo 07, 2005
Cuando la gente se va
Ninguna de las dos personas eran tan cercanas. Una tía abuela que jamás veía, que decidió separarse de la familia y cuyo único lazo conmigo es su hermana, que vive frente a mi casa y que es una de mis tías favoritas, de esas que te hacen comer hasta reventar, que compran la revista Semana y saben cuántos implantes capilares se hizo Rolo Puente. De esas tías que hablan del precio del palmito y de la necesidad imperiosa de usar forro con la misma naturalidad, mucho mayor que la de mi vieja, por supuesto.
Y un ex profesor, uno de los mejores, de esos que más que profesor lo querés de abuelo, que te cuenta cosas increíbles, que habla británico con una altura, amigo de Ogilvy, arquitecto, patricio y tan piola. Que, según cuentan las malas lenguas, cantaba jazz en bares y era todo un picaflor en sus tiempos dorados. Que se quedaba dormido en la clase pero cuando despertaba no podías quitarle los ojos de encima. Todo lo adorable del mundo, concentrado en esa persona.
Y ambas desapariciones me pusieron mal, claro. Pero después, casi inmediatamente, la tristeza se trasladó. A los que quedan. A los que los lloran. A los que tienen que seguir acá, aguantando, viviendo con un pedazo faltante. El que muere es echado en falta, pero el que vive muere por dentro. La frase más triste del obituario no es el nombre, es "lo sobrevive su familia".
Me cago en la vida, caminito tortuoso de mierda.
Tonight's song: You had been loved - George Michael. Best served with: ni compasión, ni lástima, ni empatía. A sufrirla y olvidarse de todo, por un rato.
viernes, marzo 04, 2005
Valentine's Day
Esteban nunca recibió un beso ni escuchó un latido que no fuera el suyo. Su nuca, como tantas otras partes de su cuerpo, sólo sintió la caricia de su propia mano.
Esteban no conoce la historia del santo detrás del Día de los Enamorados.
Esteban está armando una carroza gigante con forma de oso de peluche rosa, con un corazón en la panza.
Esteban sabe hacer molotovs caseras. Suenan más bonitas que cualquier petardo del mundo.
Tonight's song: Summer's gone - Aberfeldy. Best served with: mover los hombros rítmicamente y sonreírse estúpidamente por haberte inventado un seudónimo tan falto de musicalidad como "Esteban".
jueves, febrero 24, 2005
Clavel del aire
Ferretería Ángel. Empezó vendiendo clavos baratos, que duraban tanto como feos eran los cuadros que sostenían. Prosperó cuando su padre se entongó con ciertos turcos que vivían en el barrio de Montserrat, lleno de casas viejas (sí, ya en esa época eran viejas) y veredas acanaladas, marroncitas.
Entonces, como era predecible, su padre se queda duro de un ataque al corazón, fruto quizás de lo mucho que extrañaba a las pieles olivas y lo mal que le caía el mate. Y Angelito, Tito, se tuvo que hacer cargo de todo, abandonando sus estudios de Ingeniería Mecánica, la carrera del futuro.
Si pasás por la esquina de Chile y Saénz Peña todavía la ves. Azul, ajada, fresca aún en el más torrido día de verano -quizás por el frío metal que la llena-, terrosa, polvorienta. Desangelada.
Tonight's song: I'm a loser - The Beatles. Best served with: conformismo.
miércoles, febrero 23, 2005
Ave César
Julio se levanta con los pies húmedos, le transpiran mucho; y con mal aliento, no importa cuánto se haya cepillado los dientes la noche anterior. Odia subirse al ascensor de la oficina y que su compañero de box lo salude, con olor a café rancio en la boca. Generalmente interrumpe el beso, rascándose la nariz con poco disimulo.
Julio almuerza pebetes, todos los días. Por un peso cincuenta su cuerpo obtiene todas las proteínas y lípidos que necesitaría para cruzar el desierto a pie, aunque sólo camine las tres cuadras que lo separan del subterráneo al departamento de dos ambientes en el que sobrevive. No le hace bien a la úlcera, se pasa el resto de la tarde con ganas de rajarse un gas, pero en cualquier momento entra Claudia, de Administración, y el box es un sucucho mal ventilado.
Julio mira para los costados y se mete el dedo en la nariz, saca un moco medio seco y lo pega debajo del escritorio. Se siente superior, tiene un secreto que nadie sabe, y no sabe que todos lo ven a través del vidrio esmerilado, que se adivinan sus movimientos, su índice morcilloso escarbando con fruición, rascándose el cerebro por adentro.
Julio ensucia los cuellos de su camisa muy rápidamente, tiene la piel y el cabello grasos, y no importa cuánto se refriegue con la esponja natural que le compró su esposa, a las dos horas de tipear en la computadora su ropa se vuelve sopa, su nariz comienza a brillar y su coronilla desnuda se perla de sudor.
Julio se saca cera de los oídos con la goma al final del lápiz, porque con la uña no llega. Así escucha mejor la música que escucha su compañero, en uno de esos compact disc que se escuchan sólo en la compu, que él no entiende de qué le sirven tenerlos así, si no puede escucharlos en la casa.
Julio tiene los dedos amarillos de nicotina, así también tiene los dientes. La barba le crece rala, despareja, pero tiene piel delicada y se lastima cuando se afeita seguido. Hasta hace poco se rasuraba la pelvis, le gustaba sentir cómo iban creciendo los pelos, cómo picaban obligándolo a tocarse el bulto del pantalón cada dos minutos y 38 segundos, aproximadamente.
Julio murió ayer. La esposa no le avisó a nadie y lo veló sola. No espera que pregunten por él hasta dentro de tres semanas, cuando los papeles comiencen a apilarse en su escritorio. Ahora debe estar bebiendo un té, dentro de su bata azul.
Tonight's song: Nowhere man - The Beatles. Best served with: corte de pelo que me acerca aún más al 90% de la masa argentina adolescente rebeldosa y encasquetada. ¿Por qué sigo haciéndome esto a mí misma?
lunes, febrero 21, 2005
Estratégicamente
O, puede ser, por qué no, que también sea un devoto adepto a la cultura de la miseria, pero con reservas. Las saca a relucir sólo cuando espera un rédito sentimentaloide y arrastrado de mi parte. Me gusta que me cuente sus dramas, pero fue poco sutil que me los entremezclara, descuidadamente, con una breve sinopsis de lo fea que se va poniendo su relación con la chica 10. Qué casualidad, me vuelvo vulnerable y de paso te comento que con mi novia está todo mal, de seguro estaré necesitando consuelo físico pronto, así que tu inconsciente acuse recibo y se vaya preparando.
The thing is, no me alcanza con ser tu paño de lágrimas, y estoy en condiciones de afirmar que te prefiero como confidente y amigo, como una buena charla de medianoche en el balcón, brisa fresca y mate con limón. The plot thickens, Mariana se desayuna con grandes verdades universales sobre las relaciones humanas y puede discernir entre el cariño desinteresado de alguien que firma "te quiere" con alguien que realmente lo siente.
Moving on, people, moving on.
Tonight's song: Beautiful Day - U2. Best served with: pararse en el De Gaulle a ver pasar aviones por tu panza.
sábado, febrero 19, 2005
Be careful
- Pero qué, me va a querer violar, me va a forzar a hacer cosas que no quiero. Tengo controlado ese asunto, soy una chica grande.
- No, por mí podés tener un hijo con el flaco, no me importa. Te lo estoy diciendo a otro nivel. Pensá que es como un boxeador, mañoso y viejo. Cuando quiera noquearte y tenerte destrozada en el piso, sabe dónde y cómo golpear.
- Pero no tenemos una relación en la que me pueda lastimar fácil, porque no somos tan cercanos. Nos pasamos libros, música, impresiones de la vida, una confidencia o dos.
- Precisamente por eso, no te vas a dar cuenta cuando te tire el gancho, porque no lo vas a esperar, no lo vas a ver venir.
- Me puedo cuidar sola, he tratado con gente más perversa que ésta. Además no es tan malo como parece.
- No, no lo hiciste. Sí, es tan malo.
- .
- Solamente te pido una cosa, ¿puede ser?
- Qué.
- Tené cuidado.
(Pasos zigzagueantes)
- ¡Hay una fuente con inscripciones que no puedo leer, y una piña gigante flotando en el agua! ¡Vengan a ver!
Mental illumination moment, gone. Mental slavery emancipation, terminated.
Tonight's song: Vicar in a tutu - The Smiths. Best served with: be careful, little naive butterfly.
miércoles, febrero 16, 2005
Life in wacko mode
Como rayos que entran por la frente y recorren el cuerpo, pero sin la
reconstrucción facial con injertos y Karina Mazzocco, the personification of
beauty as an abstract concept, morbosamente impuesta como hada madrina de
transformaciones externas a la esencia.
Qué difícil lograr articularlos con gran esfuerzo, y que tus interlocutores
entiendan perfectamente el sentido de lo que decís. Qué difícil que imaginen
lo mismo que vos ves de los ojos para adentro.
Qué difícil que valoren que pensar eso es lo único que te hace feliz. Qué
difícil es que comprendan que es una hermosa manera de existir, viendo
colores en una pared sin grafitar; escuchando perfectas melodías en el motor
de un colectivo, en el silbato del afilador; oliendo particularidades frente
a una panadería, un lavadero, una ferretería; sintiendo el frescor hacinado
y medio mentiroso del viento en el subte, cuando las ventanillas están bajas
y la modorra se desvanece; cantando en silencio, con la boca cerrada y la
lengua en movimiento, zumbando, silbando con falsetes cantos de pajaritos
que se apostan en el limonero de la vecina todos los domingos soleados.
Vivir con la certeza de saber que te creen un poco loca. Con la certeza de
saber que it is true that mads have more fun.
Tonight's song: Three little birds - Gilberto Gil cover. Best served with: leche con Nesquick.
Readin n Touchin
On the other hand, amistosos roces intelectuales, vía cold, harsh e-mail. Buenos deseos, tips vitales de gente que sabe más que una misma. Letritas negras, tipeadas rápidamente, sin detenerse en acentos, mayúsculas o la barra espaciadora que falla cada dos oraciones. Frases construidas de antemano, utilizadas en cualquier situación que lo amerite, hasta que son para una y claro, una se las apropia. Como diría Simone, esas frases no existirían si yo no las estuviera leyendo. Mechando anécdotas interesantísimas, para mantener el suspenso, las ganas de seguir recorriendo las líneas, y cosquillas absolutas en la panza, en las manos, en la garganta y en el pecho, sin necesidad de fluidos compartidos.
Platonic, that's my kinda love.
Tonight's song: PS I love you - Diana Krall. Best served with: "Re:" a morir.
martes, febrero 15, 2005
En el jardín
El grupito de las odiosas iba tomado de los brazos, para no separarse mientras desayunaban. El descastado tenía un hermoso privilegio dentro de su clase social: como no tenía apuro por sentarse cerca de nadie, puesto que nadie lo quería cerca, se tomaba su tiempo y estampaba en las hojas de papel barato un par de manos más que el resto. El bully tomaba la cabecera, enfrentado a la seño, y miraba con beatíficos ojos a sus retoños, a sus serviles monitos vestidos de naranja.
Las más inteligentes se sentaban cerca de "la casita"; al aviso de término del desayuno deberían ir a pelearse, con uñas, dientes y algún juguete plástico, por el vestido rosa y los zapatos de tacos, esos que toda la salita deseaba con fruición. Se desesperaban, corto mano corto fierro si no me lo prestás, pero hoy me toca a mí, siempre lo usás vos. Si hubieran sabido que en 20 años odiarían que las catalogaran de amas de casa...
- Mirá, tengo la hebilla de cordones de Flavia.
- Yo también la tengo.
- Pero la mía tiene todos los colores, la tuya es naranja nada más y aparte
está toda sucia.
- ...
- Acá nos sentamos con Magali y con Rosario. Andate.
- Pero las hamacas son de todos, aparte no las están usando.
- Pero las vamos a usar, así que salí.
- Bueno, si se van a hamacar dame los zapatos marrones.
- No, yo los agarré primero, ahora me los quedo.
- No podés tener todo, Nadia.
- Sí que puedo.
18 años después, todavía puede. ¿Cuántas Nadias despreocupadas y despóticas hay en el mundo? ¿What are the odds de que me toque laburar con una de ellas?
Tonight's song: Kindergarten - Faith No More. Best served with: a 10 year reunion, but 6 years later.
jueves, febrero 10, 2005
Sculp
mazapán. ¿Cómo puede ser que aún no haya esculturas de humo? Ya de por sí,
por su rara química, se hacen solas cuando dejás reposar el cigarrillo en el
cenicero, esperando que una buena idea caiga de ese cielo nublado y enojoso.
No hay dos iguales, and yet people only say that about snowflakes.
Si no hay viento, se continúan hasta donde los ojos pueden llegar, and yet people only say that about the horizon.
Alguien tiene que encontrar YA la manera de capturarlas, y hacerse con las
regalías.
Otro negocio redondo, circular, en volutas. Art not dead.
Tonight's song: Take the A Train - Diana Krall. Best served with: contar que fui al recital de Diana, just that.
martes, febrero 08, 2005
El meloso nuestro de cada día
11. 16. Am. Recién.
Ego. Booster. Gratis. Ayer. Insuficiente. Poco. Tuyo. Pero. Ajeno. Necesidad. Besos. Caricia. Nuca. Ver. te.
Y esa puta manía de nombrarme en todos tus escritos. Velada o directamente, imaginaria o forzadamente, aclarando como gran cobarde que sos que todo es ficción, por supuesto.
Nombrarme como quiero que me nombres, esa nomenclatura, ese título nobiliario calladito que ansío, que pienso que debería ser mío y es de otra, salvo en los textos. Ahí soy reina absoluta y mis virtudes se destacan con especial énfasis, contadas de la mejor manera; y mis defectos son disimulables y pequeños y poco importantes, porque cuando escribís te volvés más bueno. Sos mío cuando te leo.
Me duele la garganta, tengo fiebre de vos, y todavía estoy esperándote para que le pongas paños fríos a todo esto, porque ya estoy empezando a delirar. ¿Cómo ser objetiva con la historia que me contás, si es la historia que quiero vivir?
Tonight's song: Salsalinas - Luis Salinas. Best served with: ficcionalizarse.
Think, fast!
espontaneidad o la desmesurada impulsividad son valores que agregan a la
acción, la hacen más pura, más instintiva, más verdadera; y a la vez generan
un mayor margen de error y posterior potencial arrepentimiento.
Entonces, para condecirme con mi postura, debería seguir actuando por puro
impulso y reprimiendo, en lo profundo de mi nuca, esas garrasregret que
amenazan con treparse hasta mi coronilla.
Ignorance is bliss, dice un viejo dicho ya dicho. Las personas que no
sobreanalizan todo viven vidas más plenas, más seguras, porque el universo
de su entendimiento, su contexto, es mucho más reducido. Las variables a
tomar en consideración decrecen, la complejidad mengua y las decisiones se
tornan más fáciles de tomar.
Más segura, sí, ¿pero cuánto más rica? ¿Vale la pena la pérdida completa de
matices, de tangentes, de detours que lleven a nuevos caminos inexplorados?
¿Realmente vale la pena vivir en la inexorabilidad de elecciones ad
infinitum elegidas, de cursos que no se desvían, de rutinario aplastamiento?
¿Cuán libre es una persona que elige por impulso, si al fin y al cabo es
presa de esos mismos impulsos tanto como el pensante es preso de su cárcel
neuronal?
Por lo pronto, elijo no pensar mucho. El miedo a momentos en blanco en los
que la mente divaga y se retuerce en el pantano de los old issues se hace
cada vez más grande, y mi necesidad de reposar en las tranquilas y
transparentes aguas de lo predecible es imperativa.
Wait, acabo de decir que no quiero pensar? Shit. Estoy perdida.
Tonight's song: I wanna be sedated - The Ramones. Best served with: no sé, no tengo ganas de pensar con qué la escucharía.
lunes, enero 31, 2005
Here, there and everywhere
Del otro lado de Buenos Aires, un señor que ya dejó de preocuparse por dónde tira sus fluidos encuentra un nuevo recipiente para su simiente, porque el anterior ya está viejo y ajado. No le importa demasiado que de esa Mamuschka hayan salido réplicas genéticas exactas, así como no podría importarle menos que la metáfora se vaya a la mierda y trate a sus niños como muñecos con cerebro de madera. Siempre es edificante meterse en la feria vintage de la vida a buscar nuevas ánforas usadas para sentirse vivo, no?
Acá, en el Oeste, está el agite y myself, con una extraordinaria sapiencia para arruinarme la vida y atraer quilombos como imanes; así como para descreer con fundamentos visibles, casi empíricos, de las instituciones que rigen a la sociedad.
Debería dejar de nadar contra la corriente y empezar terapia, el blog se asemeja a un psicólogo babeando listas de supermercado sobre su anotador y me canso de estar atrapada en un eterno monólogo con el éter.
La distancia no desvanece las sospechas, la cercanía no solidifica las certezas.
Tonight's song: Why should I care - Diana Krall. Best served with: reflexiones y ropa para lavar a mano, a la orden.
jueves, enero 27, 2005
Them
Se encontraron para conocerse.
Se conocieron para sufrirse.
Se cogieron para desencantarse.
Se estancaron para desilusionarse.
Se gritaron para disminuirse.
Se pegaron para inculparse.
Se dejaron para liberarse.
Y se encontraron con otros, que nacieron para desencontrarse.
Le ponen el pecho a las balas, se arman un caparazón de tortuga Gody y se acurrucan dentro hasta que pase la balacera. Entonces, sacan la cabeza y con un cuchillo por lengua lanzan estocadas certeras que atraviesan corazones ególatras.
La cagada es que siempre odiaron el gusto metálico de la sangre.
Tonight's song: Shattered - The Cranberries. Best served with: reacciones adultas, maduras, inteligentes, tan mentirosas, tan dolorosas, tan asquerosas.
viernes, enero 21, 2005
A pedido
Aun me parece de mal gusto tocar este tema. Primero porque no creo que desde este humilde lugar electronicoso pueda hacer algo que cambie la situación. Segundo, porque no se sabe todo lo que pasa, pero se imagina. Tercero, porque es la misma cantinela de siempre, sólo que nos agarró con la defensas bajas y el espíritu navideño y susceptible en pleno crecimiento.
The way I see it, tres partes del mismo problema: básicas, simples, igual de descerebradas.
1. El público, la masa, the yellin' crowd. Si las versiones que circulan son ciertas, y aplicando una determinación pseudosalomónica, se lo merecen por pelotudos. Aún faltan un par de décadas para que la falla nutricional a nivel infantil que crece en grados alarmantes muestre su consecuencia más obvia: una generación entera de débiles mentales, como Forrests pero sin tanta suerte. Ya proliferan lo suficiente as to get a dance floor on fire and kill over 180 human beings. Entonces, descerebrados behind door Number 1! (no, don't get me started on the nursery/bathroom issue).
2. Ésos a los que se le paga por pensar y actuar coherentemente. Los empleados que nos gobiernan, que tienen la adorable tendencia de adjudicarse tanto atribuciones como dinero que no les corresponden. Los que cobran por el tremendo esfuerzo, similar al del trabajador portuario o el zafrero, de levantar una birome y presionarla contra una planilla de sueldos.
Ésos tienen reservado un 80% de la culpa, si es que echar culpas alguna vez remedió una tragedia. Podrían haberse dado una vuelta por los lugares que necesitan control, alguna vez, como hobby, en algún hueco entre el partido de tennis y las cenas en restaurantes glamorosos y seguramente entongados con sus mejores clientes. Ah, te olvidaste? Decidiste tomarte vacaciones? No importa, cuando vuelvas cerrá todos los locales potencialmente peligrosos 15 días para tratar de llevar a cabo lo que no hiciste en todo el año, María Julia Wannabe.
3. El que va a ir en cana porque es, además de semiculpable, el chivo expiatorio de medio país. El dueño del lugar. El que se entongó con los pertenecientes al segundo ítem, pero no tiene los contactos como para zafarla, porque primero se salvan el culo los números dos, después los tres y finalmente los unos. Que esta vez perdieron, mal.
Mucho me temo, y como varias veces se ha dicho, el argentino aprende por prueba y error. Como un nene chiquito. Hasta que no me quemo no dejo de joder con la cocina, hasta no electrocutarme seguiré metiendo el dedo en el enchufe, y si el perro me chumba es maravilloso, cada vez falta menos para que me muerda. Atalo con alambre, hasta que se rompa. Ahí, recién ahí, pensaremos en atarlo con algo más resistente. Oh, wait, y si no hay más que piolín de pizzería? Y bueh, a curtirse y seguir remando.
La gente armará revuelos, marchas reclamando justicia (me sorprende que pidan algo que ni siquieran saben qué es, jamás ha existido en esta Argentina en la que me toca estar), reclamará en los medios, algunos más permeables que otros, y se acallarán conforme otro suceso de similares características les robe protagonismo.
Y será, yet again, just a little bit of history repeating.
Mis respetos a los que perdieron seres queridos en Cromagnon, mis condolencias para todos nosotros.
Tonight's song: Requiem - Mozart. Best served with: silencio.
lunes, enero 17, 2005
Olla a presión
No sólo por el calor, cosa que sufro horriblemente. Aún en sueños, donde me cubro de supurantes llagas y la lengua me raspa espinosa contra el paladar y los labios se resquebrajan y el gusto metálico de la sangre refresca apenas esa sed incontrolable porque claro toda el agua se va inconteniblemente en mares y mares de transpiración salada que a la luz del sol pica aún mas y pegotea el pelo y la nariz sólo aspira vahos calientes de cemento, arena y hedor humano.
Hedor humano. El guarda del subte le aconseja al diariero del subte que se bañe a la noche, cuando llegue a la casa, "total ahora te vas a chivar todo igual".
El señor cuarentón y panzón y pajerón que viaja parado al lado mío es del mismo pensamiento, si es que la cabeza le da para pensar en más que en mirarme las tetas y tratar de apoyarse contra mi hombro, estando el pasillo vacío. La lengua rosada, violeta, de loro, de hiena, da vueltas por los labios y deja caer baba burbujeante que se confunde con ríos de sudor que bajan de su frente, mientras sus ojos de cochinillo tratan de auscultarme sin ningún disimulo.
Los bebés lloran, los nenes se quieren sentar, los viejos salen todos a la calle, la presión me baja, me baja, me baja y ya no tengo ganas de tratar bien a la gente. Vayanse todos a la reputísima madre que los parió, hormigas sin cabeza en un wok gigante a fuego vivo. Ejército sin general de ovejas molestas, berrean y berrean y se conforman y bajan la cabeza y salen a tomar fresco a la puerta y las piernas varicosas se les siguen hinchando porque por esas venas corre el conformismo. Doñas Rosas de mierda, viejos pajeros, pendejos caprichosos, el mal. El calor del mal.
(El verano me pega para el orto, perdonen. Soy un ser otoñal, me dijeron, y tienen tanta razón).
Tongight's song: Hace calor - Andrés Calamaro. Best served with: la segunda de enero en el palacio de hielo en Islandia, anyone?
miércoles, enero 05, 2005
Febrerista
Hordas y hordas de niños hormonales quinceañeros pasean sin rumbo por las mismas seis cuadras céntricas, mirando los mismos negocios, coqueteando con los mismos tarjeteros, yendo a los mismos boliches a escuchar la misma música todos todos todos los días, todas las noches. Se tocan, se besan, se empedan, se encuentran, se pierden, se enamoran fugazmente y fugazmente se desenamoran.
Dos primas de catorce años se besan entre sí mientras mi hermano de la misma edad mira, y yo pienso a dónde carajos hemos ido a parar, si yo a esa edad jugaba con Barbies y fantaseaba con mi primer beso a la luz de la luna en un asalto, que Sergio K siempre tan bonito me dijera rojo en el semáforo.
Y todos vestimos iguales, las mismas polleras, mallas, ojotas. Que uso no como símbolo de status o pertenencia a alguna etnia en especial, sino porque es el único calzado aparte de las zapatillas que no me ampolla los pies. Pero el de la carpa de al lado no lo sabe, y asume. Como asumo yo, que veo a las chicas jugando al voley torpemente y pienso que deben ser bastante boludas para reírse así y revolearse arena.
Parte de la horda. Nunca estuve tan cansada de pertenecer. Me vacié de sorpresas. Enterré mi capacidad de asombro al lado del palo de la cancha. O me la olvidé colgando de la red, al lado de la remera que me saqué para que el sol me toque, el mismo que me pintó de rojo. Todo es tan chato, tan aburrido, tan falto de emoción. Y por primera vez siento que no tengo la capacidad de cambiarlo, porque sencillamente no tengo a quién sorprender, ni siquiera a mí misma.
Cómo ODIO el verano.
Tonight's song: Waiting - Green Day. Best served with: mind-numbing song que está sonando por cuarta vez consecutiva en este locutorio. Perfectamente acorde al momento, if u ask me.
domingo, enero 02, 2005
Año en blanco
In the meantime, casi 200 personas dejaban de respirar entre bocanadas agónicas y desesperadas, en la oscuridad, en el calor extremo, mejillas pegadas al piso y cuerpos pateados, pisoteados por los pocos diablos que pudieron salvarse.
Maravilloso 2004, sí.
In the meantime, 200.000 dejaron de respirar tragando agua enlodada, invasiva de todo espacio, todos los orificios, no hay hacia dónde correr.
Maravilloso 2004.
Humanidad y su puto ombligo egoísta.
No sé hasta qué punto el instinto de supervivencia hormigueril nos hizo más fuertes que cualquier otra especie. No sé hasta qué punto ese instinto no es un eufemismo de egoísmo, puro, pleno, hambriento y babeante. No es buscar lo bueno dentro de la mierda. Es no ver la mierda hasta que no te tapa la nariz.
Maravilloso 2004.
Tonight´s song: High and dry - Radiohead. Best served with: reflexión post año nuevo, que prolly será bastardeada por algunos, pero que me mantuvo ocupada la cabeza hasta ahora.
jueves, diciembre 30, 2004
It´s the most wonderful time of the year
Todos saben que mi viejo tenía razón. Mi gen de contadora pública está haciendo lo imposible por hacer el consabido balance de fin de año, y mi gen de "creativa publicitaria loca, loca, loca" se deja hacer.
Está advertido, esto me interesa sólo a mí (oh, wait, como casi todo mi blog) así que puede ir preparando el matambre así aprovecha el tiempo. ¿Qué se piensa, que la conexión a Internet la pagan los camellos de los reyes magos?
Entonces:
* a mis 21 abriles conseguí un título de Licenciada que pertinentemente introduciré en mi ano.
* así también conseguí un diploma que carece de cualquier validez legal que dice que soy una chica creativa, pero junior. Aún así no cobro lo que debería.
* pasé buena parte del año obsesionada con un muchacho que no me correspondió en sentimientos.Hurgueteé en viejas puntas para paliar el dolor. Me equivoqué mucho.
* tuve sexo casual en una terraza con una persona que conocí esa misma noche. No lo llamé nunca más.
* conseguí laburo de lo que me gusta. Me negrean bastante.
----Empezó mi fiesta de despedida. Este post será terminado al amanecer, con las correcciones pertinentes.
Terminó mi fiesta, viajé a Gesell, es 2 de enero y recién ahora me atreví a salir de esa casa tan fresquita y tranquila para encerrarme en este locutorio acertadamente denominado "El pionero". Correcciones, agregados, apostillas al balance:
* conocí a un chico que en otro momento de mi vida me habría llenado bastante, pero es tan parecido a mí que no sólo me asusta sino que no me sorprende.
* dejé de hacer deporte y toda esa ansiedad contenida se tradujo en pitadas de veneno.
* mi viejo se operó de tiroides después de haberse enterado de pedo. Mi vieja tiene enfisema, almost on purpose.
* en cómodas cuotas le pierdo el respeto a mi profesión, como si hubiera laburado en esto 20 años seguidos sin vacaciones.
* me permití quebrar una sola vez este año, cuando ví repetirse yet again la historia "girl puts a lot of effort, yet she's underestimated and consequently dumped". Podría escribir un guión entero sobre esto, tengo incorporadas las muletillas, las excusas, los lugares comunes y hasta el final predecible. My life wants to be a Kaufman script, but I end up living inside a cheesy B movie.
* me acosté con el rockstar yet again, es gratificante saber que siempre hay una punta de satisfacción, no strings attached, y resulta tan tan cómoda.
* hay tanta tanta gente acá, y yo tengo tan pocas ganas de conocerla... Oyster mode on, till further notice.
Tonight´s song: Doo Wop (That thing)- Lauryn Hill. Best served with: second parts.
martes, diciembre 21, 2004
Someras Pautas para Elegir un Patrón de Acción
· Conociendo todos los escenarios posibles, à la Borotti.
· Posibilitando que la parte demandante (de atención, que en este caso sería yo, su fiel servidora) comprenda hasta qué punto puede sostener dicha demanda y hasta qué punto debería dejar de romper las pelotas.
· Sentando las bases de cuota relacional por semana, estipulando claramente duración de encuentros en persona física, segundaje exacto de llamadas telefónicas interlaborales y bytes a consumir en programas de mensajería instantánea. Quedan fuera de este inciso los mensajes SMS, los cuales se debitan aparte.
· Estableciendo una enfática, categórica e irrefutable restraining order a cualquier sentimiento de susceptibilidad despertado por estas normas de convivencia, continuando la misma en estado telepático hasta nuevo aviso.
Tonight's song: Where do we go from here - Seven and the Sun. Best served with: wake up and smell the coffee.
viernes, diciembre 17, 2004
A mistake
Y una, como no podía ser de otra manera, termina enganchándose con el fundador y adepto número uno de la cultura de la miseria. Claro, siguiendo esa línea filosófica de despotricar contra algo con lo que eventualmente se verá relacionada, de la manera menos feliz.
Victimization time, horas extra. Todo esto empezó gracias a su carácter tan alegre, animoso, lively, colorful. A pesar de sus implicancias, el modus operandi por naturaleza era ponerle garra y una sonrisa (o media, o una ligera subida de comisuras) a la vida. That, in my country, is a major turn on.
Y de repente, te empezaste a sentir cómodo cuando los demás empezaron a sentir no lástima, ni compasión, sino empatía. “Pobre, cómo trabaja. Pobre, qué mala suerte tiene, che, qué meado por la logia de los Elefantes Invisibles.”
La búsqueda de empatía, mi estimado, es una de tantas muertes lentas. Le siguen, en orden de importancia (o de virosidad) el conformismo, la humildad inventada y tantas otras cosas ruines y corruptas.
El punto de todo esto es que no sé cuán segura estoy de poder aguantarlo. Porque para empática tengo a mi vieja, para conformista a mi papá y para humilde de mentira me tengo a mí.
Necesito un tiempo on my own, dijiste (hiciste, bah, sin avisar, all of the sudden like everything you do). Y yo te entendí. Pero que lo entienda no significa que lo aguante, ni que me caiga bien, ni que comparta este modo de solucionar tus “problemas”. Un tiempo para vos es un tiempo para vos only. Es decir, no juntarse con amigos, ni compañeros, ni chica-que-eventualmente-me-como-porque-se-regaló-en-bandeja-de-plata.
Si lo escribo en el blog y no te lo digo es porque no es momento de llenarte la cabeza. Y porque no soy nada tuyo para reclamarte nada tuyo. Y si lo que te molesta es que se entere todo el mundo, eh bueh. La mirilla a mi vida en forma de pseudodiario íntimo quinceañero venía con el paquete. Estaba así cuando llegué (cuando llegaste).
Ya me acostumbré a que mi personalidad asesine mis relaciones, a celarme a mí misma a falta de un segundo que lo haga. It's a "Look, look, that girl is eating herself alive, and she's likin it!" kinda thing.
Tonight's song: A mistake - Fiona Apple. Best served with: eso que nunca quiero hacer, una cita textual:
I'm gonna make a mistake-
I'm gonna do it on purpose
I'm gonna waste my time
cuz i'm full as a tick
and i'm scratching at the surface
and what i find is mine
and when the day is done, and i look back
and the fact is i had fun, fumbling around
all the advice i shunned, and i ran
where they told me not to run,
but i sure had fun,
so I'm gonna fuck it up again
i'm gonna do another detour
unpave my path
and if you wanna make sense
whatcha looking at me for
i'm no good at math
and when i find my way back
the fact is i just may stay, or i may not
i've acquired quite a taste
for a well-made mistake
i wanna make a mistake, why can't i make a mistake
I'm always doing what i think i should
almost always doing everybody good
why-
do i wanna do right, of course but
do i really wanna feel i'm forced to
answer you, hell no
i've acquired quite a taste
for a well-made mistake, i wanna
make a mistake, why can't i make a mistake
i'm always doing what i think i should
almost always doing everybody good
why-
Oh Jebús, este post me va a costar tan caro...
domingo, diciembre 12, 2004
Look what you've became
Que atraviesa el fondo de su casa para bajar ese mail que espera tanto y que nunca llega, y en el ínterin se da cuenta de lo bella que está la noche, las flores de mamá in bloom, la ropa lavada hace poco que descansa sobre la soga e inunda todo de aroma a limpio. Lo suficientemente fresco para poner la piel de gallina, más no para taparse los hombros.
Que anda necesitando mimos hace rato, porque la tienen medio neglecteada, y cuando le prestan algo de atención es una atención de compromiso, cansina, rutinaria.
Que antes que salir preferiría un kilo de mousse de chocolate y un coqueteo interesante con un portapene a la luz de las estrellas, oh so vivid tonight; instead of encerrarse en un bar a fumar como desquiciada y beber cerveza que sólo la obligará a correr al baño en el que nunca hay papel cada 20 exactos minutos.
Contame algo lindo, entreteneme, reíte de mis chistes, llamame, dame bola, escribime, cantame una canción, mostrame fotos, llevame al cine, al teatro, a algún lugar lejos de esta realidad aplastante. Porque si no hacés nada de eso, ¿para qué te quiero cerca? Oh, wait, ni siquiera estás cerca.
Creo que ando necesitando vacaciones de mí.
En otro orden de cosas, volvía del laburo el otro día y cerca de la estación Retiro del San Martín muchachos vestidos con uniformes deportivos y zapatillas Nike último modelo vociferaban "La Razón, a voluntad, La Razón, a voluntad" mientras enarbolaban noticias gratuitas. Ahora entiendo todo.
Tonight's song: Son of a preacher man - Dusty Springfield. Best served with: me estoy poniendo autorreferencial otra vez. Fuck.
viernes, diciembre 10, 2004
Smokechronism
La gente, en un ambiente adecuado y con condiciones climáticas favorables -léase época de finales- fuma al mismo tiempo. Just imagine, más de 100 monos vestidos de seda Bensimon, alzando sus muñecas al unísono (pero sin sonido, o quizás con la tenue percusión de los encendedores y los ringtones oh so cool) y llevando el cilindro de cianuro a sus bocas de por sí puchereadoras, acostumbradas to get everything they want, desde que eran pequeños.
Una especie de ritual neocelandés (la mitad de ellos son rugbiers consagrados, eso salta a la vista) pero mucho más glamoroso. Las niñas se pasean en sus stilettos rosa chicle de $600 el par y sus calzas negras, mientras los muchachos ostentan sus chombas Tommy Hillfiger y sus mocasines de pura gamuza, que crece libre o no tanto en los campos de papi.
No creo que los míseros arbolitos en macetas (sí, en macetas cuadradas, como para mantener una coherencia en la estructura de pensamiento, vio) den abasto para transformar esta nebulosa de nicotina y alvéolos escupidos en microgotas en aire puro. And even if they do, they still have to deal with the other dark Knight, the one who comes from the grey lands of 9 de Julio.
Así y todo, estamos certificados internacionalmente como una universidad libre de tabaco. Ironic, since kids go smoke by the emergency exit most every night. El rector aún tiene dos ojos, gracias a Dios.
El lunes dejo, el lunes dejo de fumar. El martes vuelvo, el martes vuelvo a agarrar el vicio.
Tonight’s song: Smoke gets in your eyes / Frank Sinatra. Best served with: estar al pedo un jueves en este antro del diseño y abrir los ojos, cual Leono, más allá de lo evidente.
martes, diciembre 07, 2004
Prom Queen Wannabe
Y rezará por que no pasen la canción de Fito Páez, o la de los Enanitos Verdes, o cualquier cosa remotamente Río Estudiantil. De seguro se sentará un buen rato en la escalera a fumarse un par de puchos y tratar de digerir que no deberá levantarse a las seis de la mañana nunca más. Se sentirá feliz por eso, tendrá la boca inquieta, buscará satisfacción somewhere. Vendrá el ineludible momento de introspección profesional, repasará todo lo que no aprendió en cuatro años, se acomodará el pelo en una cola de caballo nada sexy y verá como los vestidos ochentosos bailan a su alrededor, al son de 99 Red Ballons.
Intentará repartir su atención entre 14 grupos de relación distintos, porque siempre fue una chica bastante dada. No lo logrará, y le será recriminado el miércoles, que es feriado pero es día laborable para las quejas amicales.
De seguro romperá su vestido, perderá la gasa que tapa sus hombros y será castigada por llevar su morral negro en vez de una carterita de onda. No le importará. Tendrá una buena noche.
Y el miércoles despertará con la boca pastosa e inflamada, los ojos hinchados y los pies a la miseria, preguntándose dónde dejó sus 21 años.
Tonight's song: Dancing Queen - ABBA. Best served with: una glamorosa bienvenida a la adultez, pero por la puerta trasera.
viernes, diciembre 03, 2004
En la sección Dedicados de FM Verrrga...
"Juan, vos me matás".
Es la frase que se usa en casa cuando mi viejo o mis hermanos resuelven algún problema cotidiano a fuerza de ponerse en personaje "Oso que arregla todo" (ok, si no vieron el dibujito animado no van a entender la referencia, pero no importa).
Y a la vez, me sirve para rendir algo así como pleitesía a una niña de 30ypico de años, hormonal, adolescente, ególatra y celosa que es mi profesor de redacción publicitaria. Que sabe que lo prefiero, y sin embargo me hace escenas dignas de culebrón venezolano puesto que en este sucucho lo nombro a Rolo, su Face-off, y no a él.
Ahí tenés, Juan Faerman, ya te nombré, ya te dije que sos mi prefe. Ahora empezá a temer las represalias, éste es un blog extremadamente popular y el mundillo publicitario lo lee con avidez, por eso me llueven ofertas de trabajo de todos lados.
Listo, volvemos con nuestra programación habitual de cuentitos mediocres y reflexiones pasadas de sueño en instantes.
Tonight's song: Sentimental Mood - St. Germain. Best served with: beautification weekend, well deserved and yet so wasted, since Andrew is in town.
jueves, diciembre 02, 2004
Mad Talk
Pensarán que no les gusta, que para charlar se tienen a ellos mismos,
sentados dentro de sí mismos en el mismo subte, con las mismas alpargatas
roídas y las medias dobles que esconden várices de tanto caminar.
Pensarán que hilan historias incoherentes, falsas, llenas de inventos
inverosímiles que nada tienen que ver con ellos, la gente "cuerda".
No pensarán que son personas que ven el mismo mundo, la misma calle, el
mismo cartel de "C. Pellegrini, combinación con líneas C y D" e imaginan que
los empleados del subte son todos entomólogos graduados que lograron atrapar y
amaestrar luciérnagas, y por eso, claro, piden aumento de sueldo.
Que ven al ciego que estoicamente toca su acordeón en el medio de las
escaleras, que saben que vive improvisando porque nunca aprendió, que
siempre está sonriente porque tiene el secreto más lindo de todos. Que ve
las notas, que se le confunden con los perfumes, las pisadas, el ruido a
monedas que nunca caen en su boina gastada y a tacos apurados, y todo eso
empuja las comisuras hacia arriba, inevitablemente.
Que recuerdan tantas cosas que por algún lado les tiene que salir, y mucho
no les importa que alguien las escuche. Que sienten cuando los ignoran,
cuando los miran con extrañeza, cuando voltean la cabeza o se hacen los
dormidos, cuando cambian de asiento sin la menor sutileza, cuando ponen cara
de asco o de fastidio. Y eso es lo único que no entienden. Qué manga de
anormales, andar viajando parado cuando al lado mío hay un asiento libre.
Y aún así, la gente todavía no conversa con los locos.
Tonight's song: Crazy - Aerosmith. Best served with: tener una de las
charlas más interesantes en mucho tiempo.
jueves, noviembre 25, 2004
Te toy miraaaando
Algunos por culpa propia, otros por recomendaciones ajenas, esta gentuza me restringe y no me deja decir todo lo que me venga en gana.
Así, es como si uno se levantara y se hiciera una paja mañanera todos los días del señor, sólo para darse cuenta, un martes cualquiera, que la ventanita del baño da a la casa de las mellizas que religiosamente se despiertan para reírse de vos.
Este proceso masturbatorio y masoquista que pretenciosamente se llama blog va llegando a sus últimos estertores. No creo que valga la pena que para probar cuántas metáforas puedo apretar en una sola oración, me pierda de cosas que me hacen bien.
En realidad puede que también lo lea gente del trabajo. Y probablemente me arrepienta de escribir esto que voy a escribir, pero alguien tiene que decirlo. No, no se puede laburar con vos, nena. Sos mimada, no sabés qué carajo querés y que me encapillen de esta manera por un laburo mal brifeado desde el principio me da por el forro del culo. Entonces, spoiled little fuck, curtite.
Pregunta: ¿qué onda esas barras de metal que tienen todas las pizzerías en las ventanas? ¿Es una especie de logia de la barra? ¿Es para agarrarse e inclinarse mejor cuando la muzzarella decide salir por el agujero menos agraciado?
Perdón, es una sarta de incoherencias esto, pero necesitaba descargar tensión (no tengo puchos y estoy enfrente del monitor -insert Twilight Zone theme-).
¿Qué? ¿Querías una historia original, un tratado de literatura bloggeril? No, no soy tan pretenciosa. Curtite vos también.
Tonight's song: The dark side of the moon - Pink Floyd. Best served with: con lo que quieras, ese es un temazo de un discazo. Si lo ponés mientras cortás el pasto, ves cosas raras.
lunes, noviembre 22, 2004
Felicitud
Y todo para qué. Para no fallarles a los genes, que la empujan a dedicarle tiempo cerebral al bad guy, al que te hizo sufrir como una maldita condenada buena parte del año. Y una busca y rebusca en los archivos, y el círculo vuelve a empezar, porque los dos teníamos problemas pero éramos demasiado superados como para contárnoslos.
Entonces, claro, conversaciones glamorosas de perfectos irónicos, de perfectos desconocidos. Palos infundados, latigazos gratuitos y peleas. Peleas. Yo era la pendeja, él era el niño grande con ínfulas. Ay, con lo que me gusta discutir.
Es por eso, claro. La faceta belicosa se me antoja más cómoda que la dulce, toda la vida. Y el desafío, también. La constante cuerda floja en la que hacía caminar a mi ego. Good times.
Porque es así. O me das un easy going guy con el que yo pueda dejar de pensar en mis complicaciones, o me das un manojo de problemas inventados -o no tanto- para que trate de resolverlos. Ahh, el desafío.
La faceta de justiciera pragmática también me queda cómoda. Nada mejor que aconsejar a los demás cómo vivir la vida, as long as the counselor no tenga idea cómo resolver la suya.
Y mientras hago tiempo para esperarlo en el patio, prendo un pucho y pienso que no lo merezco. Este chico es tan bueno que no merece que juegue con su mente. Prefiero un perverso que juegue con la mía, right?
Tonight's song: Nice guys finish last - Green Day. Best served with: las nefastas implicancias de ser una inconformista de mierda, una apresurada de cuarta, una negada a la completud de la felicidad.
miércoles, noviembre 17, 2004
Smoke in the face
Vos, sin embargo, tenés un enfisema que te come por adentro y mientras me lo contás te fumás el 25to pucho del día. Tu apuesta es mucho más grande y no sabés calcular probabilidades.
¿Qué carajo te causa tanta gracia? "Cuidenmé mucho, no sé hasta cuándo me van a tener", me decís mientras me servís la ensalada. ¿Cuándo fue que te volviste tan morbosa?
Tonight's song: Te vi - Andres Calamaro & Fito Paez en vivo. Best served with: la catarsis hace su regreso triunfal caminando sobre las brasas tibias de pulmones perforados.
martes, noviembre 16, 2004
Muta en Mute
Durante sus bizarras transformaciones la niña sufría mucho: su pequeño cuerpo no soportaba la dicotomía de su mente adulta, encerrada, censurada, agredida. Entonces, gritos que aullaban por sí solos “¿Para qué me tuviste? ¿Para echarme en cara que me trajiste? ¿Que todo te lo debo a vos? ¿Es que no ves que dejé de ser uno de tus espermatozoides hace rato? ¿Preferís que me eche debajo de un puente, panza arriba, a ver pasar la vida entre faso y faso? ¿Te duelen mucho las manos de destrozártelas laburando, aunque después te quedan fuerzas para agarrarme de los pelos cuando el que se transforma en un nene sos vos?”
Es que esas cualidades son genéticas. Es que tiene miedo de que a su íncubo le pase lo mismo.
Hoy leí que Angelina Jolie dijo que sabe muy bien cómo darle placer a las mujeres. Ok, a step closer to my dream. Si voy a experimentar, que sea con Labios de Churrasco Jolie (o Fiona Manzana, o una tripleta entre las tres). Nevertheless, qué grossa es esta mina. Qué panzada me haría (esto de la abstinencia por falta de tiempo está jugueteando con mi mente).
Tonight's song: Criminal - Fiona Apple. Best served with: hoy salió incoherente, lo cual es coherente con el resto de mi cotidiana incoherencia. Nadie nació making sense.
lunes, noviembre 08, 2004
Dead woman walking
Así, el diariero sabe que como caminás pegada a la pared sos una persona introvertida, callada, con un mundo interior riquísimo que casi nadie conoce. Muy distinto es si a la vez que caminás vas acariciando la pared, o dándole golpecitos, como comprobando siempre que estás cerca de la metafórica muralla protectora. Eso, el psicólogo del cuarto efe lo denominaría conducta obsesivo-compulsiva.
Si, en cambio, caminás por el centro exacto de la cinta de cemento, sos una persona aparentemente equilibrada, extrovertida pero recatada, ciclotímica pero pseudoconstante. Si sos voluminosa físicamente, también puede que bloquees el paso a los demás peatones con derechos, pero ese es otro tema. El florista del puesto azul sabe que sos segura de vos misma, que caminás con paso firme y decidido, hundiendo los talones en la acera como si con ello dejaras algún tipo de manifiesto.
Si caminás peligrosamente cerca del cordón, el portero del edificio de tu amiga se da cuenta de que sos una aventurera sin escrúpulos, que todo en la vida te importa un reverendo coño y que mientras la estés pasando bien y la adrenalina haga su recorrido, el mundo es un lugar feliz. El viento de los autos que te rozan te hace recordar la libertad de una playa desierta, de una montaña escalada con mucho esfuerzo. La línea gris oscura de la vena más gruesa de la calle es una tentación constante, una apuesta a que el chico del bolso no se va a dar vuelta justo cuando vos estés pasando, empujándote a la brea y los baches mientras el tachero de turno se muerde la lengua y tensa los hombros.
Si caminás en zigzag tuviste una buena noche, o de tanto caminar te salieron callos.
El punto importante se suscita cuando independientemente de cómo caminás y todo lo que de allí se infiere, no sabés a dónde vas. Y en vez de detenerte a preguntar, a pedir algún tipo de ayuda, vos le das para adelante, acumulando millas en algún programa inventado por los mismos genios que le dieron nacimiento a la Cafiaspirina y al Speed.
Cada paso es la meta, decía Borges.
Camine, señora, camine, decía Lita de Lazzari.
Tonight's song: Foolish games - Paz Linares' cover. Best served with: sentarse en una entradita de edificio y fumarse un pucho tranquila.
sábado, noviembre 06, 2004
En sorbe cida
El loquito de la paja, lo llamaban despectivamente los pingüinos ansiosos de propina.
Lo que no sabían es que cada sorbete contiene todas las palabras que la gente no se anima a decir. Todas las que no salen, las que mueren en los silencios incómodos y cobardes cuando la gente se esconde tras el vaso. Como un caracol, el loco metía los sorbetes en su oído y escuchaba con atención.
No sos vos, soy yo.
Conocí a otra persona.
Vámonos a vivir juntos.
Tenés un pedazo de orégano entre los dientes.
Tapame que entró mi ex por la puerta del frente.
Me estoy haciendo pissssssss.
Tierra tragame, tragame ya.
Tendría que haberme pedido el licuado con leche.
Dios, no hables más de trabajo.
Qué lindos ojos tenés.
Me ponés nerviosa cuando me mirás fijo.
Me gustás tanto.
Tonight's song: Pale September - Fiona Apple. Best served with: dejar de guardarse las cosas, que para algo están los momentos que las empujan.
viernes, octubre 29, 2004
Good Day Sunshine
Le pica tanto la espalda. De seguro ese colchón de figaza de pan alberga pequeñas pulgas que no alcanza a ver, pero que alimenta todas las noches. Podría montar un circo en miniatura, si tuviera la paciencia de amaestrar todos los bichos que pululan por su habitación.
Con pasos dormidos camina hasta el baño común, cuya puerta está cerrada la mayor parte del día. Se saca el calzón de la raya, rascándose en el ínterin. Todavía tiene la boca pastosa del Uvita de anoche, debería haberse lavado los dientes pero la almohada y el bajón tiraron más.
Sale la vecina gorda de los pelos encarnados y los zoquetes arratonados, restregándose las lagañas con demasiada fruición para la hora de la mañana. Detrás de ella, un vaho de mierda de verdura recorre el vacío y le impregna las fosas nasales recién levantadas. Huele a vagina vieja, piensa, mientras aprieta el pomo del dentífrico -cómo odia que la gente lo llame dentrífico-. Se rasquetea los pocos dientes que le quedan con ahínco y escupe una espuma amarillenta, que se posa al lado del escupitajo de ayer, y el de antes de ayer. Además de entrenador de bichos debería ser artista dadá.Baja la tapa del inodoro y mea. Moja a propósito todo el borde, una especie de ofrenda al próximo visitante incontinente. Jala de la cadena, que grita un grito ronco y ahogado, regurgita un poco de agua y se acalla. La mierda de la vecina prevalece, estoica. Ahora tiene un gallardo y tintineante amante hasta que el casero los asesine con la sopapa, como Montescos y Capuletos escatológicos.
Vuelve a la habitación, se calza los mismos jeans que usó toda la semana, que ya huelen rancio; elige la chomba menos agujereada, menos desvaída; las únicas zapatillas y un rompevientos que pretende burlar el frío y es sólo una humillación de nylon. Y sale a la calle, a ver si le cae una changa del cielo. El mercado del arte siempre fue jodido.
Tonight's song: Money - Pink Floyd. Best served with: divagues vívidos en momentos muertos.
lunes, octubre 25, 2004
Boca rasposa.
Tapas, tragos, cervezas, música chill out en un bar cool en el que supuestamente debería sentirme cómoda, niños bonitos de pañuelos al cuello y flequillos al costado, barmen de rastas y nombres con onda, sillones de cuero blanco y un muchacho con barba de dos días que tardó pero que lo valió.
Noche de sábado.
Volveremos a nuestra programación habitual de constante queja contra la realidad en breve, cuando deje de disfrutarla.
Tonight's song: Redemption Song - Lauryn Hill & The Wailers. Best served with: besos de dentífrico y Baileys (Cornyness quota exceeded).
sábado, octubre 23, 2004
Rodillas raspadas.
Qué ojos, qué pestañas, qué espalda, qué cola había en el
Cine predecible, Gael transvestido invertido embebido en sus propios ojos verdes.
Yo con un chupetín de cereza (que no mucha gente reconoce a simple vista), él con una comida japonesa de onda que no se terminó porque la comida para impresionar es sólo para mostrar y no para degustar.
Lances de butaca a butaca, abrazos un poco forzados. Vamos a tomar algo, ¿no?
2x1, speed con vodka, con whisky, con puchos. Cómo te como la boca, ensaya. Qué ricos son tus besos. Qué lindo lunar. Qué típico.
Bueno, me voy. Te llevo. Nah, dejá, no me gusta ser la niña who gets carried around. Bueno, te acompaño a la parada. Primero tengo que ir al baño. Vamos al departamento de mi vieja, ahí hacés tranquila.
El departamento tiene una terraza cerrada. Un piso 9, transpirado, jadeante, caliente, abierto, jugoso, culpable, divertido.
Noche de viernes.
Tonight's song: Extraordinary Machine - Fiona Apple. Best served with: estrenos a la orden del día.
sábado, octubre 16, 2004
De BMW a Motorola: la teoría de la máquina como sustituto/idealización del pene en el siglo XXI.
Horario: 23.10 hs.
Horario de salida del tren: 23.30 hs.
Breve sinopsis: apago el pucho y me siento en un asiento de 4, empatada contra un chico que lee callado. A los dos minutos, y CON MEDIO TREN libre, dos muchachos, en sus 20-22-24 años (por lo menos es lo que aparentan físicamente) se instalan bajo el pretexto "No vamos a encontrar asientos más adelante" (doh, a menos que te guste sentarte sobre los tibios e invitantes muslos del maquinista). Hasta ahí, nivel de estupidez habitual. Nothing's gonna change my world... sarasa.
3, 2, 1, GO:
1º. LAS RISITAS. De hienas con limitaciones mentales, de las que van a Special Ed. Histéricas, cómplices, de pizzería barata y cerveza Palermo.
2º. ¿QUIÉN LO TIENE MÁS GRANDE?. Momento de desenfundar, caballeros. ¿Cuál será el más funcional? ¿El que más capacidad de mensajería tiene? ¿Cuál tiene más crédito? El que tenga más de 65000 colores en pantalla tiene ganada la batalla.
3º. LAS DESAVENENCIAS EN LA COMUNICACIÓN CONTEMPORÁNEA.
- Distancia promedio, calculada a ojo, entre el emisor y el receptor: 0.5 metros.
- Nivel de ruido ambiental: medio. Surgiendo de la fuerza de rozamiento de las ruedas y las vías, más algunas conversaciones aisladas, y la ocasional bocina. Además, el ruido no representa un problema debido a sus particulares timbres de voz (véase punto 1, "Las Risitas")
- Necesidad de chatear con los aparatejos infames, discutiendo a viva voz cuánto crédito consume: Nula.
- Los dos muchachos son susceptibles de convertirse en material inflamable, reciclable y reutilizable como relleno en el cinturón ecológico.
- Con el pene pequeño, lo más lógico es comprarte un auto importante. El celular es la opción de la clase media aspiracional.
- Haber llamado a mi vieja con mi celular, para avisarle a qué hora llegaba, y que me miraran como si fuera un bicho prehistórico porque tengo un StarTac viejo, analógico, sin agenda ni mensajes de texto; fue acertado. Así también lo fue preguntarle a mi madre si el uso de celular afecta a las neuronas, con lo cual se sintieron inmediatamente tocados y fui calificada de ortiva. Like I care.
- Tengo miedo de lo que pueda pasar de acá a 10 años. La juventud viene cada vez más estúpida. Sí, estoy tratando de no incluirme, pero no me sale.
lunes, octubre 11, 2004
Sacate II
En otro orden de cosas, quisiera aclarar que el post anterior era puramente aspiracional, nothing actually happened y sigo como cuando llegué de Europa.
The good: chicaneos varios con un morocho bonito, mirando flores metálicas y cielos grises.
The bad: que un rockstar wannabe se coma a un aristogato (y que ese aristogato nunca seré yo).
The ugly: que vos, infradotado mental, te hagas una paja apoyándome mientras salto con Catupecu Machu. Mi querido, Ferro rebosa de yuyos donde descargar ácido láctico. Be gentle.
C'est tout, lately no tengo mucho que decir, sólo quería dejar prueba de vida y esto es más fácil que enviar trozos de mi cerebro en Ziploc a las casas de todos ustedes.
Dos o tres cosillas:
- www.bluenote.com/radio.asp Radio de jazz de la legendaria Blue Note Records. Highly recomendable.
- www.wulffmorgenthaler.com Niños desquiciados con la cabeza para pensar estas deliciosas tiras (en inglés en el original)
- www.illwillpress.com/vault.html Las máximas de la ardilla son impagables. Habla en inglés, neuróticamente y muy rápido. Hay una sección para bajarse los guiones.
- http://www.freeweb.hu/tchl/salinger/ Cuentos inéditos de Salinger, plus Seymour: An Introduction.
- http://www.bitterfilms.com/anesthetics.html La magia de unos palotes y un cerebro quemado.
- http://atomfilms.shockwave.com/af/spotlight/collections/billplympton/ Almost full collection of Plympton's work. El flaco que animaba los legendarios separadores de Mtv, way before Flash arrived.
- http://images.southparkstudios.com/games/create/index.html Your pic, South Park style.
- http://fionaargentina.webcindario.com/fionaappleextraor.htm Página argentina de Fiona, descubierta por Darío y sus secuaces.
- http://www.beingcharliekaufman.com/index.htm?top.htm&0 Guiones de Kaufman, en PDF. A mí me encantaron.
Ahora sí, enjoy, little ones. No me van a extrañar hasta el viernes, como mínimo.
Tonight's song: He who lives in fear - Herbie Hancock. Best served with: te cagaste, te lo perdiste (nah, despechada yo? Ni en pedo).
domingo, octubre 03, 2004
Sacate
¿Ya está?
Ahora sacame las ganas.
Tonight's song: Undress me now - Morcheeba. Best served with: animal, sin sentido, sin freno, con sabor a sudor.
viernes, octubre 01, 2004
Turritanismo
Entonces, comentaba. El lunes fui con uno de mis coequipers a un antro de la perdición cerca de Paraná y Corrientes, a adquirir un harrrrrrmoso vibrador rosa chicle para una amiga. Sí, para una amiga que no soy yo. Sí, sé que parece que lo compré para mí, pero todavía no me llegó el tiempo. Déme un mes, señor juez.
Lo divertido fue probarlo (probarlo es encenderlo, no metérmelo en la cajeta) en el medio de la calle, a la vista de las coquetas señoras que pasean sus poodles a las siete de la tarde. Lo nombramos Rudy, por Rodolfo Valentino.
Después de más de un mes de angustias, y sabiendo que al mundo blogger tan cool y moderno le molesta que lo comente, me vino. Sólo espero que para el fin de semana se me vaya. Lejos. No da para hacer una gran salida dominguera que probablemente termine en un coito animal y servir fideos con tuco.
Sí, también me dí cuenta que estoy siendo excesivamente guarra. La otra cara, el país que no miramos.
Siento arañas caminándome por la columna, cucarachas en los oídos y hormigas entre los dedos de los pies. La boca llena de grasa vacuna sin refinar, las uñas de las manos llenas de barro seco. En mi pelo reptan babosas jugosas, viscosas. Me siento sucia.
I'm over him. Definitivamente. Lo vi esta semana y no me movió un pelo. Me movió a lástima. Moooving on, people.
Tonight's song: Black Bird - The Beatles. Best served with: y ahora que no estoy obsesionada con nadie, ¿qué voy a hacer? (sí, se que este post no tiene coherencia. Hace cuatro días que duermo una hora por noche. Comprendanme, manga de soretes).
lunes, septiembre 27, 2004
Acatraz no pueden pasar.
Primer fin de semana evade-responsabilidades. No estudié, no toqué un puto apunte ni pensé ideas para absolutamente nada. Ni una pera para un sobre de mayonesa. Nada.
Cumpleaños. Me muerdo los labios, dejá de histeriquear, nenita. No es para vos, sabés que no es lo que querés. Lo que realmente te interesa está a veinte metros de distancia pifiándole a las notas en un escenario. No, no te dedicó ningún tema. Te chamuya que parte de una canción es para vos, y vos comprás porque estás aburrida de ser poco especial. Si te quedas sin ropa, quiero verte bailar...
Hoy tuve otro baldazo de agua fría, aún cuando no tendría que sentirlo. Recorrió lenta la espina, dando escalofríos que se sumaron al frescor de la tarde en la playa de Olivos, repleta de gente en pre-verano. No tengo nada por lo que sentirme culpable. I'm trying my best to get out of this fucking circle.
Por un lado, la complicación personificada. Alguien que apenas lo mirás te da culpa. Y por oh so many factors. El chico válvula de escape.
Por el otro, el easy-going personificado. Alguien que apenas lo mirás sabés que podés gestionar un contrato sin compromisos serios (bailaste diva, como una estrella, fugaz...). Y besa como a vos te gusta, y colecciona vinilos, y le gusta el jazz, y es tan poco complicado.
Y otra vez estoy en diva mode, entre dos (¿una?) puntas que se temblequean y eventualmente terminarán en nada. Just shoot me, la gente dejó de diferenciarse hace rato. ¿Quién iba a ser tan pretencioso de pensar que con la cantidad de gente que hay en el mundo el amor de tu vida iba a vivir a seis cuadras de tu casa?
Cómo me rompe las pelotas, cuando empezás con una persona en planes puramente pasatistas y establecés las reglas de juego. Quedás como la más histérica adelantada a tu tiempo, diciendo "esto sí, esto no, yo los viernes salgo con mis amigas, no me llamás a mi casa, no quiero conocer a tus viejos, tal y tal telo están off limits, nada de mimos noviecísticos, no sos mi chico ni soy tu chica, sólo la estamos pasando bien, no sos el amor de mi vida ni creo que vayas a serlo, así que si todo esto que te acabo de plantear te va, seguimos. Si no, querido, move on".
Pero una lo hace porque sabe. Sabe que después vienen las complicaciones, las cagaditas que traspasan límites. El otro se toma atribuciones que una nunca le dió y de repente un buen día se levanta "sintiendo cosas" por una. No, querido. No es tan fácil. No me interesa que te expliques. Cuando empezamos dejé las cosas bastante claras, ¿verdad?. Perfecto. Entonces, sacame este peso de los hombros porque no lo merezco ni lo pedí. A partir de ahora, you are flying solo. Es exclusivamente tu problema y no me interesa ayudarte a resolverlo. Quiero ser feliz por un rato.
Como este fin de semana evade-responsabilidades. No estudié apuntes, evalué puntas.
Tonight's song: Palo y a la bolsa - Aura. Best served with: cobrar en especias a la banda por canje publicitario.
miércoles, septiembre 22, 2004
Encasíllate y vete de aquí
- Hay blogs rosas y floreados (y no, no estoy hablando sólo del diseño).
- Hay blogs escritos inteligentemente, pero que no dicen nada (probando una vez más el poder de las funciones metalingüística y poética).
- Hay blogs de writer wannabes (que indefectiblemente se parecen a algo que ya leíste, pero que estaba mejor escrito, y por lo cual una editorial pagó derechos de publicación).
- Hay blogs de chistes gráficos bien producidos (de esos que quizás mandes a tus amigos en cadena, que mueren al final del día en la oficina).
- Hay blogs de almas torturadas (alguien debería darles un frasco de buena suerte a esa gente).
- Hay blogs delirantes (aún no tienen esa necesidad de ser tomados en serio, son los que mejor la pasan).
- Hay blogs que son copia de estilos de otros blogs, con un header diferente (y se enojan si ese hecho les es remarcado).
- Hay blogs de chicas recias, malas, perras (and proud of it).
- Hay blogs de chicos sensibles y tiernos (de esos que te regalan flores y no la ponen).
- Hay blogs mecenas, mentores, con antigüedad certificada y un mes de vacaciones (esos que piensan que porque están hace más de un año en esta calleja de voluntades truncas know better).
- Hay blogs de poesía (seh, de poesía. La escriben como les sale de los dedos, pensando que es arte being poured by some high power).
- Hay blogs de contenido sexual explícito (y no, no tienen un punto más profundo que ejemplifican con eso, sólo aumentan la cantidad de comments pajerizoides).
Tonight's song: Echoes - Pink Floyd. Best served with: descansar de uno mismo.
viernes, septiembre 17, 2004
La cultura de la miseria
Y podría seguir así por mucho rato. Se haría aún más largo de leer, y tengo miedo de herir susceptibilidades. El punto es que desde hace un tiempo a esta parte todo el que me rodea parece ser adepto a cultivar este modus operandi. Exacerbar las miserias. "Mi vida es, indefectiblemente, mucho más difícil y ardua que la tuya. Si vos creés que tenes problemas, JÁ, los míos son infinitamente más complejos. Imposibles de resolver. Doyme entonces con pastillitas varias, tés calmantes, gotas mágicas que un doctor de dudoso título me encaja. La vida es una mierda, para qué voy a vivir así, prefiero morirme a saber que lo que viene después es peor".
Wake up. La vida nunca fue dulce, ni fácil. Pero están los que tratan de vivirla poniéndole garra, y los que se excusan en su depresión, su miseria dibujada. Bajo riesgo de esgrimir el trillado argumento de "Hay nenes en África que se mueren de hambre", ponete a pensar un poquito. Tenés casa, familia, comida, estudiás lo que te gusta, no laburás ni te esclavizan por 2.50 la hora. No tenés que pagar deudas, nadie depende de vos, no te levantás a las cuatro de la mañana a laburar en una zafra, o una mina de carbón, de la cual saldrás muerto con los pulmones petrificados en pocos años.
Y tenés 20, 21, 22 años. ¿Dos décadas de vida y ya querés matarte? ¿Tan poca curiosidad te da lo que hay después?
Tu problema es que tenés la vida demasiado fácil. Y en vez de aprovechar eso para ser un poco feliz, empleás el tiempo que tenés al pedo, ese tiempo que tenés para no preocuparte por nada, para crearte conflictos mentales poco creíbles, con lágrimas inventadas y motivos risibles.
Si vas a pensar así, te prefiero muerto/a. Ya lo estás.
Tonight's song: Make Yourself - Incubus. Best served with: estudiar homeopatía y hacerse la América.
lunes, septiembre 13, 2004
Chop chop
Decía, me cortaron el pelo como eso. Lo gracioso de todo es que hoy los chicos se me quedaban mirando como si en serio creyeran que soy cool. Como si los pelos de afuera cambiaran las ideas de adentro. Quién me habrá mandado a pedirme daiquiris mientras Coco enarbolaba sus tijeritas...
Mi corto de Flash es un parto mal llevado. No tengo la paciencia para armarlo, sólo me dediqué a pensar cómo encajar todas las piezas. En mi mente se ve la mar de bonito. En la pantalla es un aborto de culebra animado.
Uf, me falta comprarme los anteojos de diseño y pegarle un tiro al espejo, con la esperanza de que rebote y me dé en la frente. Me siento tan ajena a todo ese shopping spree vacío. Me obligaron a comprarme jeans porque los que tengo ya están agujereados en el culo y queda mal que se vea la carne. Como si un pedazo de tela fuera tan importante, como si no hubiera prendas más reveladoras y no por ello más condenadas.
Qué fin de semana perdido, lo único que lo levantó fue Charlie y su Máquina de Follar. Mi vieja se escandalizó cuando le mostré la portada. Sacando la cirrosis y el constante enfieste, bien podría ser mi mentor literario, a esta altura del partido.
Ayer tuve la oportunidad de intentar reconvertir a un chico gay, y me avisaron tarde. Habría estado divertido.
Tonight's song: Angelica - The Gathering. Best served with: mañana empiezo, cual rinoceronte, a darle a los calditos para almorzar. Depuremos este basurero, que ya bastante mierda tiene.
sábado, septiembre 11, 2004
Te los comés o los sonás.
No sé si está bien que cuente esto, pero bueh, no daré nombres, pondré iniciales que tanto molestan al lector -me la suda, no quiero crear conflictos y no creo que mucha gente venga a parar aquí para rematar tiempos muertos, so-
Niña que tiene blog contacta a Maru por MSN, aparentemente tenemos muchas cosas en común. Niña que tiene blog le cuenta a Maru que está saliendo con un chico que le da vuelta la cabeza, que le mueve la estantería, y lugares comunes similares. Niña que tiene blog envía foto del codiciado muchacho. Maru replica que fue compañero suyo en una de sus cursadas universitarias.
Niña que lee blogs pero no posee uno contacta a Maru por MSN, aparentemente le gusta como escribo. Niña que lee blogs pero no posee uno le cuenta a Maru que tuvo una historia bastante fuerte con niño grande que tiene blog pero que Maru hace mucho que no lee. Maru replica que es amigo de un amigo, que lo tiene en MSN y charlaban con asiduidad hasta hace poco.
Niña que escribe este blog se pregunta si contactando a Maru por MSN va a lograr que el pañuelo se doble y finalmente ése que ella conoce le (me) dé bola.
(Dios, qué tedioso para leer debe ser esto! Dios, qué poco me importa!)
Tonight's song: This is Jazz - Miles and John. Best served with: postear por postear, desde el heartsmashing de la semana pasada lo único que hago es preguntarme si cada rubia escultural que veo es la que lo tiene agarrado de las pelotas y no le entrega el rosquete.
domingo, septiembre 05, 2004
¡Mira! ¡Puedes ver cómo se rompe su corazón!
Porque si te pregunto cómo andás, es para que me contestes que no concebís la vida sin mí. Que soy lo mejor que te pasó en la vida, un choque de trenes, un atentado a tu cerebro, nunca supiste qué te pegó. Que te quedaste con la espina de conocerme mejor, que soy la única que entiende tus mood swings y tus bajones de mediocridad cíclicos. Tus intrincadas mantas de palabras, tan cálidas y con patterns tan complicados.
Instead, you'd rather be with some older girl, with credentials and a privileged body, with an endulging, logical brain and a set of long, well tanned legs that fit perfectly around your waist. No puedo culparte, yo haría lo mismo. Yo lo hice con vos.
Pero que me lo cuentes así, tan suelto de cuerpo, es algo que me supera. Mi modesta carcasa antibombas soportó muchas cosas, pero ninguna como ésta. El personaje de amiga comprensiva comienza a apretarme, y a la vez, me queda asquerosamente grande.
Fuck you. Fuck it all.
Tonight's song: Crímenes perfectos - Andrés Calamaro. Best served with: sí, ya sé que ya la puse como tonight's song hace poco, pero juro que esta vez cuadra perfecto. Ostracismo y victimización a la orden del día, lo amerita.
sábado, septiembre 04, 2004
Mrs. Moneyhoney
Hoy cobré mi primer sueldo en la agencia en la que laburo. Me pasé la lengua por el labio inferior, regodeándome por adelantado y tratando de seguir al Dalai Lama de los niños grandes.
La duda se suscita ahora, en este very moment. La chica responsable y cuidadosa con el dinero y la pendeja creativosa y medio imbécil están en sus respectivas cotas de malla azul y roja, con dos cotonetes gigantes en un ring de dos metros y medio de altura, disputando à la Gladiadores Americanos el derecho de hacer uso de ese dinero ganado tan oscuramente.
3, 2, 1, Fight!
Embate -tenés que cambiar el celular, la gente te llama, no te encuentra y posteriormente te odia - embate - empezá a ahorrar para la cámara digital, esa que te prometías adquirir porque ya no te dan los números cuando tenés que revelar rollo fotográfico - embate - tenés que pagar la facultad, pedazo de inoperante - embate - qué buen invento el masajeador capilar en forma de batidor cortado que venden en Pza Francia, si te lo comprás no necesitás que nadie te haga mimos en la cabeza hasta que te duermas - embate - pero para eso comprate un vibrador y no necesitás mimos de nadie nunca más, incoherente - embate - venderán tiempo en el Disco?-.
Sólo concédanme una tarde libre al sol -la de mañana, por ejemplo- y veremos quién levanta el cotonete victoriosa y quién está en la lona.
Tonight's song: Independent Woman Part I - TLC. Best served with: llamar al Dpto de Atención al Consumidor de Serenito y preguntarles en qué estaban pensando cuando invirtieron los gustos y el postre de Vainilla y Dulce de Leche es ahora the other way around. Lentamente se va perdiendo la magia.
jueves, septiembre 02, 2004
Vacuidad
No sé usar el Flash, y creo que jamás aprenderé. Mi corto tendrá que esperar a mi próxima reencarnación.
Saqué unas fotos muy buenas en la facultad hoy (esa misma facultad que me prohibe fumar, I'm loosing it, I'm loosing it... there it went). Pero me duele el revelado. Mucho.
Ernestina y Federica (mis dos ovarios, por si no los conocían) decidieron tomar clases de tae-bo ininterrumpidas, hará cosa de dos días. Y tienen una stamina envidiable.
Me tengo que cortar el pelo y las uñas de las manos. Yo me pregunto, si ambas cosas siguen creciendo, ¿por qué no pasará lo mismo con mis modestas mamas? -ni que hablar de materia gris perdida-.
C'est tout, little ones. Sólo para que sepan que siempre, pero siempre, se puede escribir y no decir nada.
Tonight's song: Cocoon - Bjork. Best served with: silence and green tea, oh so cool.
domingo, agosto 29, 2004
Física + Hormonas
¿Qué me vienen a hablar de hacer el amor y sandeces similares?
En otro orden de cosas, es normal que una prefiera lo complicado, lo difícil. Tiene más intriga, más diversión, más ganas de embutirse en un sobretodo color camel y stillettos rojos y hacerse la Jaimita Bond. Pero no. No está bueno cuando no estás segura cuánto estás metiendo la pata, cuánto falta para el final del pozo, que de seguro está lleno de mierda. Entonces la adrenalina te emborracha y ya no sabés lo que decís. Llegás a pelearte histéricamente por un objeto que no podría importarte menos (un anillo, una boina, un libro, una película, un cd, una canción, un pullover, un sinsentido flagrante), todo por el puro gusto de sentirte deseada. Por el puro gusto de encerrar al objeto de tu afecto en ese rincón al costado del hipotálamo y dispararle a quemarropa, à la Carandirú; mientras un par de putas complacientes te colman de cariños en la cabeza.
Y no llenan, viste. No sirven para un carajo. Lo peor de todo es que terminás lastimándolos, casi sin querer, casi sin pensarlo.
Y así llegamos al meollo del asunto. ¿Cuándo vas a empezar a pensar antes de?
Tonight's song: Staring at the sun - U2. Best served with: ostracismo sexual, hasta que dejes el rincón y entiendas de una puta vez por todas lo que querés.




